¿Cómo celebramos el nacimiento de un bebé?

¿Cómo celebramos el nacimiento de un bebé?
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La llegada de un bebé a la familia es siempre motivo de alegría en todas las culturas. Pero, cada una tiene sus propias celebraciones y sus ritos. ¿Quieres saber cuáles son, según las diferentes religiones?

PARA LOS MUSULMANES

 

Una oración, el adhán

 

En el Islam no existen celebraciones litúrgicas. Ni en el Corán ni en la Sunnah, las dos fuentes de referencia fundamentales que establecen la forma de vida islámica, hay ceremonias o escenificaciones religiosas ya sea en relación con los nacimientos, con los matrimonios o con los funerales.

 

Lo que sí encontramos en la Sunnah del profeta es la recomendación de recitar el adhán, la llamada de oración en el oído del recién nacido. El sentido de esta oración, que puede ser recitada por la madre o por el padre del bebé, es sensibilizarlo, desde su llegada al mundo, a la adoración y a la revelación divina. Su traducción aproximada sería:

“Dios es el más grande. Testifico que no existe dios sino Allah. Testifico que Muhámmad es el mensajero de Allah. Venid prestos a la oración. Venid prestos a la prosperidad. Dios es el más grande. No hay dios sino Allah.”


Una costumbre, la aqiqa

La llegada de un bebé

La llegada de un bebé

¿Cómo te cambia la vida? El nacimiento de un bebé, sobre todo del primero, supone una serie de cambios rascendentales: económicos, laborales, afectivos… De repente, un nuevo miembro llega a la familia y ocupa el centro de atención de los padres, pasando su relación de pareja a un segundo plano. Esto puede suponer una serie de problemas para los que conviene estar preparados

 

Respecto a la forma de celebración familiar y social del natalicio, depende mucho del ámbito cultural en el que se produce. Normalmente la familia sacrifica un animal como forma de agradecimiento a Dios; puede ser un cordero o un gallo, en función del nivel económico de la familia, y reparte la carne entre los familiares y amigos. Algunas veces se invita a los hermanos y vecinos a una comida con motivo del nacimiento. Esta costumbre islámica, denominada aqiqa, tiene, por ejemplo, una gran importancia en el ámbito social magrebí.

 

En el Muwatta, compendio de Hadices del Imam Malik (Uno de los fundadores de las 4 escuelas jurídicas tradicionales, concretamente la que estuvo vigente en Al Ándalus y aún hoy en la mayoritaria en el Magreb) existen diferentes referencias a la aqiqa, como por ejemplo la siguiente (1):


El Islam considera que todos los niños que nacen en la tierra nacen musulmanes, luego la educación recibida por parte de sus padres y educadores hace que sigan esa fe o cualquier otra, judía, católica, budista, etc. En sentido literal "muslim" (musulmán) quiere decir “aquel que se somete a lo real y único”. Islam, de la misma raíz que muslim, significa precisamente ese sometimiento o adecuación a lo real. Por este motivo no hay ninguna ceremonia por la que los padres se comprometan a educar a sus hijos en la fe musulmana, al igual que el momento de escoger el nombre del niño; los padres realizan esa decisión cuando ellos quieren, sin necesidad de realizar ninguna celebración.
 


PARA LOS JUDÍOS

 

“Bendito Tú, Dios nuestro, rey del mundo que nos has hecho vivir y llegar a este momento”, estas son las primeras palabras que escucha un niño judío al nacer. Es una bendición de agradecimiento a Dios que puede ser realizada tanto por un rabino como por los familiares del recién nacido.
 

La fiesta del nombramiento

 

Si el bebé es niño, a los 8 días se celebra su fiesta del nombramiento, celebración llamada "Brit Milah" que recuerda el primer precepto que recibió Abraham de Dios. En la "Brit Milah", que significa “el hijo del pacto”, se circuncida al bebé; al quitarle el prepucio se recuerda que el hombre no es el centro del universo y, que éste viene a la tierra para alcanzar la perfección a través del trabajo espiritual.

 

Si el bebé es niña, el primer sábado después del nacimiento se celebra su fiesta del nombramiento, en este caso la celebración se llama "Fadas". Se realiza en sábado, o shabat en hebreo, porque es el día de descanso y de fiesta para los judíos. Su fin es proporcionar a la nueva persona su identidad. “No somos un número, somos una identidad, un sentir de que cada uno tenemos nuestra propia alma y nuestra propia esencia. La fiesta del nombramiento es como dar al recién nacido su tarjeta de visita”, dice Moshe Bendahan, rabino de la Comunidad Judía de Madrid.

 

La fiesta del nombramiento tiene su origen en Adam, que según la religión judía al principio era una sola alma, pero hombre y mujer al mismo tiempo. Cuando Dios le durmió, le dividió en dos almas distintas, creando al hombre y a la mujer y dándole el nombre de Eva, o Hava en hebreo. Otra referencia como origen de esta celebración es el momento en que Dios cambió los nombres de Abram y de su mujer, Sarai. Cuando, estando en el monte Uhr les dijo: “Ya no te llamarás Abram, sino Abraham y tu mujer no se llamará Sarai, sino Sarah”. La introducción de la h en ambos nombres significa que, a partir de ese momento, Abraham y su mujer abrazan la existencia de un único Dios que es el ser superior. 

 

Aunque celebrar la "Brit Milah" o la "Fadas" no implica un compromiso en sí mismo, los padres están marcando el camino de ese niño, el deseo de que sea educado en la fe judía. “También hay judíos no practicantes que realizan estas celebraciones como mera fiesta sin ningún sentido religioso, pero como esencia no queda registrado en la configuración legislativa de los preceptos de nuestra religión –afirma rabí Moshe- Eso, claro, ya es la libertad de elección de cada uno.”
 

“Creced y multiplicaos”

 

Un nacimiento no es sólo motivo de alegría entre los judíos, además es el cumplimiento del primer mandamiento que el hombre recibió de Dios, a través de Adán y Eva, cuando éste les dijo: “Creced y multiplicaos”. Según explica el Talmud, el libro sagrado de la fe judía, este mandamiento queda cumplido al tener un hijo y una hija, aunque puede cumplirse igualmente de otras formas, como por ejemplo dedicándose a la enseñaza, apadrinando un niño…

 

PARA LOS CATÓLICOS

 

“Id, pues y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mateo 28, 19-20)
 

El Bautismo, una tradición del s. II

 

La palabra Bautismo viene del griego “bapto” o “baptizo”, que significa lavar; idea esencial de este sacramento. Con la celebración del Bautismo se inicia al niño en la vida cristiana; al derramar agua sobre su cabeza pronunciando la invocación de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. El fruto de este sacramento representa una realidad muy rica para los católicos que llevan celebrándolo desde el siglo II. Comprende el perdón del pecado original y el nacimiento a una vida nueva, por la que el hombre es hecho hijo adoptivo del Padre, templo del Espíritu Santo y miembro de Cristo y de la Iglesia.

 

Los padres y los padrinos

 

Para que la gracia bautismal pueda desarrollarse es muy importante el papel de los padres, así como el del padrino y la madrina. Éstos deben ser sólidos creyentes dispuestos a educar al bautizado en la fe católica, ayudándole en su camino de la vida cristiana. Dios ha vinculado la salvación a recibir el Bautismo aunque ésta no queda reducida a los sacramentos.

El sacerdote es la persona indicada para suministrar este sacramento sin embargo, en caso de necesidad, cualquier persona puede bautizar con tal de que tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia y que derrame agua sobre la cabeza del niño diciendo: “Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”

 

En la Biblia, el libro santo de los cristianos, Jesús hace muchas referencias a la importancia que tienen los niños para él, hacia los que mostraba una infinita ternura y comprensión. Por eso, el cirio que se enciende durante el Bautismo significa que Cristo ha iluminado al recién nacido, convirtiéndole en “la luz del mundo”. La vestidura blanca simboliza que el niño ha resucitado con Cristo a una vida nueva.

 

La celebración del Bautismo se cierra con una bendición solemne, que en el caso ser recién nacidos los bautizados, la de su madre ocupa un lugar especial.


 


Fuentes:

Hashim Cabrera, director de la revista Verde Islam y consultor de la web www.islam.com. Moshe Bendaham, rabino de la Comunidad Judía de Madrid.

  (1) Imán Malik. Al Muwatta. Libro 26. La Aqiqa. Centro de Documentación y Publicaciones de Junta Islámica.  Almodóvar del Río. 1999.

Redacción: Lola García-Amado

2 Comentarios

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  1. Anónimo

    "ESTOY FELIZ".

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    • " Desgraciadamente, le damos más importancia a la organización del festejo de este día que al propio hechoh del Bautismo. NOs preocupamos del vestido del nene, pasamos días enteros pensando y buscando ´qué nos pondremos, que si la peluquería, que si los invitados, los recuerditos....etc. Se pasa mucho estrés pensando en lo material, en que todo salga bien y todo el mundo quede contento y nos perdemos lo mejor, el estar feliz porque nuestro hijo está recibiendo el bautismo.

      Ayer mismo celebré el Bautismo de mi hija y entre amigos y familia eran unas 200 personas. Fué un estrés para todos y hubieron hasta discuciones entre la familia porque todos estaban nervioso, todos querían ayudar y que todo saliese bien. Casi ni disfrutamos, lo hicimos cuando la gente marchó y pudimos descansar. ES triste pero cierto. Mi consejo es que celebreis este día junto a las personas más allegadas y disfruteis de su compañia.

      ".

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