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¿Cuándo un bebé comienza a señalar con el dedo?

¿Cuándo un bebé comienza a señalar con el dedo?

Los avances que comienzan a experimentar los niños en cuestión de comunicación son esenciales para su desarrollo y, generalmente, nunca son verbales, sino gestos relacionados con la comunicación no verbal. Ríen, lloran, sonríen o arrugan la cara de manera que están expresando sus sensaciones y sentimientos. Más allá de eso, cuando comprenden que señalando las cosas que quieren los adultos los entienden han dado ya un gran paso en el desarrollo de su capacidad comunicativa.

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Este momento en el que los niños son capaces de entender el significado del gesto de señalar suele darse alrededor de los 8 meses de vida. En contra de lo que se pueda pensar, no se trata solo de levantar y apuntar con el dedo el objeto que quieren o les ha llamado la atención. De hecho, para aprender a hacerlo adecuadamente deben desarrollar otras habilidades. Tener la capacidad de la mirada compartida y la del seguimiento con la mirada son esenciales para este aprendizaje.

 

Al principio los menores tienden a señalar con toda la mano o con el dedo índice. En un primer momento serán gestos poco evidentes ya que no sabrán coordinar correctamente la extensión de su brazo con el objeto de su interés con el que mantienen el contacto visual. Por este motivo, no es hasta los 10 o 12 meses que controlan de forma adecuada el gesto, y también son capaces ya a esta edad de distinguir las diferentes funciones comunicativas del gesto. Pueden distinguir entre la función imperativa, cuando una persona le pide algún objeto concreto, o la función declarativa cuando se le está mostrando un objeto.

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En el desarrollo del lenguaje influyen varios factores, la herencia, el ambiente en el que crece el bebé, la familia y la escolarización. Además, es uno de los aspectos que se controlan en los exámenes con los pediatras durante la primera infancia. Cada niño tiene su propio ritmo y manera de desarrollar estas capacidades, pero, por lo general, en función de la edad ya son capaces de realizar ciertas cosas.

 

En su primer año de vida los diferentes sonidos son una fuente de curiosidad para los bebés. Buscarán el origen de estos y serán capaces de emitir los suyos propios en forma de balbuceos y arrullos. A partir de los 9 meses pueden formar algunas palabras como mamá o papá, aunque no comprende el significado. A partir de los 12 y hasta los 15 se produce un aumento de balbuceos y sonidos e intenta imitar, además, algunas palabras y sonidos. También es capaz de emitir algunas palabras más. Su nivel de comprensión le permite entender algunas órdenes simples.

 

Desde los 18 y hasta los 24 meses su vocabulario ha aumentado y debería ser capaz de decir entre 20 y 50 palabras. También puede hacer combinaciones de palabras y señalar partes de su cuerpo y objetos comunes para él. Además, comprende y sigue instrucciones sencillas como “bebe agua y come”. Y desde los 2 años y hasta los 3 es capaz de decir frases cortas de entre 3 y 5 palabras y su vocabulario aumenta cada vez más. Su nivel de comprensión se ha desarrollado bastante siendo ya capaz de entender significados espaciales como “encima de la mesa y debajo”, y también entiende algunos verbos y su habla se vuelve más fluida facilitando su comprensión.

 

No obstante, hay que tener en cuenta que existen aún así algunas carencias que son síntomas de preocupación y de retraso en el lenguaje de los niños. Si al cumplir el año no es capaz de responder a los sonidos que escucha o no vocaliza, si entre el primer y segundo año no señala con el dedo o utiliza gestos para comunicarse, si no dice adiós con las manos, si no imita sonidos a los 18 meses, si tiene problemas para entender peticiones fáciles o no vocaliza y si, por ejemplo, prefiere comunicarse a través de gestos. 

 

A partir de los dos años se consideran señales de alarma cuando no es capaz de decir palabras o frases cortas, no entiende instrucciones sencillas, su voz tiene ápices de anormalidad, cuesta entenderlo más a que otros niños de su misma edad o si solo repite sonidos y palabras, pero no intenta utilizarlas para comunicarse con las personas. Cuando se identifiquen algunos de estos síntomas de retraso del lenguaje es necesario llevar al pequeño al especialista para que valore su situación. Se le hará un análisis del habla y del lenguaje no verbal y se utilizarán escalas y test para determinar si se encuentra dentro de lo normal o es necesario intervenir.

 

En cualquier caso, la estimulación y el desarrollo de las habilidades comunicativas está muy ligada al entorno en el que crece el niño. Los progenitores deben ayudar a que su hijo consiga estas habilidades y esto es algo que se consigue a través de la estimulación sensorial, sobre todo la auditiva. Comunicarse con el bebé, leer cuentos y cantar canciones, entre otros, son sencillos gestos que no solo ayudan a reforzar la conexión entre el bebé y sus progenitores, también son un importante apoyo a su correcto desarrollo.

 

 


Fuentes:

Blog en Familia de la Asociación Española de Pediatría (AEPED) y la web de divulgación científica  “Antes de las primeras palabras” de la Universidad Pompeu Fabra y la Universidad de Barcelona.

 

Fecha de actualización: 12-06-2019

Redacción: Andrea Rivero

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