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¿Cuándo un bebé nace muerto?

¿Cuándo un bebé nace muerto?

El nacimiento del bebé es uno de los momentos más esperados por los futuros progenitores. Pero, en ocasiones, aparecen graves complicaciones que pueden conllevar a la muerte prematura del feto. Esto, sin duda, es una experiencia horripilante por la que nadie tendría que pasar, pero, a veces, es inevitable. Conocer las posibles causas y cómo afrontar este hecho puede ayudar a los afectados a superarlo.

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El día del parto es el más complicado de todo el embarazo, tanto para la madre como para el bebé. Según datos de 2017, se calcula que en todo el mundo suceden 2,7 millones de muertes neonatales (primeros 28 días de vida) y 2,6 muertes prenatales cada año. Estas cifras, aunque puedan parecer muy elevadas, han disminuido considerablemente con los avances médicos. Aun así, en muchos casos esto se puede prevenir con la realización de pruebas y vigilancia durante todo el embarazo, el momento del alumbramiento y en las horas y días posteriores a este.

 

Los nacimientos sin vida son aquellos en los que el bebé muere en la matriz después de que hayan pasado 20 semanas de embarazo. Por lo general, esto sucede antes de llegar al día del parto, aunque en menor medida puede ocurrir el mismo día del alumbramiento.

 

Las causas de las muertes fetales solo pueden confirmarse tras la realización de una autopsia, pero, aun así, en muchos casos no se concibe un motivo claro de estos fallecimientos prematuros, aunque las circunstancias más habituales son:

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¿Cuándo un bebé empieza a sentarse?

¿Cuándo un bebé empieza a sentarse?

Los primeros meses de vida de un bebé son vitales para su desarrollo y crecimiento y la mayoría de estos cambios surgen de manera natural conforme va pasando el tiempo. Al principio el recién nacido verá el mundo desde una única perspectiva ya que pasará la mayor parte del tiempo tumbado, pero poco a poco querrá curiosear y moverse para descubrir todo lo que le rodea.

Y tambien:

 

1- Problemas de la placenta o con el cordón umbilical. La placenta puede verse afectada por coágulos de sangre, posibles infecciones, inflamación o desprendimiento de placenta. Estas complicaciones causan 24 de cada 100 muertes fetales. Los nudos o aplastamientos en el cordón umbilical derivan en que al feto no le llegue oxígeno y no pueda desarrollarse bien. En ese caso, esto causa alrededor de un 10% de estos fallecimientos.

2- Infecciones en la madre o en el bebé. Esta causa es de las más problemáticas ya que en ocasiones los síntomas no se notan hasta que son muy graves. Infecciones como la listeriosis, la toxoplasmosis, las infecciones de transmisión sexual, la Citomegalovirus o las infecciones del tracto genitourinario son las más habituales.

3- Algunas condiciones del bebé pueden propiciar su muerte prenatal. La falta de oxígeno durante el parto, el crecimiento limitado del feto, la intolerancia a la proteína Rh, los defectos de nacimiento y las condiciones genéticas como puede ser el Síndrome de Down.

 

Asimismo, también algunas complicaciones durante el embarazo propician esta complicación. Estar embarazada más de 42 semanas, sufrir de diabetes, obesidad, presión arterial alta o preeclampsia, algunas condiciones como el lupus, los trastornos del tiroides o las trombofilias. También afecta sufrir una hemorragia fetomaterna, cuando la sangre del bebé y de la madre se mezclan o un traumatismo o lesión graves causadas por un accidente. Además, los partos prematuros también implican un mayor riesgo de muerte fetal.

 

Existen una serie de características que pueden favorecer las probabilidades de que el bebé nazca muerto, desde la edad o los factores sociales hasta condiciones médicas o el historial de embarazos anteriores. ¿Cómo saber si el bebé ha fallecido? La mujer notará que algo no va bien cuando deje de sentir los movimientos del bebé, además de posibles sangrados vaginales, cólicos o dolores menstruales. En estos casos hay que acudir a un profesional médico de inmediato.

 

Cuando se confirma la muerte del feto existen varias opciones que se pueden barajar para dar a luz al bebé. Hay que tener en cuenta que estas posibilidades dependerán de lo avanzado que esté el embarazo, de las condiciones médicas de la madre y de lo que la propia mujer vaya a considerar mejor para ella y también para su salud. En casos extremos es necesario que se dé a luz de inmediato, pero generalmente, es seguro esperar al parto natural. Las opciones que hay son:

 

-Practicar una cesárea. Se realiza una incisión en el abdomen para sacar de esta manera el feto.

-Inducir el parto. Con un medicamento especial se fuerza a romper el saco amniótico para provocar el parto.

-Dilatación y evacuación. Es un procedimiento quirúrgico en el que el médico dilata el cuello uterino y retira así el tejido que reviste el útero.

 

Tras sufrir la muerte del bebé se realizarán diversas pruebas, tanto a la mujer como al feto, para determinar las posibles causas o condiciones que han conllevado a ello. Además, se analizará el historial médico familiar. Esto será de ayuda si la intención es volver a quedarse embarazada para prevenir y descubrir si la mujer corre riesgo de muerte fetal o no.

 

La parte más dura es afrontar los sentimientos y el dolor tras pasar por la muerte de un bebé. Es importante no creer que quedarse embarazada lo antes posible llenará ese dolor. Lo mejor es superarlo, con el tiempo que se necesite, y una vez preparada mentalmente volver a intentarlo si es lo que se desea.


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Fuentes:

Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.

Fecha de actualización: 01-07-2019

Redacción: Andrea Rivero

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