Protege a tus hijos del colesterol

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En las últimas dos décadas ha aumentado considerablemente el número de niños con un nivel elevado de colesterol. El abuso de la bollería, la comida rápida, los platos prefabricados… ha hecho que se incremente el consumo de grasas saturadas, por lo que es necesario proporcionar a nuestros hijos una dieta rica en verduras, legumbres, frutas y cereales. La prevención en la infancia proporcionará una mayor salud en la etapa adulta, pudiendo evitar los infartos y demás enfermedades cardiovasculares

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Jugar en familia

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Jugar en familia ayuda a construir una relación familiar sólida y duradera. El juego entre padres e hijos, entre hermanos, entre abuelos y nietos ayuda a fortalecer la complicidad entre los miembros de la familia, abre vías de comunicación, permite exteriorizar las expresiones de afecto, deja aflorar las emociones de una forma natural y espontánea. Aprende a jugar con tus hijos: estar con los niños y niñas mientras juegan es importante, pero no es suficiente.

¿Qué es el colesterol?

El colesterol es una sustancia que forma parte de la membrana celular de muchas hormonas que regulan el funcionamiento del organismo y de los ácidos biliares que nos permiten digerir las grasas, entre otras misiones. Por lo tanto, es necesario para el cuerpo y sin él no podríamos vivir.

Pero como casi todas las sustancias, su exceso es perjudicial, aumentando el riesgo de padecer infarto cardíaco o angina de pecho y otros problemas vasculares.

Existen dos tipos de colesterol: el ligado a las lipoproteínas de baja intensidad (LDL), que es el colesterol "malo"; y el ligado a las lipoproteínas de alta intensidad (HDL), que es el “bueno”. Esto se debe a que el colesterol HDL no tiende a acumularse en las arterias como sí lo hace el colesterol LDL, haciéndolas más rígidas y obstruyéndolas de manera progresiva, lo que da lugar a ciertas enfermedades cardiovasculares.


¿Cómo afecta a los niños?

Aunque el colesterol “malo” no provoca en los niños infartos ni otras dolencias en esta etapa de svida, sí puede hacer que los padezcan de mayores. Está comprobado que la mala alimentación y el sedentarismo en la infancia dan lugar a adultos con mayores problemas de salud: obesidad, diabetes, arteriosclerosis, etc.

La hipercolesterolemia (colesterol elevado) es el principal factor de riesgo de arteriosclerosis. Esta patología se inicia ya en los primeros años de vida, aunque no se manifiesta hasta los 30 o 40 años. De ahí la necesidad imperiosa de prevenir desde la primera infancia.

El nivel de colesterol recomendable en la niñez está por debajo de 175 miligramos por decilitro de sangre. Entre 175 y 200 sería la zona alta de la normalidad y, por encima, colesterol elevado.

Para comprobar el nivel de colesterol, es necesario realizar a nuestros hijos –al menos una vez al año- un análisis de sangre. Si se comprobara que el niño tiene el colesterol alto, no se recomienda ninguna medicación, sino un cambio en la alimentación y en los hábitos de vida.


Una dieta saludable para el corazón

A los niños sanos hasta los 4 años no se les debe modificar la dieta, ya que las grasas y el colesterol HDL son muy importantes para garantizar el normal crecimiento y desarrollo a esas edades. Limitar su cantidad puede ser perjudicial, aunque sí hay que tener cuidado con su alimentación, que debe ser variada y sana.

A partir de esta edad se debe buscar una dieta cardiosaludable, garantizando el aporte suficiente y no excesivo de calorías; una dieta variada y rica en verduras, legumbres, hortalizas, frutas y cereales; no abusando de las grasas; y fomentando el uso de aceite de oliva, a poder ser crudo.


Se deben seguir una serie de pautas:

- Reducir el colesterol total de la comida a menos de 300 miligramos por día (actualmente estamos consumiendo unos 500 mg de media).

- Sustituir los lácteos enteros (con toda la grasa), por sus versiones desnatadas.

- Aumentar el número de platos de legumbres y verduras de la dieta. Comer más fruta.

- Disminuir la cantidad de proteínas de origen animal y privilegiar el consumo de las que contienen menos colesterol, como pueden ser todo tipo de aves y carnes blancas.

- Consumir más pescado, que reduce los niveles de colesterol.

- Controlar el peso. Los niños obesos tienen mayores probabilidades de tener colesterol.

Además de la dieta, también es primordial que el niño haga ejercicio. Se recomienda practicar una actividad física moderada de forma habitual. Las actividades extraescolares deportivas son una buena solución, como también lo es practicar algún deporte en familia los fines de semana: montar en bicicleta, pasear al aire libre…


Colesterol en niños delgados

Aunque existe la tendencia de asociar el colesterol al sobrepeso, también puede darse esta enfermedad en personas delgadas. El motivo está claro: el colesterol va ligado al consumo excesivo de grasas y a una dieta irregular y desequilibrada, pero no todo el mundo que come mal engorda, ya que el metabolismo influye mucho en el peso de una persona.

Por eso, aunque nuestros hijos tengan un peso adecuado a su edad y altura, es necesario controlar periódicamente sus niveles de colesterol y, sobre todo, proporcionarles una dieta saludable.

Estos controles deben ser más rigurosos en niños con antecedentes familiares de colesterol alto y de problemas cardiovasculares, así como en aquellos con diabetes, enfermedades de riñón o hipotiroidismo.


Aumento del colesterol en los niños

En los últimos años, ha aumentado el número de niños con hipercolesterolemia. Se calcula que en España un 20% de los niños en edad escolar está por encima de 200 mg/dl de colesterol total (aunque la tercera parte lo que tienen elevado es el colesterol HDL "bueno" o protector). Entre el 50 y el 60% están por debajo de 175. El 25% restante está entre 175 y 200, pero la mayoría de ellos lo están porque tienen elevado el colesterol HDL protector. Casi todos los niños con colesterol elevado se considera que lo son por exceso de grasas saturadas en la dieta y la escasa actividad física. Sólo uno de cada 500 niños tiene un colesterol muy elevado debido a una forma hereditaria de este problema.

En las dos últimas décadas, los padres han realizado importantes cambios dietéticos en el hogar. Se han sustituido las tostadas y los cereales del desayuno por bollería industrial, los bocadillos de la merienda por más bollos, se han introducido los platos prefabricados y la comida rápida… y la mayoría de estos productos alimenticios contienen importantes cantidades de grasas perjudiciales.

La industria actual consume siete veces más grasas saturadas que en 1986 y ha disminuido considerablemente las poliinsaturadas y monoinsaturadas de origen vegetal, tradicionales en la cocina mediterránea. El consumo de estas últimas es muy beneficioso. Mientras que los ácidos grasos de origen animal aumentan el colesterol, los monoinsaturados (aceite de oliva) y, sobre todo, los poliinsaturados (aceites de girasol, soja, nuez, maíz y los contenidos en los pescados azules), lo rebajan.

En Europa cada año aparecen 400.000 nuevos casos de sobrepeso infantil y las cifras de obesidad a nivel europeo, alcanzan ya los 14 millones. Por mucho que se hable del tema, a pesar de las campañas informativas y del esfuerzo del colectivo pediátrico, las cifras de obesidad y también las de colesterol infantil aumentan, por lo que se requiere un cambio de mentalidad ya.
 

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Fuente:

Blog EnFamilia de la AEP: "¿Tendrá mi hijo problemas de colesterol?", https://enfamilia.aeped.es/prevencion/tendra-mi-hijo-problemas-colesterol

Redacción: Irene García

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