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¿Cuándo un bebé empieza a sonreír?

¿Cuándo un bebé empieza a sonreír?

Ver sonreír a un bebé es una de las imágenes más agradables y bonitas que los adultos pueden disfrutar. Las expresiones faciales de un recién nacido suelen producirse por actos reflejo, de manera inconsciente. Pero, poco a poco, con el tiempo el bebé será capaz de mostrar sus sentimientos de forma voluntaria a través de sus gestos y muecas.

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Se sabe que el llanto de un bebé pone en alerta a su madre y llama su atención de manera innata, pero son en realidad las risas y la sonrisa lo que hace que los progenitores se queden embelesados mirándolo. Se puede decir que es la manera que tienen de recompensar a sus progenitores por mantenerlo seguro y cómodo, haciéndole sentir a gusto.

 

La sonrisa es otra manera de comunicación entre el bebé y los adultos. El lazo emocional y la conexión que se crea entre padres, madres e hijos, no solo está respaldada por amamantar al pequeño, jugar con él y dormir juntos o hablarle todo el tiempo, también es importante el lenguaje no verbal. Pero cuando este sonríe, se pueden producir tres tipos de sonrisa:

 

1-La sonrisa refleja, es decir, aquella sonrisa fugaz que aparece a los pocos días después del nacimiento y no tiene por qué tener una causa.

2-La sonrisa general es aquella que suele aparece tras las primeras 4 semanas de vida y suele estar provocada por algún adulto de su entorno. Esta clase de sonrisa es más real, el rostro y los ojos se le iluminan mostrando sus sentimientos de esta manera.

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¿Cuándo un bebé empieza a sonreír?

¿Cuándo un bebé empieza a sonreír?

Ver sonreír a un bebé es una de las imágenes más agradables y bonitas que los adultos pueden disfrutar. Las expresiones faciales de un recién nacido suelen producirse por actos reflejo, de manera inconsciente. Pero, poco a poco, con el tiempo el bebé será capaz de mostrar sus sentimientos de forma voluntaria a través de sus gestos y muecas.

Y tambien:

3-La sonrisa específica aparece a partir de los 6 meses y se muestra de manera voluntaria y selectiva. Ya distingue los rostros que le son familiares y le hacen feliz y suele reservar este gesto a este grupo de personas. Los extraños ya no son personas a las que sonría con facilidad.

 

La mejor respuesta que se puede dar a la sonrisa de un bebé son mimos y caricias, de esta manera el pequeño irá entendiendo que su sonrisa no solo le agrada a sí mismo, también a las personas de su entorno y a su padre y a su madre. Se convierte en un intercambio justo y agradecido por ambas partes.

 

La sonrisa y la risa de los más pequeños suelen ir de la mano. Las emociones y sensaciones positivas aumentan las probabilidades de que los bebés muestren su sonrisa, sobre todo a sus progenitores. La risa libera endorfinas, lo cual conlleva numerosos beneficios para la salud de los bebés, actúa como analgésico natural, favorece el sistema inmunológico, disminuye la presión sanguínea y reduce la cantidad de hormonas del estrés.

 

En el caso de la risa de los bebés está aparece desde que nacen, pero como una acción involuntaria y no de satisfacción. Entre el cuarto y el quinto mes es cuando este acto comienza a ser voluntario cuando los padres y las madres juegan mucho con ellos. Son capaces ya de relacionar los juegos en familia o la presencia de sus progenitores con sensaciones que le producen bienestar y agrado.

 

A partir del sexto y séptimo mes de vida los bebés no son solo capaces de reír con ganas y sonreír cuando se sienten bien, también pueden hacer lo contrario. Aprenden a negar su risa y sonrisa a los desconocidos o a personas con las que no tienen mucha confianza. También ante situaciones que les causan disgusto o desagrado. Es en esta fase del crecimiento y desarrollo de los bebés cuando los desconocidos pueden experimentar dos tipos de bienvenidas por parte de los pequeños, una radiante sonrisa o una bajada de comisuras de labios que indican que se aproxima el llanto.

 

Son muchas las acciones que hacen sonreír a un bebé. Una de las más comunes son las pedorretas que se suelen hacer sobre la barriga de los pequeños o algunos sonidos que les resultan graciosos, sobre todo si van acompañados de caras divertidas por parte de la persona que los hace. El típico juego de “cucú tras” donde la madre o el padre se esconde tras sus manos y las quita rápido dejando su rostro al descubierto. También les divierte que los cojan y los muevan de lado, balanceándolos ligeramente. Casi todas las acciones que generan risa en un bebé tienen un elemento común, la sorpresa.

 

Cuando un bebé se sorprende por alguna de estas acciones puede que en un primer momento no sepa bien cómo reaccionar, pero cuando se da cuenta de que ese acto no le ha causado ninguna emoción negativa empieza a disfrutarlo. Llegará a tal punto que querrá repetirlo todo el tiempo. Con el tiempo también aprenderá a hacer reír a los demás con sus gestos y algunos sonidos, reforzando así sus habilidades sociales.   

 


Fuentes:

Academia estadounidense de pediatría y la revista sobre psicología “La Mente es Maravillosa”.

 

Fecha de actualización: 28-06-2019

Redacción: Andrea Rivero

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