¿Cuándo un bebé necesita una incubadora?

¿Cuándo un bebé necesita una incubadora?
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Las incubadoras son un instrumento fundamental en las unidades de cuidados intensivos neonatales y es que son de gran ayuda muchas veces. Los bebés que nacen prematuramente dejan el útero antes de estar preparados para la vida en el exterior, sus órganos no están 100% desarrollados y fuera no encontrarían las condiciones propicias para ello.

Los niños prematuros que nacen con menos de 37 semanas de gestación o aquellos que tienen un peso menor de 2.500 gramos al nacer van a necesitar atención especial y, por tanto, una incubadora. Este aparato es una especie de cuna completamente cerrada y transparente que imita las condiciones que se dan en el útero materno. Está equipada con filtros de aire, calefacción, ciertas aperturas para poder mover al bebé y sistemas de monitorización para controlar el peso, el ritmo cardíaco, la respiración y la actividad cerebral del recién nacido.

 

El hecho de que sea necesario que un bebé haga uso de la incubadora no implica que sufra de alguna patología grave. En ocasiones es el mejor método para controlar sus constantes biológicas y mantenerlo en observación por si sufre algún cambio.

 

¿Cuándo se considera indispensable que un recién nacido haga uso de una incubadora? Generalmente, cuando el peso de este es demasiado bajo, es decir, si pesa menos de 2500 gramos (lo habitual es que pesen entre los 2700 y los 3900 gramos). Esta característica se da en aquellos bebés que nacen prematuros, aunque no siempre es debido a esto. Existen otros factores que pueden afectar al correcto desarrollo del feto y dificultar la adecuada ganancia de peso durante el periodo de gestación. Estos factores son:

¿Cómo se riñe a un bebé?

¿Cómo se riñe a un bebé?

Cuando un bebé es recién nacido no se le debe reñir jamás porque además de que no lo entiende está desarrollándose a pasos agigantados cada día y lo que hay que hacer es disfrutar de su presencia y de todo el amor que nos ofrece con su simple mirada.

 

-La edad de la madre ya sea por ser demasiado joven o por ser demasiado mayor.

-Problemas de salud que pueda padecer como hipertensión, anemia o alguna infección.

-Los hábitos que haya llevado durante el embarazo, desde la alimentación hasta el consumo de sustancias prohibidas cuando se está en estado como el tabaco o el alcohol.

-Otros factores que pueden afectar también son su nivel socioeconómico o estar sometida a demasiado estrés.

 

Estos bebés prematuros necesitan de incubadoras especialmente por su dificultad para controlar su temperatura corporal y mantenerla entre los valores adecuados, en torno a los 36ºC – 37ºC. El tiempo de permanencia dentro de este aparato varía mucho en función de cada bebé ya que no todos consiguen mantener una adecuada temperatura corporal por sí solos en un tiempo concreto, cada uno lleva su propio ritmo.

 

Sin embargo, las incubadoras no solo se utilizan para los recién nacidos con poco peso o prematuros, también para aquellos que precisen de cuidados especiales. Aunque el bebé haya nacido con el peso adecuado y en el momento que le tocaba, puede que sufra algún padecimiento, como una infección grave, que haga necesaria también su introducción en la incubadora. Esta puede durar horas, días o incluso meses, todo dependerá de cuando los médicos estén seguros de que el ambiente exterior no le perjudicará.

 

Hay que tener presente que una incubadora en sí no es ningún tratamiento, pero son fundamentales para aislar al recién nacido del exterior, y mantenerlo aislado y bajo control. Está comprobado que este aparato mejora la supervivencia de los neonatos cuando sufren las siguientes condiciones:

 

-Debilidad ósea y un tono muscular frágil.

-Alteraciones que le impiden mantener una temperatura corporal adecuada.

-Falta de madurez en sus pulmones.

-Déficit del desarrollo neurosensorial y cognitivo.

-Reducción de los reflejos de succión con los que nacen todos los bebés, lo cual dificulta su alimentación.

-Fallos del sistema inmune, lo cual propicia una mayor facilidad para contraer infecciones.

 

La incubadora está hecha para que funcione casi como el útero de la madre, intentando alcanzar las mismas condiciones y permitir que el desarrollo del bebé se siga llevando en las mejores circunstancias posibles. Esto dependerá de la edad gestacional del bebé, de su peso y de si presenta otro tipo de problemas, lo cual definirá el tiempo que estará en ella. Algunas de las funciones que tiene este aparato son las siguientes:

 

-Es un espacio bien aislado que protege al bebé de posibles agresiones externas. Impiden que los gérmenes del exterior hagan contacto con el recién nacido, así como el polvo y otros alérgenos.

-Mantiene un nivel de humedad adecuado para que el bebé no sufra de deshidratación, esto se mantiene gracias a unos humidificadores que se encargan de controlar el nivel de humedad.

-Tienen un sensor que se encarga de controlar el nivel de temperatura corporal del recién nacido, en función de su temperatura la incubadora puede elevar o disminuir la temperatura.

-Una de las medidas que tienen estos aparatos es la de aportar oxígeno suplementario al bebé al ser capaz de crear una atmósfera rica en este elemento.

-La monitorización de las incubadoras permite registrar las funciones vitales del recién nacido en todo momento. La superficie de estas facilita controlar su respiración, su corazón y su actividad cerebral.

 

Asimismo, la presencia de los progenitores mientras los bebés se encuentran en las incubadoras es casi vital. Muchos estudios han determinado que el contacto entre la madre y el bebé es beneficioso y muy positivo para su desarrollo psicológico y neurológico.

 


Fuentes:

Sanitas y la Guía de actuación en neonatología del Hospital Regional de Málaga.

 

Redacción: Andrea Rivero

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