Los niños que crecen con mascotas tienen más inteligencia emocional y compasión

Los niños que crecen con mascotas tienen más inteligencia emocional y compasión
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Si tienes mascota en casa y te estás planteando darla en adopción porque vas a tener un hijo y piensas que puede ser malo para él, ni se te ocurra hacerlo, son muchos los estudios que afirman que criarse con un perro o un gato es tremendamente beneficioso para el desarrollo del niño.

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A veces, para los padres, la idea de tener que cuidar también de una mascota puede parecer demasiado trabajo. Pero tener un perro, gato, conejito, hámster u otro animal como parte de la familia beneficia a los niños de muchas maneras. Por ejemplo, hay diversos estudios que afirman que los niños que tienen mascotas tienen una mayor Inteligencia Emocional (EQ), lo que se relaciona directamente con un mayor éxito académico, incluso que aquellos que tienen más coeficiente intelectual (IQ)


Además, a diferencia del IQ, que la mayoría de los expertos considera inmutable (no se puede aumentar el coeficiente de inteligencia estudiando), el EQ puede mejorar con el tiempo y la práctica. Por ejemplo, las mascotas pueden ayudar a los niños a cultivar ciertas habilidades que conducen a una mejor Inteligencia Emocional.


1. Compasión: según Nienke Endenburg y Ben Baarda en su libro The Waltham Book of Human-Animal Interaction, "Si hay mascotas en casa, los padres y los niños comparten a menudo el cuidado de la mascota, lo que implica que los jóvenes aprendan desde temprana edad cómo cuidar y alimentar a un animal dependiente". Incluso los niños muy pequeños pueden contribuir al cuidado y la alimentación de una mascota: un niño de 3 años puede tomar un tazón de comida y colocarlo en el suelo para un gato, y a la misma edad, un niño puede aprender a acariciar a un animal con cuidado, usando el dorso de la mano para no hacer daño al animal. Supervisar a los niños durante las primeras interacciones es un momento de enseñanza. Más tarde, una vez que hayan aprendido lo básico, su memoria y comprensión de una vida externa a ellos se estimularán cada vez que interactúen con los animales. Los niños mayores pueden ser responsables de pasear a un perro o jugar con él en el jardín, limpiar la caja de arena de un gato o darle restos de verduras de la cena a un conejo o un hámster.

Un estudio de niños de 3 a 6 años descubrió que los niños con mascotas tenían más empatía hacia otros animales y seres humanos, mientras que otro estudio descubrió que el simple hecho de tener un animal en el aula hacía que los niños de cuarto grado fueran más compasivos.  

2. Autoestima: cuidar a las mascotas también aumenta la autoestima porque las tareas asignadas (como llenar el cuenco de agua del perro) le dan al niño una sensación de logro y le ayudan a sentirse independiente y competente. Las mascotas pueden ser especialmente buenas para los niños que tienen una autoestima muy baja. “Una investigación descubrió que los puntajes de autoestima de los niños aumentaron significativamente durante un período de nueve meses después de tener  mascotas en el aula de su escuela. En particular, eran los niños con los puntajes más bajos de autoestima al principio los que mostraron las mayores mejoras", escriben Endenburg y Baarda.  

3. Desarrollo cognitivo: los niños con mascotas juegan con ellos, hablan con ellos e incluso les leen (la última actividad es más común de lo que piensas), y los datos respaldan la idea de que estos beneficios adicionales de comunicación de bajo estrés ayudan al desarrollo verbal en los niños más pequeños. "El tener mascotas podría facilitar la adquisición del lenguaje y mejorar las habilidades verbales en los niños. Esto ocurre porque la mascota funciona como un paciente receptor del balbuceo del niño pequeño y como un estímulo verbal atractivo, provocando la comunicación del niño en forma de alabanza, órdenes, aliento y castigo".  

4. Reducción de estrés: en encuestas a niños a los que se pregunta a quién acudirían con un problema, los niños mencionan mascotas regularmente, lo que indica que, para muchos, los animales pueden brindar apoyo emocional y una forma adicional de mitigar las emociones negativas cuando se sienten estresados. "El apoyo 'social' dado por las mascotas tiene algunas ventajas en comparación con el apoyo social dado por los humanos. Las mascotas pueden hacer que las personas se sientan incondicionalmente aceptadas, mientras que otros humanos juzgarán y criticarán", escriben Endenburg y Baarda. Los animales son excelentes oyentes y no juzgan: si un niño saca mala nota en un examen o enoja a sus padres, el animal seguirá brindando apoyo amoroso.

5. Comprender el ciclo de la vida: hablar sobre el nacimiento y la muerte con los niños puede ser difícil para los padres. Aprender sobre ello a través de la vida de los animales puede ser una manera más fácil para que ambas partes aprendan sobre estos aspectos básicos de la vida. Si bien la muerte de una mascota puede ser difícil y dolorosa, también puede ser una experiencia de aprendizaje importante. "La forma en que sus padres y otras personas cercanas a ellos lidian con la situación influirá en la forma en que los niños enfrentan la muerte en general a lo largo de sus vidas. Es importante que los padres hablen sobre sus sentimientos de tristeza abiertamente y compartan los sentimientos asociados con el niño. Los padres tienen que demostrar que está bien tener tales sentimientos. Aprender a lidiar con los sentimientos tristes, por ejemplo cuando una mascota muere o es sacrificada, es importante y los padres deben ayudar a sus hijos con ella", escriben Endenburg y Baarda.  

Además, experimentar o hablar sobre el otro lado de la muerte, el nacimiento, puede ser una forma sencilla y apropiada para de comenzar a hablar sobre el sexo.  

Por supuesto, todos los beneficios positivos anteriores dependen de la estructura de la familia, el número de hermanos u otros adultos no parentales, y las tendencias genéticas de un niño.  


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Fecha de actualización: 19-01-2018

Redacción: Irene García

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