¿Cómo cuidar a un bebé prematuro?

¿Cómo cuidar a un bebé prematuro?
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Iniciarse como madre no es nada fácil y con un hijo nacido antes del tiempo esperado, la experiencia suele ser inesperada, difícil y a veces traumática, donde se experimentan una serie de sentimientos muy intensos, que van desde la incredulidad y el shock, hasta la tristeza, la rabia o la depresión, ante la angustia de separarse de ese pequeño ser llevado dentro durante tantos meses

Diversos estudios muestran que es en el vientre materno donde se dan las primeras sensaciones de rechazo, amor, ansiedad y alegría, de apego o desapego que siente de su madre. La relación de amor y confianza que establece la madre con su bebé, aún estando en el útero, ejerce una influencia absoluta para toda la vida.


El cuidado materno no puede considerarse en términos de horas por día, sino únicamente en relación al gozo de la mutua compañía que sienten madre e hijo. Este placer e identificación íntima de sentimientos es posible para ambas partes, solo si la relación es continua ya que el niño necesita saber que pertenece a su madre y ésta necesita sentir que pertenece a su hijo, y solo cuando tiene la satisfacción de este sentimiento puede dedicarse por entero a él.


Es aquí, sin duda alguna, dentro del primer año de vida del niño, durante este maravilloso periodo sensible de tiempo, donde el bebé desarrolla un fuerte lazo con su principal figura, su madre. Este proceso es el que los expertos conocen como Apego Materno.


En la mayoría de los niños, la conducta de apego se pone de manifiesto con regularidad y gran fuerza, hasta casi al final del tercer año ya que es en este momento en que la gran mayoría de los niños, adquieren un grado mucho mayor de confianza hacia figuras subsidiarias de apego en ambientes extraños.


Cuando nacen antes de tiempo


Es un hecho que la prematuridad está aumentando. Son varios los factores que provocan que un bebé nazca antes de tiempo. Las causas en algunos casos son desconocidas, en otros tantos, están presentes algunos eventos y afecciones en la madre que pueden contribuir a un parto prematuro con mayor riesgo, así como también los factores relacionados con el estilo de vida y los correspondientes a la salud.


Dependiendo de la edad a la que nazca el bebé, tendrá una diferente apreciación física un mayor o menor riesgo de desarrollo, complicaciones y distintas posibilidades de sobrevivir.


Estos pequeñitos que no han completado su periodo de gestación y que pueden incluso llegar a pesar 400 g, tienen muchas necesidades, reacciones y un comportamiento totalmente diferente y especial, que determina que deben recibir cuidados médicos distintos de los que requieren los bebés a término, motivo por el cual suelen pasar la primera etapa de su vida extrauterina en una Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatos, diseñada para proporcionar a los bebés prematuros una atmósfera que limite el estrés y satisfaga sus necesidades básicas de calor, nutrición y protección para asegurar un crecimiento y adecuado desarrollo.


El contacto con su madre le ayuda en todos los aspectos, sintiéndola, oyéndola como en el embarazo, percibiendo su cariño. En el vínculo afectivo, se da el intercambio de miradas y respuestas ante los estímulos del niño, que serán establecidos por la madre.


Los vínculos de apego son necesarios a lo largo del ciclo vital, pero son aún más importantes en la niñez temprana ya que tienden a influir de manera importante en el desarrollo de la personalidad. Es importante recordar que la manifestación de la conducta de apego varía de persona a persona, de una especie a otra, y por regla general se prolonga hasta la pubertad, aunque no necesariamente, hasta alcanzar la plena madurez sexual; sin embargo se seguirá manifestando toda la vida.


Las investigaciones más recientes en el campo de la psicología pre y post perinatal están aportando una serie de datos fascinantes, que confirman lo que muchas madres han sabido desde tiempo atrás, que dentro del vientre materno los bebés escuchan, entienden, aprenden y recuerdan, se alegran o entristecen y necesitan sentirse en todo momento queridos.


Así la Teoría del Apego o Vínculo Afectivo, da gran importancia al primer cuidador y en general a la madre ya que el tipo de relación que se establezca entre ésta y el niño, será determinante en el estilo de apego que el pequeño desarrollará para toda la vida.


Es la responsabilidad diaria de la madre la que le da la confianza y la protección necesaria, por lo que su simple presencia les anima a explorar los alrededores. Al mismo tiempo, revelan la fuerte necesidad que tienen de su proximidad con ella y la usan como una base segura desde la cual exploran. Sin duda alguna, desde el primer momento de vida la madre desempeña un papel fundamental en la vida del niño y todo depende del modo en que lo desempeñe.


Igualmente se ha comprobado que el tipo de tendencia básica de conducta presente en los bebés prematuros no es distinta a la de un bebé normal. Los rasgos de comportamiento encontrados en los bebés prematuros son similares a los nacidos a término, a pesar de la desventaja en la que se encuentran no hay diferencia, el afecto materno que reciben es lo que requieren para lograr o mantener un apego.

Sin embargo con los bebés prematuros nos topamos con una dificultad, si tenemos en cuenta que éstos desde que nacen son puestos en incubadoras, que si bien les proporcionan los cuidados necesarios para su supervivencia, son alejados de sus madres, privándoles, en su mayoría, del contacto físico con ésta sin motivo alguno, lo que impide que generen una conducta de apego segura.


No olvidemos que no hay condición ni obstáculo alguno que una madre no pueda superar. En su repertorio de palabras no hay bonito, feo, claro, oscuro, pequeño, grande, a término o prematuro. No hay tiempo, mañana, tarde, noche o día, ni momento que le sea suficiente para hablarle, tocarle o simplemente mirarle, no le importan nuestras limitaciones, deficiencias o carencias, virtudes o defectos ¡como seamos! para ella, seremos perfectos; una obra plena de creación y singular belleza.


Redacción: María Eugenia Medina

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