Viajes largos con niños: cómo sobrevivirlos

Viajes largos con niños: cómo sobrevivirlos
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Un viaje largo con niños no es, por así decirlo, una situación ideal para los padres. No obstante, tampoco tiene por qué ser un infierno. Aquí van ocho aspectos con los que harás el viaje mucho más llevadero para tus pequeños y para ti.

Los niños no suelen tener la mayor paciencia del mundo y su alto nivel de energía no suele ser muy amigo de estar horas sentados en un espacio cerrado sin poder moverse demasiado.

 

No obstante, no dejes que esto te contenga de hacer algún viaje. Como con todo, tu hijo irá aprendiendo a ser más paciente y, con una planificación inteligente del viaje, puedes hacerlo mucho más llevadero para todos. Aquí van ocho consejos para ello:

 

1. Organiza el equipaje. Planea todo lo que vais a llevar con una semana de antelación. En este artículo podéis leer algunos consejos sobre cómo aprovechar el maletero del coche al máximo y gestionar el equipaje que a menudo nos inunda cuando somos padres.

 

2. Aprovecha los momentos de sueño. Un buen truco que muchos padres agradecen es planear el viaje teniendo en cuenta los ciclos de sueño de tus hijos. Algunos incluso prefieren viajar de noche, con los niños en pijama plácidamente dormidos en el asiento de atrás. No obstante, si prefieres evitar viajar de noche, puedes aprovechar a salir temprano o tener en cuenta la siesta que se suele dar tu hijo para viajar teniendo en cuenta esa franja. Tus hijos tendrán unas horas de sueño y tú de calma. Todo el mundo gana.

 

3. Haz paradas regulares. Esto es tan necesario para los padres como para los hijos. Estar sentado largo rato es uno de los principales enemigos de la circulación de las piernas y hará más probable que los niños se mareen. Para cada pocas horas. Con niños, una parada cada dos o tres horas suele ser más que recomendable. Bajad del coche, estirad las piernas, tomad el aire, bebed agua…

 

4. Planifica algunas paradas. No tienes por qué organizar cada metro del viaje, pero buscar antes de salir alguna parada estratégica puede ser la diferencia entre un viaje aburrido y largo y otro con alguna experiencia divertida. Algún paisaje bonito, algún parque que permita descargar energía a tus hijos, algún restaurante que tenga una cómoda terraza al aire libre o comida rica, un lago en el que os podáis pegar un refrescante baño…

 

5. Planea el entretenimiento. Si sois más de un adulto en el coche, mientras uno conduce, el otro puede encargarse del entretenimiento. Canciones, juegos, poner música, contar historias…Esas son algunas de las tareas del copiloto.

 

6. Haz uso de los audiolibros. Leer no es lo más indicado y cómodo en un viaje. Hay gente que lo soporta sin problema, pero otros acaban con la cabeza dando vueltas. Ahí entra en juego algún audiolibro que puedes descargarte antes del viaje y que sepas que va a gustar a tus hijos. Tendréis las ventajas de un libro sin los mareos que conllevan en el coche.

 

7. No te olvides de la comida. Prepara snacks para el viaje. Algún sándwich, fruta, zumo, algún dulce…Todos agradeceréis poder picar algo mientras viajáis y os evitareis paradas innecesarias.

 

8. Ten en cuenta posibles averías. No es algo en lo que queramos pensar demasiado, pero cabe la posibilidad. Asegúrate de que el coche va equipado con una rueda de repuesto puesta a punto (una rueda vieja y deshinchada sirve de poco…) y un maletín básico de herramientas.


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