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¿Cómo se produce el proceso de aprendizaje?

¿Cómo se produce el proceso de aprendizaje?

Todas y cada una de las técnicas de aprendizaje deben adaptarse a cada niño en función de las habilidades y capacidades que tenga para ayudarle a mantener la concentración, mejorar la memoria, motivarle o activar las funciones del cerebro necesarias para ello. 

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El aprendizaje se concibe como la adquisición del conocimiento por medio del estudio, el ejercicio o la experiencia. Este es un proceso a través del cual se modifican y adquieren habilidades, destrezas, conocimientos, conductas o valores como resultado del estudio, la instrucción, el razonamiento y la observación. Asimismo, el aprendizaje puede ser analizado desde diferentes perspectivas por lo que existen diversas teorías en relación con ello. El aprendizaje humano consiste en adquirir, procesar, comprender y, finalmente, aplicar una información que ha sido enseñada, es decir, hay que tener claro que cuando aprendemos nos adaptamos a las exigencias que los contextos nos demandan.

El aprendizaje humano en sí mismo está relacionado con la educación y el desarrollo personal. Debe estar orientado de manera adecuada y es óptimo solamente cuando el individuo, en este caso el niño, se encuentra motivado. Pero ¿cómo se produce el proceso de aprendizaje? A través de los diferentes cambios de conducta que van produciendo las experiencias, y aunque en ellos intervienen factores determinantes, ritmos biológicos y enfermedades, estos no son determinantes.

Sabemos que la comunicación es parte elemental del aprendizaje, pero, no obstante, el elemento fundamental en él es la imitación, es decir, la repetición de un proceso observado que implica tiempo, espacio, habilidades y otros recursos. De esta manera, los niños aprenden las tareas básicas necesarias para subsistir y desarrollarse en una comunidad. Además, el proceso de aprendizaje es una actividad individual que se desarrolla en un contexto social y cultural.

El resultado, por tanto, de unos procesos cognitivos individuales mediante los que se asimilan e interiorizan otras informaciones como los hechos, los conceptos, los procedimientos, los valores, etc., y se construyen nuevos conocimientos que posteriormente podrán aplicarse en distintas situaciones a los contextos donde ya se habían aprendido. Porque aprender no solamente consiste en memorizar información, sino también en conocer, comprender, aplicar, analizar, sintetizar y valorar.

Los niños pasan por diferentes etapas de aprendizaje. De hecho, desde que nacen están aprendiendo continuamente. Nada más nacer, cuando todavía son bebés, aprenden sobre el mundo que les rodea a través de los sentidos. Y a partir ya de los dos años y hasta los siete comienzan a desarrollar la capacidad de razonar y de pensar, pero con egocentrismo (propio en esa edad). No obstante, cuando superan los siete se vuelven menos egocéntricos y son capaces de pensar fuera de sí mismos y tener empatía. Finalmente, a partir ya de los doce, es cuando ya son capaces de razonar y poner a prueba sus ideas sobre el mundo. Para ello, además, necesitan el ejemplo de sus padres y tener valores.

Sin duda, lo más importante es que a lo largo de todas las etapas de crecimiento los niños tengan diferentes tipos de aprendizaje. Además, es fundamental también saber cómo les gusta aprender o cómo les cuesta menos hacerlo para saber hasta qué punto se les puede exigir. Si por ejemplo les agrada aprender con imágenes, lo ideal sería reforzar su estudio a través de los dibujos, los mapas o las fotografías. Los vídeos y los documentales también pueden servir. Pero si, por el contrario, prefieren aprender escuchando la lectura en voz alta, lo ideal es que practique con canciones o alguna rima.

Además, independientemente de cómo aprendan o de sus capacidades o habilidades, hay que saber que lo que hay que hacer es potenciar su motivación con el fin de que el aprendizaje les resulte “algo divertido”. Por eso es fundamental animarlos a seguir los propios intereses y no los que los padres tengan. Asimismo, también sería recomendable ofrecerle la posibilidad de realizar actividades divertidas para que puedan sentirse motivados a aprender y se sientan mucho más cercanos al proceso de aprendizaje y ello no les suponga ningún tipo de esfuerzo.

Los niños deben ser conscientes de que pueden lograr todo lo que se propongan y, por supuesto, los padres deben hacérselo saber. 


Fecha de actualización: 07-01-2021

Redacción: Irene García

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