×
  • Buscar
Publicidad

Mi bebé tiene bolitas en el cuerpo

Mi bebé tiene bolitas en el cuerpo

Cualquier síntoma o cambio que notemos en nuestro bebé nos asusta, sobre todo sin son pequeñas bolitas o bultos que enseguida asociaremos con un tumor. Sin embargo, lo normal es que estos bultitos sean ganglios inflamados o quistes sebáceos.

Publicidad

No te puedes perder ...

Complicaciones en el embarazo y la tiroides

Complicaciones en el embarazo y la tiroides

¿Problemas de tiroides? Los cambios hormonales y ciertas enfermedades pueden dar lugar a desórdenes de la glándula tiroidea en el embarazo, que provocan graves complicaciones tanto para la madre como para el feto si no se lleva un control adecuado

Y tambien:

Ganglios inflamados

En el cuerpo humano existen en torno a 500 ganglios linfáticos o adenias formados por tejido linfático, el encargado de fabricar los linfocitos (los leucocitos de pequeño tamaño) que intervienen en la defensa del sistema inmune contra las infecciones. Estos ganglios son pequeñas masas de tejido, similares a bolitas, que están repartidos por todo el organismo, aunque la mayoría se encuentran en las axilas, las ingles y el cuello.

Cuando el niño padece una enfermedad o infección, los ganglios se inflaman al ponerse a trabajar para crear más linfocitos que combatan el problema. Eso puede hacer que se noten unas bolitas en esas zonas del cuerpo, especialmente en el cuello. Por eso, es posible que, si tu hijo está malo o lo ha estado recientemente, notes de pronto unas bolitas pequeñas en el cuello, las ingles o las axilas. No debes preocuparte, aunque siempre es conveniente que consultes con tu médico, sobre todo para que examine al niño y vea si necesita algún tratamiento para ayudar a combatir la infección.

Además, el médico examinará el ganglio para comprobar que está inflamado por una infección, y no por otro motivo más serio como una enfermedad hematológica o un tumor. Los ganglios linfáticos que no deben preocuparnos se mueven al presionarlos, disminuyen al cabo de varias semanas y no duelen.

Son muchas las infecciones que pueden causar el crecimiento de los ganglios, aunque las más habituales son amigdalitis, otitis, faringitis estreptocócica, mononucleosis o citomegalovirus. En los bebés, que casi siempre están luchando contra algún resfriado o infección de las vías respiratorias, es normal que los ganglios estén un poco inflamados casi siempre. Además, hay niños que tienen mayor tendencia que otros a tener los ganglios inflamados, incluso es normal tener uno en concreto siempre un poco más abultado de lo normal.

Por eso, no debes preocuparte, pero sí es importante que acudas al médico si la fiebre es muy alta, el bulto está rojo, caliente y duele al presionarlo, mide más de 2 cm, sigue creciendo dos semanas después de su inicio o no disminuye pasadas cuatro semanas, es muy duro o va acompañado de otras molestias como cansancio persistente, pérdida de peso, palidez, hematomas sin causa aparente, sangrado de las encías o problemas para respirar, ya que podría tratarse de una adenitis (inflamación de un ganglio linfático) o un cáncer.

Quistes epidermoides

También llamados quistes epidermoides, son pequeños bultos no cancerosos que crecen debajo de la piel. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque son más frecuentes en el rostro, el cuello y el tronco. Normalmente, estos quistes son indoloros, pero si crecen mucho, o si tocan algún nervio, pueden causar dolor.

Su crecimiento es muy lento y rara vez necesitan tratamiento; solo si molestan, se rompen o se infectan se extraen mediante una cirugía sencilla.

No hay que confundirlos con los quistes sebáceos, ya que estos son mucho menos frecuentes y surgen de las glándulas que segregan materia grasa que lubrica el cabello y la piel (glándulas sebáceas). Estos tampoco suelen ser dolorosos ni molestos, y se extirpan solo cuando causan molestias.

Hernias

Las hernias son bultos que se notan cuando alguna parte interna del organismo se sale de su lugar habitual proyectándose hacia el exterior, bajo la piel. En bebés, los más comunes son las hernias umbilicales y las inguinales.

Las hernias umbilicales son bolsas de contenido abdominal que se detectan por debajo de la piel, a nivel del ombligo. Son bastante frecuentes en el primer año de vida y no suelen causar dolores ni molestias al bebé, aunque resulten un tanto escandalosas para los padres. Estas hernias se pueden meter hacia dentro fácilmente, pero vuelven a salirse al toser, llorar o hacer caca, lo cual no supone ningún peligro ni agranda la hernia.

Generalmente, no hace falta tratamiento, ya que, cuando los músculos del abdomen ganan fuerza, se soluciona el problema. Solo si no se cierran solas a los 4 años o si son muy grandes hace falta operarlas.

En cuanto a las hernias inguinales, suponen la salida de algún órgano abdominal a nivel de la ingle. Aparecen normalmente también en el primer año de vida y suelen detectarse en las primeras revisiones pediátricas. Pueden aparecer solo cuando el niño llora o hace caca o notarse siempre. Solo si la hernia se pone dura, morada o duele mucho hace falta operarla de manera urgente. Si no, se realiza cuando el médico lo considere más oportuno según la edad y salud del bebé.

Otras causas de bultos

- Tortícolis: a veces, este dolor en el cuello causado por un golpe o una mala postura puede causar también un bulto en el cuello.

- Agrandamiento de una glándula salivar submandibular a causa de una infección en la misma.

- Enfermedad tiroidea: si la glándula tiroides tiene algún problema puede aparecer uno o más bultos en el cuello.

- Quistes del conducto tirogloso: un quiste fibroso que se forma de manera persistente en el conducto tirogloso, usualmente el medio del cuello, doloroso a la palpación que puede causar dificultades para respirar, para tragar​ y/o malestar abdominal si se vuelve muy grande. Es un trastorno congénito que suele detectarse entre los 2 y los 10 años de edad que tiene que extirparse quirúrgicamente. 


Publicidad

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso. Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.