¿Los niños quieren más a un padre que a otro?

¿Los niños quieren más a un padre que a otro?
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A veces podemos tener la sensación de nuestro hijo quiere más a nuestra pareja que a nosotros. Sin embargo, no es que un niño quiera más a un padre que a otro sino que tenderá a estar o a reclamar a al que progenitor que más esté con él, se ocupe de él, juegue con él, etc.

Dependencia de la madre en los primeros meses


Durante los primeros meses de vida es normal que el bebé prefiera a su madre y se calme antes con ella ya que es la madre la que le da de comer si es mediante lactancia materna y suele ser ella la que pasa más tiempo con el bebé (normalmente, casi las 24 horas del día juntos) a causa de la baja maternal.


Incluso cuando la madre vuelve al trabajo y el bebé pasa menos tiempo con ella, su figura de referencia cuando está malo o le pasa algo suele ser la madre antes que el padre.


Esto no significa que la quiera más, sino que la necesita de otra forma y ve a su madre como su principal cuidadora (a no ser que el padre no trabaje y se pase el día con el bebé).


Por lo tanto, no hay que confundir la figura principal para un niño, que es aquella con la que pasa más tiempo, le baña, le da de comer, le cuesta, etc. de aquella persona a la que más quiere.


Pasa mucho tiempo con tu hijo


A medida que el niño crezca, empezará a valorar todo tipo de relaciones que mantenga con otras personas, no solo con sus padres. Estos serán siempre su figura principal y aquellos a los que más quiera, pero también puede querer mucho a su abuela si le cuida por las tardes o a una cuidadora que tenga.

Cómo castigar a un niño... y a un bebé

Cómo castigar a un niño... y a un bebé

Hablar de reglas y de límites, incluso imponerlos, no parece complicado. Lo difícil es conseguir que los niños cumplan esas reglas y respeten los límites. Parece simple determinar que la hora de acostarse son las 9. Y que después se lee un cuento, se da un beso y se apaga la luz. Lo arduo es hacer que esta, en principio, sencilla regla sea cumplida noche tras noche, sin intentos –cada vez más sofisticados- de estirar de la cuerda. Primero será un “déjame un poquito más”, después, si no funciona esta estrategia, declarará la guerra sin pensarlo: “no me voy a la cama porque no quiero”. Una noche en particular puede ser más fácil –y menos agotador- ceder a sus tácticas; se evitan lloros, gritos y rabietas, pero has de saber que esta aparente sencillez, es sólo un espejismo
 


En nuestra sociedad, por desgracia, aún es más habitual que las madres pasen más tiempo  con sus hijos que los padres. En muchos casos son ellas las que les cuidan por la tarde, juegan con ellos, les ayudan a hacer los deberes y les atienden cuando se ponen malos. Por eso, es normal que los padres sientan que sus hijos quieren más a sus madres que a ellos. No obstante, cuando se da el caso contrario, se observa cómo los niños se lanzan antes a por los padres.


Por lo tanto, la preferencia que muestra un hijo no depende del sexo del progenitor ni va asociado necesariamente a la madre, sino que está ligado a la relación que mantenga con cada uno de ellos.


Si quieres que tu hijo tenga ganas de estar contigo y te dé muestras de cariño, tendrás que hacer tú lo propio. Es importante, aunque los horarios laborales no siempre lo permiten, pasar mucho tiempo con nuestros hijos y de calidad. Escucharlos y hacer caso de todo lo que nos cuentan. Preocuparse por su día. Jugar con ellos y darles muchas muestras de abrazos. Así, querrá a ambos por igual y le gustará estar con los dos.


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