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Natación con música

Natación con música

Los tiempos están cambiando, y con ello los métodos de enseñanza. Así que ¿por qué poner música en las clases de matronatación?

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Indice

 

Son numerosos los beneficios que puede aportarnos la música, sobre todo en los más pequeños de la piscina: los bebés. “He descubierto que con la música se puede marcar el ritmo de trabajo de las clases, además de adaptar la música a la especificidad de los ejercicios; por ello, actualmente todas las sesiones van acompañadas de música”.

 

Un entorno familiar

Las clases de matronatación son diferentes a otros grupos de enseñanza en natación. En ellas se cuida mucho el entorno de trabajo: porcentaje de cloración, temperatura del agua y del ambiente, zona de cambio sin corrientes. La sesión debe ser atractiva, lúdica y divertida tanto para los bebés como para los padres; llena de colores y cosas nuevas por descubrir. Debe ser un entorno familiar.

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Una forma muy útil de conseguir este ambiente de trabajo y disfrute se consigue con el uso de la música y su correcta elección; siempre enfocado a los ejercicios a realizar y a la previsión por parte del profesional.

 

Música es vida

Ponemos música a los pequeños en casa, en el coche… la ponemos para que se relajen o bien para jugar con ellos, para favorecer su coordinación, para cantar, para aprender nuevas palabras, para aprender… la vida misma. Por ello, ¿por qué no ampliar esta diversión y aprendizaje a la piscina?

La música tiene la capacidad de poder hacernos llorar, reír, disfrutar; en resumen: recrear el ambiente deseado. Pero ¿qué música debemos elegir?

El monitor debe saber utilizar este recurso y adaptarlo al organigrama del curso. Así pues, podemos elegir, entre otros:

- Música relajante

- Música instrumental

- Música infantil con/sin letra

Con las sesiones de trabajo organizadas y la música incluida, nos aseguramos un buen trabajo y una motivación a las familias y a sus hijos.

 

¿Qué música elegir?

Toca elegir la música: ya sabemos que ejercicios se realizan cada día, tan sólo debemos elegir la música que mejor se adapte a las necesidades de la clase.

Si lo que queremos es realizar una primera sesión a las familias contándoles de qué va a tratar el curso y cómo se va a desarrollar, o bien realizar ejercicios de flotación, lo más adecuado sería la música relajante o clásica; queremos un ambiente distendido y agradable. Este tipo de música también sirve para ejercicios de relajación y de intensidad baja.

Si por el contrario queremos estimular al pequeño con un ritmo de trabajo más intenso y realizar juegos dinámicos, sería oportuna la música rítmica o infantil. En cuanto a la música infantil obtenemos un añadido: puede ser cantada. Si es cantada los niños aprenden además palabras y pequeñas coreografías en el agua; si no es cantada, crea un ambiente divertido fenomenal. Si es música que escuchan habitualmente en casa, añadimos otro extra de familiaridad a la clase.

Con todo esto trabajamos la psicomotricidad gruesa de los bebés y cumplimos la regla número uno: la clase de matronatación es familiar, divertida, deportiva y educativa.


Fecha de actualización: 09-06-2020

Redacción: Monitor Francisco Sánchez

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