¿Es verdad que las emociones cambian después de tener un bebé?

¿Es verdad que las emociones cambian después de tener un bebé?
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Además de los cambios físicos y en tu vida que se producen cuando nace un bebé, también tus sentimientos y emociones experimentarán un gran cambio. Verás cómo surgen sentimientos nuevos, cómo otros se refuerzan y cómo tu personalidad varía ligeramente por la llega de tu hijo al mundo.

Está claro que no todas las personas somos iguales ni tenemos la misma forma de ser. De igual modo, tampoco todos reaccionamos igual ante un acontecimiento tan trascendental en la vida como el nacimiento de nuestros hijos.

 

Sin embargo, es cierto que casi todos experimentamos una serie de cambios en nuestra forma de ser al aparecer nuevos sentimientos o aflorar con más fuerza otros.

 

En especial, el cambio más importante que se experimenta es el nuevo vínculo y amor incondicional que surge desde el primer momento que ves a tu hijo. Algunos padres lo sienten nada más verlo y otros, abrumados por las nuevas responsabilidades, tardan un poco más en notarlo. Pero todos, en un momento u otro, sentirán ese amor tan especial y único que se experimenta solo por los hijos. Un sentimiento que nos llena y nos desborda. Un vínculo intenso y profundo, sin límites e incondicional.

 

Ser padre después de los 40

Ser padre después de los 40

Diversos motivos (biológicos, laborales, personales) pueden hacer que el padre lo sea después de los 40 años, a una edad que puede ser considerada tardía para tener un hijo. Para Juan Pedro Valencia, experto psicólogo en escuela de padres, las dificultades que pueden surgir por la brecha generacional abierta entre ambos se compensan con la tranquilidad, la mayor información, la paciencia y el cariño reposado que un padre mayor puede proporcionar a su hijo, facilitando ciertas ventajas en su educación.

Unido a este amor aparece un sentimiento menos agradable, y es el sentido de responsabilidad absoluto por cuidar a ese nuevo ser que depende totalmente de nosotros. Es posible incluso que llegues a agobiarte al intentar que todo salga bien: que el niño coma, engorde, duerma, crezca, se desarrolle bien… No dejes que este sentimiento te supere, tu hijo necesita, fundamentalmente, tu amor y cariño.

 

Aparte, es muy probable que notes cómo te vuelves más paciente, más generosa y más fuerte. Es habitual sentir más empatía, sobre todo hacia los más desfavorecidos o hacia otras madres o familias que sufren dificultades. También puedes estar más sensible y que cualquier cosa te haga llorar.

 

Otro cambio curioso es cómo aparece ese sexto sentido que tienen todas las madres. Enseguida oirás a tu bebé llorar aunque estés en la otra punta de la casa y sabrás si se está poniendo malo o no.

 

Disfruta de todos estos sentimientos nuevos, sobre todo de los agradables, y de tu hijo. ¡Enhorabuena!


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