Futuros papás

Futuros papás
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Vas a ser papá y te invaden todo tipo de sentimientos extraños y contradictorios, dudas e incluso temores. No te preocupes, no eres el único. Estos son los miedos más habituales de los futuros papás.

La paternidad

 

Muchos hombres se sienten papás desde el mismo momento en que se enteran del embarazo, otros tienen que esperar a ver al bebé entre sus brazos y algunos tardan algunos meses después del nacimiento del niño en sentirse padres.

 

Hay futuros papás que se plantean, de forma fugaz e interiormente, una pregunta; ¿de verdad seré yo el padre? Pregunta que, por otro lado, si se la hace cualquier amigo, les ofende profundamente. Hay que plantearse esta reacción desde un punto de vista emocional, no racional. Son muchos los sentimientos que empiezan a mezclarse en nuestra cabeza ante la noticia de ser padres: estos momentos de confusión son normales.

 

El adiós definitivo a su adolescencia 

 

Los hombres necesitan su dosis de atención y de cariño diaria. Dosis que, evidentemente, disminuirá con la llegada del bebé. En algunos casos, el futuro papá, no sin cierto egoísmo, ve a su hijo como un pequeño “rival” con quien tendrá que compartir los cuidados de su mujer. El papá deja de ser el niño mimado o el adolescente. Llega una etapa nueva, maravillosa, pero llena de responsabilidades que pesan sobre tus hombros. Otro de los temores a los que se enfrenta el hombre durante el embarazo de su mujer es lo que supondrá la llegada del bebé a la economía familiar. Está claro que un hijo implica muchos gastos, pero no te preocupes, todo es cuestión de apretarse un poco el cinturón, o dejar ciertos caprichos para más adelante. Con las satisfacciones que te dará tu bebé al llegar, comprenderás que esos pequeños sacrificios merecen la pena.

 

La mayoría de los hombres no están acostumbrados al ambiente de estos “lugares para mujeres”. Donde, además, se sienten desplazados e inhibidos. Por lo general los hombres no conocen –o prefieren no conocer- con cierta profundidad el sistema reproductivo de la mujer. Pero es importante que tengas en cuenta que la futura mamá está pasando por un momento en el que necesita todo tu apoyo y tu ayuda.

 

“Mi mujer se va a poner gorda y poco deseable”

 

Es normal que temas la transformación física de tu mujer, pero intenta comprender que no es fácil aumentar unos veinte kilos, tener nauseas por las mañanas y los pies permanentemente hinchados. Aunque puede que ya no sientas por ella la atracción sexual de antes, ten en cuenta que éste también es uno de sus miedos, y la única persona que puede tranquilizarla, subirla la moral y reconfortarla eres tú.

 

Las relaciones de pareja

 

Durante el periodo de gestación, las hormonas de la embarazada sufren todo tipo de cambios que afectan a su carácter y a su estado de ánimo. Así que lo normal es  que pases por momentos en los que no entiendas su comportamiento, especialmente hacia ti. La fuerza interior que tiene la embarazada se mezcla con cierta debilidad emocional, por ello, puede haber días en los que una simple palabra o una broma, le afecten hasta puntos insospechados.

 

También el futuro de las relaciones sexuales de la pareja durante este periodo es una cuestión que se plantean la mayoría de los futuros papás, ¿dañarán al feto o a la madre? Ante un embarazo que se desarrolla con normalidad, se recomienda seguir manteniendo relaciones sexuales, pero cada embarazada es un mundo. Unas se sienten mucho más activas sexualmente, mientras que otras pueden llegar a perder el interés por el sexo casi por completo. Si la posición de tu mujer ante este aspecto no es la que te hubiese gustado, ten paciencia, volverá a ser la de siempre en unos meses.

 

¡Ha roto aguas! ¿Pero, por dónde se iba al hospital?

 

Parece un miedo absurdo, pero es real. Muchos papás creen que cuando llegue el momento de llevar a su mujer al hospital van a ocurrir todo tipo de desastres que tratarán de impedirlo. Tú tranquilo, si se te olvida el camino, tu mujer se encargará de recordártelo, ¡a gritos!

 

La asistencia al parto

 

La asistencia del papá al momento del parto no es obligatoria, aunque, por supuesto, sea un importante apoyo para la mujer. Si no estás seguro de querer asistir lo mejor es que lo habléis tranquilamente y con antelación.

 

Hasta el hombre más fuerte y seguro de sí mismo, siente ciertos temores al llegar este momento. Es una experiencia muy delicada y especial; quieres que todo salga bien, y sin embargo, no está en tus manos. Puede que te sientas reducido a un mar de sensaciones nuevas y, también, un poco relegado al olvido ante el protagonismo de la madre; a fin de cuentas ¡tú has puesto el 50%!

 

El simple hecho de coger al bebé en sus brazos, puede ser motivo de preocupación para muchos futuros papás. Miedo a hacerlo mal y a lastimar a esa frágil personita que se pasa el día durmiendo. Aunque las primeras veces estés intranquilo, es cuestión de tiempo; piensa que el contacto con tu niño es fundamental. Así que no dudes en mecerle, acunarle o tenerle en tus brazos tantas veces como puedas.

 

Educar a los hijos y ser un buen padre es una tarea difícil que irás aprendiendo sobre la marcha. Lo importante es que estés ahí, junto a tu hijo, transmitiéndole todo tu amor, el resto vendrá sólo.



El síndrome de Couvade



Si empiezas a tener los mismos síntomas que tu mujer durante el embarazo, no te asustes, aunque no hay teorías científicas al respecto, muchos estudios demuestran que algunos futuros papás sufren el llamado Síndrome de Couvade, (palabra de origen francés, “couver” que significa incubar). Los síntomas más comunes son los mareos matutinos, las nauseas, el dolor abdominal y los cambios de humor. Se desarrolla especialmente en los últimos meses del embarazo, y lo normal es que tus extrañas nauseas y mareos desaparezcan después del nacimiento del bebé. La mejor forma para solucionarlo es hablándolo con tu pareja.
 

 


Fuentes: Juan Pedro Valencia, psicólogo. 

Redacción: Lola García-Amado

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