Dolor de garganta en niños

Dolor de garganta en niños
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Las infecciones de garganta suelen ser de las consultas pediátricas más comunes. Pueden ser de tipo vírico o bacteriano, pero en cualquier caso no revestirán gravedad, aunque sí bastantes molestias

Con la llegada del invierno es normal que los niños cojan frío y se quejen de dolor de garganta al tragar u odinofagia. Estos dolores de garganta pueden deberse a dos motivos dependiendo del tipo de infección, suelen ser bastante fáciles de distinguir y no conllevan gravedad si el diagnóstico y tratamiento se hacen a tiempo:

 

- Infección por virus: la infección es más leve y los síntomas suelen ser dolor y escozor de garganta al tragar, la fiebre suele ser baja si es que aparece y si observamos la garganta del pequeño estará enrojecida e inflamada. Aparte del dolor, el estado del niño suele ser bastante bueno. El tratamiento consistirá en aliviar las molestias con antiinflamatorios (si el niño tiene más de 2 años) y no se suministrarán antibióticos porque en este tipo de infecciones no son efectivos. También se pueden emplear algunos remedios caseros como infusiones con miel y limón o gárgaras con agua y sal.

 

¿Qué puedo darle a mi bebé para el dolor de garganta?

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Aunque el dolor y las infecciones de garganta sean algunas de las consultas pediátricas más frecuentes y no presenten gravedad, sí pueden llegar a ser muy molestas. A menudo, dudamos sobre qué hacer con nuestro bebé cuando tiene dolor de garganta, pero, aunque en la mayoría de las ocasiones esta molestia no necesite tratamiento profesional, no debemos bajar la guardia y tenemos que estar atentos por si los síntomas empeoran. 

- Infección por bacterias: la infección suele ser de carácter más severo, el pequeño presentará malestar general, fiebre alta y dolor de garganta. Al observar la garganta del niño, aparte de estar enrojecida, aparecerán placas de pus (partes blanquecinas). En este caso el tratamiento consistirá en antibióticos (durante unos 7-10 días) que suelen ser muy eficaces y antiinflamatorios si el pequeño está muy molesto o tiene fiebre muy alta.

 

Dependiendo de la zona a la que afecte la infección, podemos encontrar: amigdalitis, afecta a las amígdalas o faringitis, a la faringe. También se puede dar la faringoamigdalitis, la infección se da en ambas zonas.

 

En cualquier caso, no es tarea de los padres determinar el tipo de infección ni decidir el tratamiento, cuando aparezcan los síntomas lo mejor es acudir al pediatra para que evalúe la situación y decida el tratamiento adecuado para el pequeño.

 

Si las infecciones son comunes y persistentes en el pequeño (unas cinco veces al año), lo más recomendable suele ser la extirpación de las amígdalas. Este tipo de operación también suele estar indicada cuando las amígdalas son tan grandes que impiden que los niños duerman como deberían (apnea del sueño). La amigdalotomía se realiza bajo anestesia general, dura unos 30 minutos y suele ser una intervención relativamente sencilla.


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