Mi bebé tiene miedo a los extraños

Mi bebé tiene miedo a los extraños
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Muchos bebés alrededor de los ocho meses de edad sufren la llamada “crisis de los extraños”. Se define como el malestar intenso del bebé, expresado en llanto o disgusto, ante la aparición en su entorno de personas que no son familiares para él. Este miedo tiende a desaparecer entre los 12 y 14 meses.

La mayoría de los padres se angustian al ver que su pequeño comienza a llorar de forma descontrolada a la hora de dejarlo en brazos de un extraño, o incluso de familiares o personas conocidas para él con las que hace nada se sentía a gusto. Igualmente, hay que tener en cuenta el temperamento del pequeño. Se encuentran los que están encantados de ir de brazo en brazo, y luego los que prefieren estar solo en compañía de sus padres y de personas muy cercanas.


Sin embargo, al igual que otros miedos infantiles habituales, a tu pequeño le ayuda a adaptarse al nuevo entorno y a evolucionar. Por lo tanto, debemos respetar su comportamiento y aceptarlo y, sobre todo, no forzarlo a aceptar a las personas que el rechaza.


Este miedo aparece casi a la par que la famosa angustia de separación. A esa edad el pequeño aún no tiene noción del tiempo ni del espacio y cuando sus padres no se encuentran a la vista, sienten miedo al abandono como resultado de tener una dependencia emocional hacia ellos muy fuerte. Poco a poco, con el paso de los meses, las nuevas rutinas y los reencuentros, entenderán que los padres vuelven siempre.
 

Mi bebé tiene miedo a la oscuridad

Mi bebé tiene miedo a la oscuridad

El miedo a la oscuridad es uno de los temores más habituales entre los niños y, según diversos estudios, tiene una explicación racional y forma parte del desarrollo normal de los niños. No obstante, para que no se convierta en un miedo crónico, puedes seguir diversos consejos para ayudarle a superarlo.

Por otro lado, existen factores que intervienen en que a algunos niños no les afecte la idea de conocer a nuevas personas:


- La experiencia que haya tenido previamente. Por ejemplo, si el bebé ha crecido en un ambiente familiar abierto que haya recibido visitas frecuente, es muy normal que tema menos a la separación y, por lo tanto, a las personas extrañas.


- No todos los niños interiorizan que son independientes de sus padres al mismo tiempo.


- El carácter también influye notablemente. Es decir, a un niño sensible o tímido le costará más tiempo adaptarse a las nuevas personas que a uno que sea extrovertido.


A partir del año y medio es cuando el miedo a los desconocidos va desapareciendo poco a poco, mientras que el miedo a la separación suele durar más, hasta los 2 o 3 años. No obstante, si se prolonga, puede generalizarse con otros miedos. Para impedirlo, debes seguir los siguientes consejos:


- No le obligues a estar en brazos de una persona a la que todavía rechaza, lo único que conseguirás es que su desconfianza aumente.


- Para que se vaya acostumbrando a estar con otras personas, déjalo a cargo de personas de confianza, como sus abuelos o tíos.


- Dale paseos con mucha frecuencia para que vaya observando rostros nuevos.


- No le regañes cuando manifieste su temor de forma descontrolada.


- No muestres angustia en los momentos de crisis con extraños, porque el niño seguirá creyendo que esa situación es angustiante.


- Mantente junto a él cuando se encuentre con amigos o familiares con los que no tenga mucha confianza. Y, por supuesto, también debes de aconsejarles en la forma que tienen de acercarse a tu hijo.


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