NIÑA BONITA
Canciones › Nanas para dormir
NIÑA BONITA Niña bonita, flor de canela, tan bonica como su abuela. Niña bonita, flor de manzana, la cara bonita, las zancas de rana. Niña bonita, flor de alhelí, la...
Canciones › Nanas para dormir
NIÑA BONITA Niña bonita, flor de canela, tan bonica como su abuela. Niña bonita, flor de manzana, la cara bonita, las zancas de rana. Niña bonita, flor de alhelí, la...
Canciones › Nanas para dormir
A la ru, ru , nene a la ru ru ya duermete mi nene, duermete ya duermase mi negro, cara de pambazo que si no se duerme le doy un trancazo.. mi negrito lindo,...
Cuento › Clásicos
Llovía en el parque, Mario, pasaba por allí, de camino al colegio. Era un chico muy despierto, de cabello claro y ojos pícaros. Jugaba con su pelota, cuando...
Cuento › Clásicos
¡Mamá!, ¡mamá! –gritaba Álvaro mientras corría despavorido hacia la habitación de sus padres ¿Qué te sucede hijo? –le preguntó mamá Hay una mano mamá. Hay una...
Cuento › Amor
Había una vez una pareja que hacía mucho tiempo deseaba tener un bebé. Un día, la mujer sintió que su deseo ¡por fin! se iba a realizar. Su casa tenía una pequeña ventana en...
Cuento › Clásicos
La figura del gato subiendo y bajando las escaleras se hizo repetitiva hasta el hartazgo. Durante tres o cuatro oportunidades observé, en la confusión propia de una noche como esa,...
Cuento › Clásicos
Medio año después los dos amigos habían cambiado de manera de pensar. La llamarada de un gigantesco sol habla dado paso a la suave oscuridad del espacio, pero las variaciones externas...
Cuento › Clásicos
Muy temprano, antes de meterse en el obrador donde desaparecía el tiempo y pintaba horas y horas, a Gregorio le gustaba subir a la azotea de su casa. Era una mañana de un azul que...
Cuento › Clásicos
Cuando ya eso se había vuelto insoportable -una vez al atardecer, en noviembre-, y yo me deslizaba sobre la estrecha alfombra de mi pieza como en una pista, estremecido por el aspecto...
Cuento › Animales
Una vez tío Conejo cogió una cosecha que consistía en una fanega de maíz y otra de frijoles y como era tan maldito, se propuso sacar de eso todo lo que pudiera. Pues bueno, un miércoles...
Cuento › Miedo
En las postrimerías del siglo VIII, una bestia de terribles dimensiones se había cobijado a orillas del lago de Banyoles, aprovechándose de una caverna de gran profundidad. El monstruo,...
Cuento › Príncipes y princesas
Había una vez un rey que tenía tres hijos. Y el rey estaba desconsolado con sus hijos, porque los encontraba algo mamitas y él deseaba que fueran atrevidos y valientes. Se puso a...
Cuento › Animales
Había una vez un burro que trabajaba en una granja. Cuando el burro se hizo viejo, su amo decidió llevarlo al matadero. Pero el burro descubrió sus planes y escapó de la granja....
Cuento › Príncipes y princesas
La mujer del leñador se levantó esa mañana muy temprano, pues quería ir al bosque a recoger moras para hacer una tarta para su querido marido, ya que era su postre favorito. Así...
Cuento › Clásicos
Al bajar del autobús, camino del colegio, Rodrigo paseaba todos los días cerca de una chabola, que estaba al lado de un viejo caserón. La chabola estaba hecha de ladrillos viejos...
Cuento › Clásicos
Había una vez , un hermoso jardín de flores de brillantes colores y plantas de hojas muy raras, todas parecían pintadas. Pero en el fondo allá muy lejos dónde nadie jamás llegaba,...
Cuento › Clásicos
Pues señor, había una vez un viejito muy pobre que vivía solo íngrimo en su casita y se llamaba Uvieta. Un día le entró el repente de irse a rodar tierras, y diciendo y haciendo,...
Cuento › Clásicos
Había una vez un hombre y una mujer que vivían solos y desconsolados por no tener hijos, hasta que, por fin, la mujer concibió la esperanza de que Dios Nuestro Señor se disponía...
Cuento › Miedo
En un pueblo olvidado por el tiempo, había una señora quien vivía sola. Se vestía todo de negro con una manta que le cubría la cara. Por eso, la gente del pueblo la llamaba "la...
Cuento › Clásicos
Un día, Jaimito entró a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto. Su padre, lo llamó. Jaimito, lo siguió, diciendo en forma irritada: - Papá, ¡Te juro que tengo...