Cuándo puede ir un bebé a la playa

Cuándo puede ir un bebé a la playa
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El principal peligro de la playa es la exposición al sol. Las jornadas playeras suelen alargarse y la radiación que recibe nuestra piel, con frecuencia, supera los límites de lo saludable. Para un bebé, incapaz de autoprotegerse de los rayos ultravioletas (UV), el riesgo es muchísimo mayor

El principal peligro de la playa es la exposición al sol. Las jornadas playeras suelen alargarse y la radiación que recibe nuestra piel, con frecuencia, supera los límites de lo saludable. Para un bebé, incapaz de autoprotegerse de los rayos ultravioletas (UV), el riesgo es muchísimo mayor.

 

Los pediatras y demás expertos aconsejan que los niños menores de 2 años eviten la exposición prolongada al sol. Y es que la piel de los más pequeños, especialmente la de los menores de 24 meses, es muy sensible y contiene muy poca melanina, la sustancia que protege la piel de los rayos UV, y por lo tanto mucho más proclive a quemarse que la de un adulto; además su sistema inmune es aún inmaduro y cualquier agresión, como la radiación solar, puede ser terriblemente dañina para su salud.

 

Por ello la mejor forma de proteger a los niños del sol es evitándolo, cubriendo su cuerpo con prendas que impidan el paso de la radiación, y protegiendo su piel con cremas solares. Ahora bien, los lactantes deben evitar por completo el contacto con estas cremas protectoras, ya que pueden irritar su delicada piel. La mejor recomendación para todos los bebés menores de 6 meses es que se mantengan alejados de la luz directa del sol, especialmente en lugares como la playa o la montaña donde su incidencia e intensidad es mayor.

 

Pero el sol no es el único enemigo del bebé en la playa. La arena puede provocar serias molestias al pequeño. Se adhiere a su piel, a la saliva, a los ojos, etc. Si el niño ha estado en contacto con la arena, después tendrás que asegurarte de lavarle bien, insistiendo en los pliegues de la piel, la boca, las orejas, los genitales, etc. para quitar todo rastro de arena que pudiera irritarle.

 

Igualmente, los médicos desaconsejan los baños en el agua del mar para los bebés menores de 6 meses (incluso recomiendan esperar hasta el primer año), pues además de la posibilidad de contraer alguna infección por los gérmenes del agua, la incapacidad de autorregular su temperatura corporal favorece el riesgo de hiportermia.

 

En resumen, la playa no le aportará apenas beneficios a un bebé de menos de seis meses y sí muchos inconvenientes. Evitar acudir a ella hasta que haya cumplido al menos medio año es el mejor de los consejos para garantizar su salud.

 

Medidas de seguridad para las salidas al aire libre con un bebé

 

- Protégelo del sol tanto en verano como en invierno. Los rayos ultravioletas, aunque son más dañinos e intensos en la estación estival también pueden causar graves estragos en la piel o en los ojos de los lactantes en épocas de frío o días nublados.

 

- Ponle prendas que cubran su cuerpo y bloqueen el paso de los rayos ultravioletas. Una forma de asegurarse es metiendo la mano dentro del tejido y comprobando que no se puede ver a través de él.

 

- A partir de los seis meses aplica en todo el cuerpo del niño crema solar con factor de protección muy alto (mayor de 30). No olvides las zonas de las orejas, nariz, cuello, etc.

 

- Complementa la protección cosmética de las cremas con gorros de visera o ala ancha y gafas de sol infantiles.

 

- Utiliza sombrillas, tiendas parasoles, paravientos, capazos de playa, etc. que bloqueen la incidencia de los rayos ultravioletas y protejan al bebé tanto del sol como del viento o de la arena.

 

- Evita sentarle desnudo en la playa, en el campo, o en contacto directo con la arena o el suelo. Colócalo sobre una toalla o una alfombrilla.


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