¿A qué edad se puede bucear?

¿A qué edad se puede bucear?
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Si hablamos de bucear como meter la cabeza dentro del agua y nadar cerca de la superficie, pero por debajo de ella, se puede empezar a hacer desde bebés. Sin embargo, para bucear a más profundidad y de manera más profesional hay que esperar, al menos, hasta los 10 años, aunque en muchos centros no admiten menores de 18.

¿Pueden los bebés bucear?


Muchas personas piensan que los bebés nacen con el instinto de bucear y que lo pierden al crecer si no lo practican, pero lo cierto es que un bebé puede ahogarse igual que cualquier otra persona si lo metes en una piscina o bañera con bastante agua y le entra agua por la boca. Lo que sí es cierto es que los recién nacidos pueden realizar de manera innata ciertos movimientos natatorios como mover los brazos y las piernas y permanecer sumergidos unos segundos ya que, durante meses, han vivido en un medio acuático, pero estos reflejos se pierden al crecer, por lo que luego hay que enseñarles a nadar y bucear. Es decir, los bebés tienen la capacidad de bucear, pero solo unos segundos, si lo dejas más tiempo, se ahogará.


Por eso, se aconseja acudir con los bebés a clases de matronatación desde los 4 o 5 meses para enseñarles a flotar, nadar y bucear en el agua de manera autónoma. Es conveniente empezar desde tan pequeños ya que todavía conservan una serie de reflejos y movimientos instintivos que les ayudarán a nadar, aunque debes tener en cuenta que, por su desarrollo, de los 5 a los 20 meses solo pueden flotar en dorsal (de espaldas) y en ventral (boca abajo). A partir de los 20 meses su desarrollo muscular les permitirá también nadar como un perrito sin ayuda.

¿A partir de qué edad se puede dormir al bebé con un peluche?

¿A partir de qué edad se puede dormir al bebé con un peluche?

Las mantitas de sueño, los peluches o los doudou (dúdú), son un recurso que se utiliza frecuentemente en los niños para ayudarles a dormir, por eso también se les puede llamar “mantitas o trapitos de apego”, “mantitas de seguridad” o “juguetes de apego”, entre otras variedades. El bebé siente seguridad cuando tiene esta mantita porque le recuerda a casa, a lo seguro, a sus padres, a su vida feliz y a que le cuidan y le protegen.


En cuanto al buceo, para enseñar al pequeño a meter la cabeza dentro del agua y aguantar la respiración sin ahogarse, primero hay que enseñarle a relacionarse con el agua y no tener miedo de ella. Una vez que sepa flotar, nadar o estar en el agua, se puede empezar con las inmersiones.


Para ello, cógelo por debajo de las axilas colocándolo de frente a ti, cuenta en voz alta hasta tres mientras lo balanceas y lo bajas hacia el agua. Sóplale en la cara para que cierre la glotis y, cuando haya inspirado y contenga la respiración, sumérgelo un segundo sin soltarle a la vez que lo mueves hacia ti. Abrázalo al sacarle y sonríe para que no sienta miedo. Si traga un poco de agua y se pone nervioso, sácalo del agua, consuélalo y deja que pasen unos días hasta repetir de nuevo.


Una vez hayas practicado las inmersiones varios días y se sienta seguro en ellas, puedes empezar a desplazarlo por debajo del agua. Para ello, debéis estar dos personas una frente a otra y sumergir al bebé en el agua a la vez que lo impulsas hacia delante. Cuando empiece a mover brazos y piernas, la otra persona debe cogerlo, sacarlo y sonreírle. El desplazamiento solo debe durar solo unos segundos.


Poco a poco será capaz de desplazarse más tiempo y distancia, pero hay que respetar su ritmo y nunca forzarle.


¿Cuándo hacer buceo o submarinismo profesional?


En cuanto a bucear o sumergirse en el mar a mayores profundidades, no debe hacerse a la ligera ni con niños muy pequeños, ya que la fisiología de un niño no es como la de un adulto. Antes de empezar, es necesario que el niño nade perfectamente sin ningún tipo de ayuda ni equipo de protección. Es necesario obtener un certificado médico que avale que el niño no presenta problemas de salud que impidan el buceo y, sobre todo, debe tener ganas de hacerlo, nunca hay que obligarle.


Además, no se aconseja que los niños buceen a mucha profundidad, es decir, que no haya mucha presión al descender, aunque la profundidad exacta variará según la edad del niño y la legislación, ya que cada sitio tiene sus propias normas de buceo. Asimismo, los niños deben llevar botellas de poca capacidad para que no pesen mucho, por lo que las inmersiones no podrán ser de más de 30 minutos. Tampoco se recomienda hacer más de una inmersión al día.


En cuanto a la normativa de buceo de la que hablábamos antes, en casi todas partes la edad mínima para hacer submarinismo son los 10 años, aunque hay sitios que permiten a menores de esta edad, pero los pediatras no lo recomiendan.


En España, la legislación establece que la edad mínima para el buceo recreativo es de 16 años, aunque algunas comunidades, como Andalucía, permiten practicar apnea a partir de los 12 años y bucear a partir de los 14.  


Fuentes:

Suriol, Noemí (2013), ¡Bebés al agua! Jugar, flotar, nadar, Barcelona, Ed. Luciérnaga.

Planeta Buceo

Redacción: Irene García

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