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Engordar en el embarazo

Engordar en el embarazo

Una de las mayores preocupaciones de una mujer embarazada es controlar el peso que gana en el embarazo mes a mes. Pero no debe ser una preocupación meramente estética, sino de salud ya que coger mucho peso durante estos meses puede ser perjudicial para la madre y el bebé.

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La ganancia ponderal en el embarazo, por término medio, debe cifrarse entre 10 y 13 kg, aunque cabe apuntar que deberá ser mayor en gestantes delgadas y en embarazos gemelares y menor en mujeres ligeramente obesas o con claro sobrepeso.

La necesidad de que el aumento de peso durante los meses de gestación sea el adecuado para cada caso en particular queda reflejada en la relación existente entre su exceso y el desarrollo de obesidad a medio y largo plazo en las mujeres en edad fértil, en los trastornos que puede provocar (fatiga, hipertensión, preclampsia, diabetes gestacional, debilidad del suelo pélvico...) y en el mayor riesgo que conlleva en cuanto a que el parto se produzca pretérmino o requiera la práctica de una cesárea.

De igual modo, las deficiencias de una ganancia de peso por debajo de lo preciso pueden apreciarse en la aparición de anemia o problemas de desnutrición e incluso acidosis en la madre, situaciones que afectan al feto y que pueden ocasionar un retardo en su crecimiento intrauterino y posteriores retrasos neurológicos y psicomotores.     

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Dolor de riñones en el embarazo

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Entre las molestias y afecciones que surgen en el embarazo, el dolor de riñones es uno de los más frecuentes. No pocas mujeres embarazadas se quejan de este malestar, que se sufre especialmente por la noche o al final del día, a partir del segundo trimestre.

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Un embarazo sano, con una alimentación equilibrada, algo de ejercicio y los adecuados controles, suele llevar aparejado un aumento de peso apropiado, y recuperar en la báscula los registros anteriores a la gestación no debe ser una obsesión para la madre. De hecho, a los pocos días del parto es frecuente experimentar una pérdida de entre 5 y 8 kg motivada por la desaparición del peso del bebé, la placenta y el líquido amniótico, por la disminución del tamaño del útero y por la redistribución del exceso de líquidos.

El mayor gasto calórico que tiene lugar cuando la madre decide dar el pecho; el progresivo regreso a la actividad cotidiana y la práctica de ejercicio físico contribuyen a hacer que la mujer vuelva a su peso habitual, por lo general, en torno a seis meses después del parto.

La suma del lógico y necesario aumento de peso en los meses de gestación con los efectos del parto sobre la musculatura perineal puede llegar a tener una gran influencia en el posterior estado del suelo pélvico, responsable de la sujeción de la vejiga, el útero y el recto en la posición adecuada para su normal funcionamiento. Su debilitamiento, tanto por un exceso de peso prolongado en el tiempo como por otros factores como el trabajo de parto, la vida sedentaria o el mero paso de los años, puede provocar la aparición de problemas como las pérdidas de orina, el dolor pélvico o el prolapso de los órganos genitales.

Por eso se recomienda realizar ejercicios para fortalecer la musculatrura pélvica (como los ejercicios de Kegel) durante el embarazo y después de dar a luz.

 


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El aumento de peso en el embarazo suele preocupar a las madres gestantes. La mejor fórmula para evitar engordar más de lo debido es seguir las orientaciones del obstetra, mantener una alimentación saludable y equilibrada y realizar algún tipo de ejercicio compatible con el desarrollo del embarazo.

Fuente: Dr. Ramón Usandizaga Elío, profesor titular del departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad Autónoma y jefe de sección de la Unidad de Suelo Pélvico del Hospital Universitario La Paz.

Fecha de actualización: 14-04-2020

Redacción: Irene García

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