Tio conejo comerciante
Cuento › Animales
Una vez tío Conejo cogió una cosecha que consistía en una fanega de maíz y otra de frijoles y como era tan maldito, se propuso sacar de eso todo lo que pudiera. Pues bueno, un miércoles...
Cuento › Animales
Una vez tío Conejo cogió una cosecha que consistía en una fanega de maíz y otra de frijoles y como era tan maldito, se propuso sacar de eso todo lo que pudiera. Pues bueno, un miércoles...
Cuento › Animales
Una viejita tenía una huerta que era una maravilla. Allí encontraba uno todo: rabanitos, culantro, tomates, zapallitos y chayoticos tiernos, lechugas. Pero la viejita comenzó a encontrar...
Cuento › Clásicos
Un derviche humilde y silencioso solía concurrir todas las semanas a las comidas que ofrecía un hombre culto y generoso. Tales reuniones eran conocidas como Asamblea de los Cultos....
Cuento › Príncipes y princesas
Había una vez un rey que tenía tres hijos. Y el rey estaba desconsolado con sus hijos, porque los encontraba algo mamitas y él deseaba que fueran atrevidos y valientes. Se puso a...
Cuento › Clásicos
Había una vez un hombre rico que se ocupaba en el comercio. Quedó viudo con una hija y esta hija era una niña muy linda: parecía una machita por lo rubia y lo blanca que la había...
Cuento › Animales
Se reunieron un día las liebres y se lamentaban entre sí de llevar una vida tan precaria y temerosa, pues, en efecto, ¿No eran víctimas de los hombres, de los perros, de las águilas,...
Cuento › Aventuras
El tren salió de su tunel oscuro, y los pasajeros se incandilaron con la luz del sol que estaba atardeciendo en el mar. La niña de dorados rizos, que estaba sentada en el regazo de...
Cuento › Príncipes y princesas
...Y la Cenicienta se casó con el hijo del rey. Unos meses más tarde falleció el monarca; los cortesanos alzaron al príncipe sobre un pavés, y un heraldo gritó desde el balcón...
Cuento › Clásicos
Había una vez una nube. Una nube juguetona. Una nube que se llenaba de sol. Una nube que viajaba con el viento. Un día Nubilda, que así se llamaba, pasó sobre una casita y vio que...
Cuento › Dragones
Según cuentan por allí, hace muchos años, en el Bosque Ilusión, allá donde viven esos exóticos duendecillos de piel verde como esmeralda aconteció una extraña historia. Vivió...
Cuento › Clásicos
El cóndor estaba sobre una roca. Mirando con sus alas plegadas el gran valle iluminado. Cuando nahuel lo encontró. El ave se dio cuenta que era él, pero siguió en su posición. Detrás...
Cuento › Hadas y duendes
"...Dice el mito; cuando un niño deja de ser niño, en algún bosque del mundo, muere un hada..." Esto sucedió en el bosque mas cercano a tu casa, si! tú, niño ó niña que estas...
Cuento › Navidad
Javito, te tengo una sorpresa. El chiquito miró al sacerdote con su habitual cortedad. - ¿Una sorpresa, padre Rolo? - articuló apenas. - Vas a cantar el solo de Noche de Paz...
Cuento › Clásicos
Mis hijos siempre me pidieron que les inventara cuentos o que transformara en gracioso, aquellos ya conocidos. Hoy, los que les voy a contar, es una mezcla de fantasía con realidad,...
Cuento › Naturaleza
TRES PEQUEÑOS ARBOLES Erase una vez en la cumbre de una montaña, tres pequeños árboles juntos soñando sobre lo que querían llegar a ser cuando fueran grandes. El primer arbolito...
Cuento › Clásicos
... Una pareja de recién casados era muy pobre y vivía de los favores de un pueblito del interior. Un día el marido le hizo la siguiente propuesta a su esposa: "Querida yo voy...
Cuento › Aventuras
Cierto día en un monasterio Budista, se encontraron con la muerte de uno de sus guardianes y fue preciso encontrar un substituto. El Gran Maestro convoco a todos los discípulos para...
Cuento › Clásicos
Entre más envejezco, más disfruto de las mañanas de sábado. Tal vez es la quieta soledad que viene con ser el primero en levantarse, o quizá el increíble gozo de no tener que...
Cuento › Amor
Era una mañana como cualquier otra. Yo, como siempre, me hallaba de mal humor. Te regañé porque te estabas tardando demasiado en desayunar; te grité porque no parabas de jugar con...
Cuento › Naturaleza
Había una vez un niño que todas las tardes paseaba por el campo hasta llegar a un viejo manzano. Allí descansaba y jugaba, era su lugar favorito. El niño recogía las hojas secas...