Cómo ayudar a mi hijo hiperactivo

Cómo ayudar a mi hijo hiperactivo
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¿Tu hijo es hiperactivo? ¿No para ni un segundo y eso afecta a su comportamiento y su rendimiento escolar? No te preocupes, no hace falta, ni mucho menos, recurrir a medicación, solo necesitas conocer bien a tu hijo y saber qué hacer para ayudarle.

La hiperactividad no es una enfermedad, sino un trastorno del comportamiento que, generalmente, va unido al déficit de atención en lo que se conoce como Trastorno por Deficiencia de Atención e Hiperactividad (TDAH) o Hiperquinesia Infantil, una alteración del sistema nervioso central que hace que los niños, y adultos, que lo sufren tengan problemas para mantener la atención y tengan conductas impulsivas, lo que afecta a su desarrollo, su rendimiento escolar, su integración social, etc. Se piensa que la causa es una encefalitis letárgica, una disfunción cerebral mínima que afecta al área del comportamiento.


Afecta a entre un 2 y un 5% de la población, y es más frecuente en niños que en niñas, aunque los expertos afirman que estas cifras pueden ser un poco mayores ya que no se diagnostica a todo el mundo, aunque también es cierto que en los últimos años ha habido un sobrediagnóstico porque un niño puede ser muy inquieto y nervioso sin ser hiperactivo ni sufrir TDAH.


Así, los niños hiperactivos suelen moverse constantemente, muchas veces sin un propósito concreto; no son capaces de centrarse y hacer durante mucho rato la misma tarea y abandonan a medias; muestran más hiperactividad ante desconocidos; son nerviosos e inquietos; poseen un cierto espíritu destructivo; suelen sacar malas notas; son impulsivos y desobedientes; son muy tercos y cabezotas; sufren cambios bruscos de humor; tienen baja tolerancia a la frustración; no acatan las normas y, como consecuencia, suelen portarse mal.


Si tu hijo cumple estas características, habla con tu pediatra para confirmar si es hiperactivo o solo muy nervioso e inquieto. Aunque a veces es necesario recurrir al tratamiento farmacológico, siempre que sea posible es mejor evitarlo ya que estos fármacos pueden causar serios efectos secundarios al niño. Si no hace falta, es mejor adoptar una serie de hábitos y rutinas que favorecerán el control y la tranquilidad en tu hijo, ayudándole tanto en casa como en el colegio.


1- Establece unas rutinas


Las rutinas aportan seguridad y ayudan a los niños, pero son aún más importantes en el caso de los niños hiperactivos ya que les ayudan a calmar su ansiedad y cumplir las normas. Es importante que fijes unos horarios para cada actividad diaria del niño y que sigas siempre la misma rutina. Intenta alterarla solo los fines de semana o en vacaciones e, incluso en esos periodos, seguir unas rutinas, aunque sean más relajadas.


2- Conoce a tu hijo


Es importante que sepas bien cuándo se pone nervioso, ante qué situaciones o personas, así como qué actividades o tareas el calman y tranquilizan. Tienes que comprender bien a tu hijo y saber por qué se porta como lo hace para poder ayudarle.


3- No lo culpes ni le regañes


Tu hijo es como es, no puede evitarlo, por lo que no debes regañarlo ni castigarlo a todas horas por cada cosa que haga. Intenta ponerte en sus zapatos y comprender su funcionamiento para poder ayudarlo mejor. Por supuesto, debes instaurar unas normas y límites que el niño deberá cumplir. Empieza por unas cuantas normas sencillas y esenciales de comportamiento y, cuando las interiorice, añade más. Debes explicarle con palabras sencillas y un lenguaje conciso cada norma y sus consecuencias, asegurándote de que te ha escuchado y entendido. Los niños hiperactivos enseguida se despistan, por lo que debes estar segura de que te ha hecho caso.


Puedes escribir las normas en un papel, junto con sus consecuencias si las incumple, y ponerlas en algún lado visible para que las tenga más presentes.


4- Ayúdalo a quemar sus energías


Los niños hiperactivos necesitan estar ocupados en diversas tareas para canalizar sus energías. Además, ciertos juegos y actividades pueden ayudarlos a centrarse en una actividad y concentrarse mejor. Artes marciales, deportes de equipo, jugar al aire libre… son actividades que debes incluir en la jornada diaria de tu pequeño.


5- Evita los estimulantes


Algunos alimentos, chucherías y bebidas pueden triplicar la energía física de los niños y alterar su comportamiento, dificultando también su sueño. Esto les pasa a todos los niños al tomar cafeína o azúcares, por lo que es mejor que, en el caso de tu hijo hiperactivo, evites este tipo de alimentos.


6- Apóyale siempre


Es fundamental que el niño se sienta bien consigo mismo, por lo que debes mostrarle siempre tu afecto y tu amor a pesar de su comportamiento. Además, debes inculcarle una serie de valores que le ayudarán a mejorar, como empatía, solidaridad, etc.


7- Enséñale a esperar


Los niños hiperactivos tienen baja tolerancia a la frustración, no saben perder y se enfadan si no consiguen algo al momento. Hazle esperar cuando pida y enséñale a ser más paciente, a la vez que fomentas la tolerancia a la frustración. 


8- Ayúdale con sus tareas escolares


Es importante que vayas de la mano con sus profesores para saber en cada momento cómo le va en clase, cómo se porta con los compañeros, qué notas saca y dónde necesita ayuda. Puedes buscar un profesor particular y ayudarle todas las tardes a hacer los deberse. Siéntate con él, pero no lo hagas por él, solamente quédate a su lado para que no se descentre.


9- Terapia


Por último, si es necesario llévalo a un psicólogo o a terapia familiar para ayudar tanto al niño a vosotros a mejorar la convivencia y la relación.


Fuente:

Lavigne Cerván, Rocío; Romero Pérez, Juan Francisco (2010), EL TDAH. ¿Qué es?, ¿qué lo causa?, ¿cómo evaluarlo y tratarlo?, Madrid, Psicología Pirámide.

Orjales Villar, Isabel (2012), TDAH. Elegir colegio, afrontar los deberes y prevenir el fracaso escolar, Madrid, Ed. Pirámide.

 

Redacción: Irene García

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