Consejos para padres que no viven con sus hijos

Consejos para padres que no viven con sus hijos
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La separación entre las parejas es un proceso difícil y doloroso y para los niños es algo inesperado que no siempre comprenden. Además, esta nueva situación interfiere en su estabilidad emocional.

Si bien la separación a veces es inevitable, se pueden realizar acciones para hacer que los hijos no sufran y mantengan una calidad de vida adecuada. Existen derechos que protegen la integridad física y emocional de los hijos ante esta situación, por lo que será importante no dejarles de lado cuando se tome esta decisión.

 

Los hijos necesitan de ambos padres, los que se separan son ellos y siempre necesitan de ambos para su desarrollo físico y emocional. Será importante que tengan presente que aunque decidan cambiar de pareja, los hijos no pueden cambiar de padre o madre, por lo que no deberán obstaculizar la convivencia con uno o con el otro.

 

Como padres deben evitar descalificarse mutuamente, ofenderse o utilizar sobrenombres para referirse a su expareja. Los niños necesitan tener una buena imagen de los dos, pues son sus pilares de referencia para tener un buen desarrollo emocional y afectivo.

 

Si hay hermanos, tienen derecho a vivir y crecer juntos. A veces se tiene la idea errónea de separarlos y dejar a las niñas con mamá y a los niños con papá o peor aún, les piden que decidan ellos con quien quieren vivir. Pero hemos de saber que los hermanos son figuras de apego, se comprenden, se miman, juegan juntos y se sanan emocionalmente desahogándose entre ellos.

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Todos los padres tienen la sensación de que pasan poco tiempo con sus hijos a causa del trabajo, las tareas del hogar, otros compromisos… cada segundo parece poco y surgen las dudas y el agobio al pensar que somos malos padres.

 

También los hijos sean pequeños o grandes tienen derecho a estar enterados de la decisión que han tomado los padres de separarse, aunque sea difícil de comprender.

 

En la actualidad los divorcios son cada vez más comunes por lo que es mejor que se enteren por ambos padres cuando estén seguros y tranquilos y no por terceras personas.

 

Será importante que los padres vivan su duelo  evitando a toda costa que los hijos sufran al verlos enojados y deprimidos, en la medida de lo posible. Con paciencia, cariño y respeto, poco a poco la nueva situación de vida se estabilizará.

 

Para algunos la adaptación llevará más tiempo, pero llegará, pues los seres humanos tenemos la capacidad de adaptarnos a nuevas circunstancias, por lo que se recomienda evitar discusiones posteriores entre los padres ya que esto desestabilizaría más a los hijos, causando desajustes emocionales más graves que requerirán ayuda especializada.

 

Aunque es difícil a veces llegar a acuerdos después de la separación será importante que los padres acuerden rutinas y turnos de convivencia con los hijos y trabajen juntos en favor de una educación que les favorezca. Ambos deben estar enterados y hacerse cargo de las necesidades económicas, emocionales, afectivas, vestido, alimentación y recreación de los hijos.

 

Se recomienda que continúen con sus mismas actividades ya que al cambiárselas puede resultar aún más complicado para la aceptación de esta nueva forma de vida para ellos, causándoles una gran inseguridad de no saber quién se hará cargo de lo que necesitan. Háganles saber que no deben preocuparse porque siempre van a estar con ellos (aunque separados) para satisfacer sus necesidades.

 

Tomen decisiones conjuntamente, pues los hijos son de los dos, procurando que sean benéficas para ellos y no para los intereses de alguno de los padres.

 

No pongan a los hijos en una situación de chantaje emocional o celos, ni los interroguen sobre lo que hacen con el otro en sus convivencias ya que lo único que conseguirán es que se rompa la comunicación entre ellos y ustedes. No utilicen frases como “prefieres estar…”, “si no estas a gusto…”

 

La sobreprotección y permisividad son consecuencia de los sentimientos de culpabilidad que tienen los padres y piensan que con esto compensarán la ausencia del otro y evitarán el sufrimiento de sus hijos, pero esto es un gran error porque las consecuencias emocionales no son las más deseadas y son las clásicas de los hijos de padres divorciados, haciendo que su integración a su entorno sea de rechazo con sus padres.

 

Deben tener presente que con la separación se rompe la relación familiar y jamás será suplida por familiares, que no dejarán de serlo, aunque ya no vivan con uno o con otro (abuelos, tíos, primos, etc.). No los separen definitivamente de ellos, ya que pueden compensar de algún modo la soledad que pueden sentir los niños, siempre y cuando se mantengan independientes del conflicto entre los padres.

 

Cuando los padres deciden tener una nueva pareja y esta también trae hijos consigo, será importante no forzar la relación y dejar que la integración se dé poco a poco, evitando sustituir al padre ausente y dando un trato igualitario a los hijos de ambos.  Será importante que este paso se dé siempre y cuando ya se esté seguro y no a los meses vuelvan los hijos a una nueva separación.  

 

Disfruten el tiempo que permanezcan con sus hijos, procurando que ese momento sea de calidad y disfruten su compañía que será lo que más ansían los hijos, ya que son los más vulnerables en esta separación inminente.

 

Finalmente, será importante que los padres también se cuiden, traten de reducir su propio estrés y si es necesario busquen ayuda profesional, ya que de ellos dependerá el que los hijos crezcan teniendo una imagen de sus padres como personas sanas y fuertes tanto física como emocionalmente, y que serán el ejemplo a seguir para su vida futura.


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