Tu bebé de los 12 a los 18 meses

Tu bebé de los 12 a los 18 meses
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¡Feliz cumpleaños pequeño! Tu hijo acaba de cumplir su primer año de vida; no para de crecer, de evolucionar… ¡ni de moverse! Durante estos meses, será una especie de torbellino que corre, trepa y camina por toda la casa. Además, su vocabulario aumenta vertiginosamente.

Desarrollo de tu hijo

 

El bebé ya tiene 1 año de vida y va creciendo rápidamente, evoluciona a grandes pasos; conforme se acerca a los 18 meses se va convirtiendo en un torbellino de actividad. Pesa tres veces más que en su nacimiento y su estatura ha aumentado hasta llegar aproximadamente a los 73 o 76 cm. Comienza a mostrar destrezas musculares, desde los músculos más fuertes a los más finos. Empieza a moverse para explorar el mundo que le rodea, por lo que los padres debemos proporcionarle un ambiente seguro para todo este desarrollo. Crece cada vez más rápido; camina, corre, trepa… a la vez que va perfilando su propia personalidad y disfrutando de su pequeña independencia. Necesita cierta libertad –dentro de los límites que imponga la seguridad del niño, marcados por el sentido común- para explorar.


Alimentación y salud

 

Debes estimularlo a comer bien, a mantener un hábito en las comidas y a no picotear entre horas. A muchos padres, especialmente los primerizos, les asusta no estar alimentando bien al niño, ya que tira prácticamente la mitad de la comida al suelo o se le queda alrededor de la cara… no hay que alarmarse, es algo habitual en todos los pequeños.

Tu bebé de recién nacido a los tres meses

Tu bebé de recién nacido a los tres meses

Nada más salir del vientre materno, se produce uno de los cambios más importantes en la vida del ser humano; el bebé debe adaptarse al medio externo tras haber estado nueve meses dentro de la madre, una sensación totalmente distinta para él. Ahora le toca crecer y evolucionar… ¿Qué necesita tu hijo desde su nacimiento hasta los 3 meses de vida?

 

Una dieta equilibrada debe contener verdura, fruta, pollo o carne y productos lácteos adaptados a la edad del niño.

 

Hay que cortar la comida en pedazos pequeños, para que el bebé los pueda tragar con facilidad y poco a poco, prescindiendo de la ayuda de su madre o padre. Durante estos meses es mejor darle al niño raciones pequeñas, o lo que es lo mismo es mejor que haga cinco o seis comidas pequeñas, a tres abundantes. Además, estamos en el momento ideal para empezar a quitarle el biberón y ponerle un vaso, mejor con tapa, para que no derrame el líquido. Ya pueden beber todo el agua que quieran y leche entera.

 

Durante este periodo corresponde una visita al pediatra para realizarle un análisis de sangre que descarte posibles problemas como la anemia, además de para ponerle las vacunas que tocan en estos meses.  Igualmente, hay que avisar al médico si el niño todavía no gatea o no intenta ponerse de pie ayudándose con lo que encuentra, si no dice ni una sola palabra sencilla o si no se intenta comunica a través de gestos.

 

Respecto a las horas de sueño se recomienda que duerman unas catorce horas al día, con una siesta larga por la tarde.

 

Por otra parte, a esta edad todavía no están preparados para ir solos al baño.



Evolución del lenguaje y del aparato psicomotor

 

En este periodo el niño está empezando a caminar solo, incorporándose del suelo con ayuda de algún mueble o de sus padres. Después de levantarse, intenta soltarte la mano o agarrase por un solo dedo para lanzarse a la aventura en solitario. En la evolución de estos seis meses irá cogiendo diversos objetos con los que jugará, los esconderá en un cajón, detrás de un mueble y los soltará de manera voluntaria cuando se lo pidas, incluso puede empezar a reconocerlos. En este momento, el pequeño podrá apilar cubos, cada vez en mayor número. Alrededor de los 15 meses empezará a trepar y a caminar hacia detrás; al cumplir los 18 meses garabateará con lápices de colores y correrá ágilmente.

 

Su vocabulario aumenta vertiginosamente, pasando de dos palabras sencillas como mamá y papá a un número de siete a veinte palabras a los 17 meses. Poco a poco, aprende a reconocer las partes del cuerpo y su entorno inmediato. Además, a los niños de estas edades les suele hacer mucha gracia verse reflejados en un espejo. Entienden instrucciones sencillas, que hay que darles de forma clara, con frases cortas y acompañadas por gestos para que el mensaje les sea más comprensible. Pero, como padres, debemos tener en cuanta que el niño está en un periodo en el que todo le causa interés y quiere experimentar y explorar cualquier cosa que esté a su alcance, un simple NO, no es suficiente para evitarle riesgos así, no debemos dejarle solo ni sin la vigilancia constante de un adulto en ningún momento.

 

Le encanta imitar acciones que ve en los adultos como lavar, quitar el polvo, planchar; que le vienen muy bien para su desarrollo.

 

De los 15 a los 18 meses comienzan a cooperar a la hora de vestirse, usan la cuchara y el vaso en las comidas de manera independiente; juegan tanto solos con sus juguetes como con otros niños, especialmente les gusta jugar a esconderse y que les cuentes un cuento antes de dormirse… Háblale y cántale todo lo que puedas; cuanto más vea, escuche y haga más aprenderá ya que para enseñar a los niños no hay nada como repetirles las cosas. Hay que tener paciencia -los bebés tienen muchas emociones, están continuamente cambiando; en ocasiones si no pueden lograr lo que quieren se enfadan, cogen una rabieta, gritan para desahogar sus frustraciones-  y tratarles con todo tu cariño y amor; poco a poco tus esfuerzos darán sus frutos.


Consejos para los papás

 

Educar a un hijo es una tarea complicada pero muy gratificante… A pesar de los muchos momentos de miedos y dudas, piensa que nadie es perfecto, lo importante es tratar de hacer el mejor trabajo posible. Tener paciencia y ser cariñoso pero firme; estableciendo una relación de respeto mutuo y ser flexibles. Muchas veces el niño intentará poner tu paciencia a prueba, pero no te desesperes, todo tiene solución. Es fundamental no caer nunca en una mala reacción verbal o física: recuerda que eres la persona más importante de su vida y esa impresión le puede quedar de por vida. Si se está portando mal, lo mejor es aislarlo durante unos minutos, por ejemplo, cara a la pared. Durante estos meses empiezan a  distinguir las reacciones de causa-efecto aunque de vez en cuando hagan travesuras, piensa que a fin de cuanta son niños, no lo hacen a propósito ni con mala intención. Así, hay que tomarse esta etapa con mucha calma y paciencia… ¡probablemente las necesites todavía unos cuantos años!

 

Y recuerda, aunque seas padre o madre y tu hijo sea lo más importante de tu vida, también necesitas tiempo para dedicarte a ti mismo.

 

 


Fuentes: Stoppard, Miriam (2006), Padres primerizos, Madrid, Pearson Educación. 

Redacción: Lola García-Amado

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