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¿Qué hacer si mi hijo me pega?

¿Qué hacer si mi hijo me pega?

Desgraciadamente, cada vez son más los padres que acuden preocupados a la consulta del psicólogo buscando ayuda porque sus hijos les pegan y no saben cómo actuar ni qué hacer para evitar esa agresividad de sus hijos hacia ellos mismos. Te contamos por qué sucede esto y algunas pautas que pueden ayudarte.

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Índice

 

¿Por qué los hijos pegan a sus padres?

Al hablar de niños que pegan a sus padres lo primero que debemos hacer es diferenciar entre niños menores de 4 años y niños mayores o incluso adolescentes, ya que no es lo mismo un bebé de 2 años que pega a su padre o su madre por frustración, cansancio, incomprensión, enojo, ira, falta de control de impulsos o manipulación que uno de 10 años que lo hace sabiendo que, de esa forma, daña a sus padres no solo físicamente, sino también emocionalmente.

Los niños pequeños no son del todo conscientes de lo que hacen ni de sus consecuencias y, además, les cuesta mucho controlar sus emociones y sus impulsos. En esta edad los niños se encuentran en una fase puramente egocéntrica y sus estrategias de afrontamiento emocional son todavía limitadas, por lo que es normal que recurran a pegar, arañar, morder…

Pero un niño mayor debe haber desarrollado ciertas estrategias para controlar sus emociones y ya sabe lo que está bien y lo que está mal, por lo que no es la misma situación, aunque por supuesto ambas se deben atajar cuanto antes.

De hecho, en la mayoría de los casos, la primera vez que un niño golpea a su padre o su madre lo hace de manera espontánea y accidental, por lo que la forma en que respondas tú a esa primera vez es fundamental para evitar que vuelva a pasar.

En niños de 5 o 6 años pegarte puede ser una forma de llamar tu atención, ya que se ha dado cuenta de que, cuanto te habla normal, no le haces caso, pero si te pega, enseguida consigue tu atención. Pregúntate si ese puede ser vuestro caso y si estás haciendo algo que promueva esa forma de actuar de tu hijo para evitarlo en el futuro. Hazle caso a la primera, aunque sea para decirle que ahora estás ocupado y le atiendes en un momento, para que no recurra esa técnica. Y nunca cedas a sus caprichos por evitar que te pegue o pensará que es un comportamiento eficaz para salirse con la suya.

En muchos casos, los niños agresivos con sus padres no provienen de familias autoritarias o agresivas como se podría pensar, sino justamente lo contrario, de familias sin normas ni límites.  Son niños que han tenido una educación demasiado permisiva, niños tiranos y mandones, con una baja tolerancia a la frustración, que no aceptan un no por respuesta, impulsivos, poco empáticos y que tratan de igual a igual a sus padres.
 

¿Qué hacer para evitar que el niño me pegue?

Para empezar, la primera vez que tu hijo te pegue debes mantener la calma y explicarle con voz firme y seria, pero sin gritar, que no se pega. Debes hacerle ver que pegar hace daño a los otros y es algo malo, por lo que nunca se debe reaccionar de esa forma, por muy enfadado que esté. Lo que no debes hacer nunca es gritarle, golpearlo o castigarlo, ya que eso solo hará que el niño entienda que pegar está permitido a veces o para ciertas personas, haciendo que la violencia le parezca una forma válida de resolver los problemas.

Así que si tu hijo te pega de pequeño, debes:

- Explicarle que eso está mal y por qué.

- Hacerle ver que te ha hecho daño.

- Detener su mano para que siga pegando, de manera firme, pero sin agarrarle con fuerza.

- Si te notas muy nerviosa, vete un momento a otra habitación y respira hondo. Cuando te hayas calmado, vuelve para hablar con él de lo ocurrido.

- Enséñale otras formas de resolver sus problemas o reaccionar: hablar, explicar las cosas, etc.
 

¿Cómo evitar que vuelva a pegar?

1- Establece reglas claras en casa que todos debéis cumplir. Una de las normas básicas debe ser que no se pega ni se grita. Y esta norma la debéis cumplir también los padres. Debéis ser un buen ejemplo ya que los niños aprenden por imitación, así que si os ven pegar o gritar, harán lo propio.

2- Usa un lenguaje positivo, centrándote más en las cosas que se pueden hacer que en lo que no. Por ejemplo, en lugar de decir “no se pega”, di “en esta casa resolvemos los problemas hablando”.

3- Valora sus esfuerzos y sus logros.

4- El refuerzo positivo funciona mejor que los castigos, así que céntrate en reforzar sus buenas conductas para que el niño quiera portarse bien.

5- Explícale a tu hijo las consecuencias de no cumplir las reglas y asegúrate de que comprende tanto las normas como las consecuencias.

6- Fomenta la inteligencia emocional en tu hijo y la empatía para que comprenda por qué no se debe dañar a los demás.

7- Proporciónale herramientas para gestionar sus emociones y resolver los problemas sin violencia. Si está enfadado puede irse a su cuarto, contar hasta 10, hacer un dibujo que represente sus sentimientos…

8- Podéis practicar con muñecos o con vosotros mismos diversas situaciones en las que sea propenso a pegar para que sepa reaccionar a ellas de otra forma.

9- Busca tiempo de calidad para pasar con tu hijo hablando, jugando o haciendo algo divertido juntos. Muchos niños se portan mal para conseguir la atención de sus padres, así que ofrécele esa atención y ese tiempo contigo antes de que se vea obligado a pegarte para que le hagas caso.

10- Edúcale en la responsabilidad y la autonomía. Deja que tome sus propias decisiones y sea responsable de ellas. Dale tareas adecuadas a su edad desde pequeño para que aprenda a ser autónoma e independiente.

11- Hazle saber que le quieres siempre, pase lo que pase. Es importante mostrarle el amor con abrazos, besos y decirle a menudo que le quieres.
 

¿Cómo actuar si me pega mi hijo adolescente?

Como decíamos, no es lo mismo que te pegue casis sin darse cuenta de lo que hace un bebé de 2 años que lo haga un chico de 14. Es posible que tu hijo llegue a esta edad habiéndote pegado siempre y que no hayas sabido cómo evitarlo, aunque también puede que haya empezado a portarse así al llegar a la adolescencia ya que es una etapa complicada llena de estrés, frustración, cambios y problemas en la familia.

Si durante la etapa infantil hemos establecido una relación de confianza con nuestros hijos, en la que el respeto y la empatía han sido fundamentales a la hora de relacionarnos, es muy raro que en esta etapa surjan conflictos graves o que los chicos lleguen a pegar a sus padres.

Pero si la relación se ha basado en la falta de comunicación, los castigos, los gritos, la poca paciencia, el autoritarismo o incluso la agresión en algunos casos, es más probable que los chicos se vuelvan agresivos con sus padres al llegar a la adolescencia. Les hemos enseñado que la violencia era una forma válida de conseguir algo, y ahora que se ven más fuertes, la ejercen ellos contra nosotros.

Esta situación es muy complicada y difícil de resolver solos. En casos de familias dañadas, con graves problemas de vínculo afectivo y comunicación, en la que los chicos pegan a sus padres a menudo, lo mejor es buscar la ayuda de un profesional de la psicología.

Mediante una serie de terapias psicológicas que involucren a toda la familia se podrá restaurar el vínculo y crear una relación nueva basada en el respeto y el amor.

También es posible que esta situación ocurra si tu hijo se ve envueltos en problemas de alcohol o drogas, ya que el consumo de sustancias es una de las causas principales de las conductas agresivas en la adolescencia y la edad adulta. En este caso, necesitaréis también ayuda para que vuestro hijo deje sus adicciones.

Los problemas para controlar los impulsos o problemas externos como el bullying, el estrés escolar, enfermedad de un familiar, el divorcio de los padres o la muerte de un ser querido también pueden hacer que el chico comience de repente a ser agresivo con sus padres.

En estos casos, será recomendable analizar la causa principal que está debajo de sus conductas agresivas para poder solucionar lo que les está haciendo daño mediante la ayuda de un psicólogo.


Fuente:

Álava, Silvia (2016), Queremos que crezcan felices, Madrid, Actitud de Comunicación.

Fecha de actualización: 24-11-2021

Redacción: Irene García

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