¿Cómo conseguir que el bebé tome una medicina?

¿Cómo conseguir que el bebé tome una medicina?
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Dar un jarabe a un bebé o echarle gotas en los ojos puede resultar toda una odisea, ya que no hay manera de convencerlo de lo importante que es se tome su medicina, y ni siquiera se le puede “chantajear”, puesto que aún es pequeño para ofrecerle algo a cambio de su colaboración. ¿Qué hacer si no hay forma de darle la medicina a tu bebé?

Cuando un bebé se pone enfermo, puede ser necesario darle alguna medicina (normalmente, paracetamol o antiinflamatorio) que, generalmente, viene en forma de jarabe o preparado líquido para ofrecer al niño con una jeringuilla en al que vienen las medidas para ajustar al máximo la dosis al peso y la edad del bebé y para, además, que resulte más sencillo ofrecérsela al pequeño. Sin embargo, en muchos casos, sobre todo en bebés pequeños menores de 1 año, es muy complicado conseguir que abran la boca y se tomen el líquido. Cierran la boca, giran la cabeza, se ponen a llorar… y, si consigues que se lo trague, lo escupe. Esto puede hacer que darle una medicina a un bebé sea toda una odisea, pero hay algunos trucos que puedes seguir:


1- Coloca al bebé en diferentes posturas para ver cuál resulta más eficaz. Puedes cogerlo tumbado entre tus brazos sujetándole las manitas (sin hacerle daño) mientras tu pareja le da la medicina; sentarle de rodillas dándote la espalda o mirando hacia ti; o puedes dejarle sentado o tumbado en su cuna o su hamaca, donde se sienta más cómodo. Luego, al introducir la jeringuilla, oriéntala hacia la parte interna de la boca y hacia atrás, para que no pueda escupirlo, pero pueda tragarlo sin atragantarse.


2- Intenta que el bebé esté distraído, que no note que estáis nerviosos por algo o se pondrá a la defensiva. Puedes hacerle alguna gracia, un juego con las manos, cantarle una canción… lo que sea para que esté relajado y puedas darle la medicina.


3- Con algunos bebés funciona bien dárselo cuando están dormidos, pero tienes que elevar la parte superior del tronco para que no se atragante.


4- Si lo escupe entero, dale de nuevo la misma dosis. Si ha tragado la medicina y la vomita al poco, es mejor que le ofrezcas menos cantidad o que esperes un rato por si ha tragado lo suficiente para que le haga efecto y se le pase la fiebre, por ejemplo.


¿Cómo darle otras presentaciones?


Como veíamos, muchos medicamentos para bebés y niños, incluidos los antibióticos o los antieméticos, suelen venir en jarabe o preparaciones líquidas para poder ofrecérselas al bebé con cuchara o jeringuilla y que resulte más sencillo que un comprimido, por ejemplo. Sin embargo, dependiendo de la enfermedad puede que tengas que ponerle un supositorio o echarle gotas en los ojos o los oídos, cosa que tampoco resulta nada sencillo. En esos casos, puedes seguir estos consejos:


1- En el caso de los colirios oftálmicos, abre el bote antes de empezar y déjalo cerca. Coloca al niño sentado con la cabeza ligeramente hacia atrás y mirando hacia el techo. No lo agarres con fuerza o se pondrá nervioso. Sujeta su cabeza con cuidado y, con el dedo índice o pulgar, baja suavemente el párpado inferior y deja caer la gota dentro. Si intenta cerrar el ojo y la gota no entra, tendrás que sujetarle a la vez el párpado superior para evitar que el ojo se cierre. Puedes pedir ayuda a tu pareja para que resulte más sencillo. Otra técnica es colocar una gota en el lagrimal y luego pedirle que abra el ojo para que la gota entre sola. O tumbar al niño de lado y echar la gota en el rabillo del ojo para que caiga hacia dentro. Y un truco que suele funcionar es señalar con el índice hacia arriba para que el niño mire hacia donde señalas y, cuando esté distraído, colocar la gota en la parte interna del ojo (no en el lagrimal).


2- Para las gotas en los oídos, lo mejor es limpiar el oído externo con un algodón o gasa, tumbar al niño de lado dejando hacia arriba la oreja en la que haya que echar las gotas y tirar ligeramente del lóbulo hacia atrás para permitir que las gotas entren más fácilmente. Deja al niño un par de minutos en esa postura para que las gotas penetren bien. Si tienes que dárselas en ambos oídos, repite en el otro lado. 


3- Por último, en el caso de los supositorios lo mejor es colocarle tumbado en la cama boca arriba, sujetándole los tobillos y flexionando sus piernas hacia el pecho para poder introducirlo más fácilmente. Si se mueve mucho y no para, pide ayuda para que uno sujete con cuidado sus piernas, sin hacerle daño, mientras el otro introduce la cánula con cuidado, apretando luego un poco el culito para que no lo expulse. 


Y recuerda que nunca debes medicar a tu hijo sin consultar antes al pediatra. 


Fuente:

Blog EnFamilia de la AEP.

Redacción: Irene García

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