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¿Cuándo un bebé no quiere leche?

¿Cuándo un bebé no quiere leche?

Es cierto que el calcio de la leche es importante para el esqueleto y también para los dientes, pero si el bebé toma muy poca o nada de leche habrá que buscar otras opciones. Normalmente la ingesta de calcio recomendada es de 40 mg en los primeros seis meses, de 600 mg durante el segundo semestre, y de 800 mg entre los doce meses y los diez años. Los adolescentes, sin embargo, deberán tomar unos 1.200 mg de calcio.

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Índice

 

Rechazar la leche

Y sí, lo cierto es que no es demasiado frecuente que los bebés rechacen la leche, pero cuando esto pasa es porque simplemente no les gusta. Suele ser mayormente el caso de los bebés que tomaron lactancia materna durante un largo periodo de tiempo. Los mismos a los que no les va a gustar, por tanto, ni el biberón ni después la leche de vaca, aunque este suele ser normalmente un rechazo transitorio. Algunos bebés, no obstante, van a rechazar la leche por otros motivos:

- porque digieren mal la lactosa

- porque tienen alergia a las proteínas de la leche de vaca

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¿Cuándo y cómo hay que introducir la leche de vaca?

Hasta al menos los doce meses no se puede ofrecer al bebé leche de vaca, aunque esto no implica en absoluto que tenga que ser obligatorio ofrecer leche al bebé a esa edad. De hecho, si la mamá le sigue dando el pecho con ese aporte de lactancia materna será suficiente para que su organismo se desarrolle adecuadamente. Pero ¿por qué no se le puede ofrecer al niño leche de vaca hasta esa edad? El principal motivo se debe a que la leche de vaca es un tipo de leche con un alto nivel de proteínas que lo único que podría hacer es dañar los riñones del bebé porque estos todavía no están preparados para asimilar tantas proteínas. El bebé, de hecho, podría llegar a sufrir una sobrecarga renal.

Lo que sí puede tomar antes de los 12 meses es yogur, ya que el proceso de pasteurización hace que se digiera mejor. 

 

¿Y la alergia? ¿Cuándo empieza?

Los niños con alergia a la leche no pueden tomar ni leche de vaca, ni de cabra ni oveja. La alergia a la leche de vaca es la alergia alimentaria más frecuente en los bebés, que se produce porque el sistema inmunitario reacciona por error frente a las proteínas de la leche causando una reacción cuando esta se ingiere o cuando se tiene contacto con ella. ¿Quién es el responsable? El anticuerpo llamado inmunoglobulina E. De forma habitual, la alergia a la leche de vaca suele producirse en mayor medida durante el primer año de vida al sustituir la lactancia materna por una fórmula adaptada de leche de vaca.

En el caso de que el niño, por ejemplo, presente síntomas que indiquen que el bebé o el niño tiene alergia a la leche de vaca habrá que suspender las tomas de leche o lácteos tanto de la vaca como de cualquier otro mamífero (cabra y oveja). Después será totalmente necesario hablar con el pediatra que será quien pueda valorar con qué deberán los padres sustituir la leche de vaca para no tener que dejarle sin leche al niño.

No obstante, lo que si hay que tener en cuenta es que normalmente la alergia a la leche de vaca suele desaparecer después de un periodo variable de tiempo con dieta en exclusión para valorar si el niño ha superado o no dicha alergia. Por norma general, aunque la mayoría de los niños suele llegar a tolerarla antes de los cinco años aproximadamente un 15% de los niños sí mantienen la alergia.

No hay que confundir la alergia a la proteína de la leche de vaca con la intolerancia a la lactosa.

 

¿Qué podría sustituir al calcio de la leche?

El calcio sí es fundamental para la formación de los huesos y también cumple otras muchas funciones importantes en el organismo. Sin embargo, hay otros muchos elementos que intervienen en la asimilación de este como es el caso de la vitamina D que veremos más adelante, u otros alimentos también saludables.

Una vez el bebé comience con la alimentación sólida va a poder sustituir esa leche por otros alimentos que también le van a aportar el suficiente calcio que necesita el organismo del pequeño para una correcta nutrición: 

- pescados como el besugo, el gallo o la lubina.

- carnes

- yema de huevo

- verduras como el brécol, las espinacas o las judías verdes

- legumbres como la soja, las alubias o los garbanzos

- los cereales como el trigo

El calcio es, como decíamos, un mineral vital en la etapa de crecimiento del bebé y el niño e imprescindible también para la osificación del esqueleto. Este mineral, además, interviene también en otras funciones como la coagulación de la sangre, la contracción de la sangre y la transmisión de los impulsos nerviosos. No obstante, hay que tener en cuenta que el calcio por sí solo no es suficiente pues va a ser necesario también un aporte de vitamina D y algo de actividad, aunque la mayor parte de la vitamina D que el cuerpo del pequeño necesita la fabrica él mismo gracias a la exposición a la luz solar.

 

¿Exponer al sol al recién nacido?

En realidad, sí. Cuando un bebé nace, aunque todo dependerá de su sensibilidad, y antes de los seis meses suele ser bastante recomendable ponerle al sol durante diez minutos diarios y, preferiblemente, colócale mejor donde pueda recibir los rayos solares a través de una ventana, pero eso sí, evita exponerlo entre las once de la mañana (11.00h) y las cuatro de la tarde (16.00h).


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Las tomas de leche para bebés deben ser definidas por los propios bebés tal y como se hace con la lactancia materna, que es a demanda. De esta manera, el bebé se regula en función de las necesidades de cada momento.

Glosario

Osificación

Definición:

Es el proceso en el desarrollo del sistema esquelético en el feto de mamíferos y que concluye con la producción del tejido óseo.

Síntomas:

Ninguno.

Tratamiento:

Ninguno

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