Niños hiperactivos

Niños hiperactivos
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Utilizamos el término Hiperactividad refiriéndonos a lo que los profesionales de la educación, la psicología y la medicina definen como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Fue considerado por primera vez en una reunión científica de Londres, en 1902, donde el Dr. George Still lo definió como Déficit de Control Moral, considerándolo un problema propio de la infancia.

Fue considerado por primera vez en una reunión científica de Londres, en 1902, donde el doctor George Still lo definió como Déficit de Control Moral, considerándolo un problema propio de la infancia.

 


Hoy en día se entiende más como una forma de ser o de actuar que como un déficit. Conlleva la imposibilidad de mantener la atención en una situación durante un periodo de tiempo razonablemente prolongado, algunos casos incluso junto con movimientos de manos y extremidades sin que haya un propósito claro.

 

En España, según datos de un estudio realizado a 1543 alumnos de edades comprendidas entre los 6 y los 9 años, el TDAH se da en un 3% de la población. Siendo más común en los niños (5%) que en las niñas (1%).

 

Características y síntomas

 

La pedagoga Patricia Díaz-Caneja destaca que en el periodo preescolar los niños con Déficit de Atención e Hiperactividad pueden detectarse por su inquietud, no son tan autónomos como el resto, se les cataloga de desobedientes, duermen poco y se despiertan pronto. “Suelen ser malos comedores o no tienen conciencia de normas. No tienen autocontrol y son inmaduros tanto física como emocionalmente, lo que les lleva a sufrir accidentes, a ser irritables y caprichosos. Se les describe como inquietos, insoportables, inmaduros, testarudos, temperamentales, inconscientes, entrometidos, con deseos de ser el centro de atención, molestan en clase y se pelean con los otros niños. Se frustran con frecuencia. Son el típico niño que tanto en el colegio como en casa es difícil. Durante muchos años no se les entendió, lo que trajo consecuencias muy perjudiciales para ellos. De ahí la importancia de un diagnóstico precoz y, sobre todo, de un tratamiento especializado. “

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A la hora de detectar un TDAH se tienen en cuenta los siguientes criterios, según las 3 variantes de este trastorno: los que apuntan a un exceso de impulsividad, a una falta de atención y a un exceso de actividad motora.

 

Síntomas de hiperactividad motriz:

 

- Movimientos constantes de pies y manos
 
 
- Se levanta constantemente y corretea por todas partes
 
 
- Le cuesta jugar a actividades tranquilas; está activado como si tuviera un motor
 
 
- Habla en exceso
 

 

Síntomas de falta de atención:

 

- No termina las tareas que empieza y comete muchos errores
 
 
- No se centra en los juegos, se distrae con cualquier cosa
 
 
- Muchas veces parece no escuchar cuando se le habla directamente
 
 
- Tiene dificultades para organizarse
 
 
- Evita las tareas que requieren un esfuerzo
 
 
- Muy a menudo pierde las cosas que necesita
 
 
- Es muy descuidado en sus actividades
 

 

Síntomas de exceso de impulsividad:

 

 
- Se precipita en responder antes de que hayan completado las preguntas
 
 
- Tiene dificultades para guardar un turno
 
 
- Suele interrumpir o se inmiscuye en las actividades de otros
 

Aunque el trastorno aparece desde el primer año de vida, según Juan Pedro Valencia, psicólogo especializado en ansiedad, miedos y problemas de conducta, hasta los 3 o 4 años no se puede confirmar el diagnóstico; “por ello se considera que su causa es biológica sin que pueda relacionarse, en lo que se refiere a la misma, con factores ambientales, alimentación o educación inadecuada, aunque sí puede apreciarse que ciertos factores de su ambiente (social, familiar, laboral en su momento) puedan provocar que el trastorno se presente o no con mayor frecuencia o intensidad”.

 

Sobre este tema, Patricia Díaz-Caneja hace hincapié en el matiz del ambiente en el que se desarrolla el niño “pongamos dos niños muy movidos: el primero vive en un entorno rural, recibe una educación libre, centrada en la actividad y con mucha libertad para moverse por su entorno; el segundo vive en una gran ciudad, donde las normas cívicas son importantes, sujeto a unos horarios poco flexibles y con un tipo de educación más restrictiva y exigente. Es posible que ambos tengan las mismas características, incluso a nivel neurológico, pero para el primero, su exceso de movilidad no le supone un trastorno en la medida en que no le hace ser un inadaptado. Para el segundo, sin embargo, su exceso de actividad e impulsividad sí le producen un problema, un trastorno, porque le impide hacer lo que se le exige en su entorno. En definitiva, no se trata de un problema del entorno, porque ambos tienen una base neurológica y física, sino que el Déficit de Atención con Hiperactividad se convierte en trastorno en la medida que al niño le impide desarrollarse adecuadamente en su medio”

 

Entre las causas del TDAH destacan los factores ambientales y, sobre todo, los genéticos. Con una herabilidad de 0,6-0,9, estudios de análisis familiar revelan que los padres de hijos con TDAH tienen un riesgo de 2 a 8 veces mayor que la población general de sufrir también este trastorno. Tradicionalmente, se han atribuido también otros causantes como los factores perinatales, infecciosos, traumáticos, tóxicos, etc.

 

El papel de los padres

 

Marta es madre de un niño de 7 años diagnosticado con síntomas de Hiperactividad ADH y Déficit de Atención ADD. Marta recuerda lo duros que fueron los comienzos de escolaridad de su hijo. “Recibía quejas de la profesora continuamente, que si molestaba en clase, que si no atendía ni obedecía, que si no terminaba las tareas, que si se rebelaba contra las profesoras… Gracias a Dios encontramos un centro donde acudir. Allí nos informaron de lo que le pasaba al niño, conocimos otras familias en la misma situación y con tiempo y paciencia mi hijo está terminando el curso con una actitud muchísimo mejor, no sólo a nivel educativo, también social, lúdico, etc.”.

 

Juan Pedro Valencia opina que debido a la desinformación sobre este problema, muchos padres consideran que sus hijos son “malos” en sus comportamientos. “Así, utilizan un número de castigos y reprobaciones mayor que en otros casos lo cual conlleva tensión emocional en los niños, ansiedad en los padres, y la posible generación de un importante déficit de autoestima en el niño precisamente por ese exceso de control disciplinario que quieren imponer, ya que el niño verá que haga lo que haga siempre obtendrá el mismo resultado: el castigo. Es importante formar a los padres mediante cursillos, charlas o programas educativos en el conocimiento y manejo de lo que sus hijos están experimentando, así como recibir para ellos mismos entrenamiento en habilidades y relajación que les permitan sobrellevar mejor el problema”.

 

 


Fuentes:

Patricia Díaz-Caneja, psicóloga.

Juan Pedro Valencia, psicólogo experto en la infancia. 

Redacción: Lola García-Amado

1 Comentarios

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  1. Anónimo

    "que pasos debo de segir para encontrar ayuda para mi hijo de 4 anos que tiene los sintomas de un nino imperativo".

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