Cambios en niños de 2 a 3 años

Cambios en niños de 2 a 3 años
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Entre los 2 y los 3 años se producen muchos cambios en la vida del niño, puesto que su desarrollo tanto físico como mental evolucionan mucho en este año, lo que puede hacer que su educación resulte un poco más complicada.

Con 2 años la mayoría de los niños puede andar y correr perfectamente, incluso subir y bajar escaleras agarrado o con ayuda, lo que le da una libertad increíble, no lograda hasta ahora. Eso hace que puede escaparse de tu vista, perderse, subir y trepar a sitios peligrosos, saltar… lo que hace que tengas que tener mil ojos sobre él. Ir al parque se convertirá en toda una aventura para los dos: para él por todo lo que descubrirá cada día y, para ti, porque solo un segundo de distracción puede hacer que te lo encuentres realizando algo peligroso.

 

A los cambios en su motricidad gruesa se unen muchos cambios a nivel lógico, mental y emocional. Su lenguaje se ha desarrollado mucho y ya puede hablar y hacerse entender, aunque su vocabulario aún sea limitado. Su pensamiento lógico mejora y es capaz de realizar imágenes mentales, comienza a generar ideas sobre las personas, sabe que el tiempo no es lineal y empieza a jugar con la imaginación. Se vuelve muy curioso y empieza la etapa de los por qué, por lo que se pasará el día haciéndote preguntas.

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia materna es la“forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables”; por eso se recomienda mantener la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida del bebé y combinarla con otros alimentos hasta los 2 años.


También sus emociones se vuelven más complejas e intensas, pero no sabe controlarlas. Eso, unido al desarrollo de su autonomía y libertad, hace que aparezcan las temidas rabietas, berrinches que el niño coge a menudo cuando se le niega algo o no se le deja hacer lo que le apetece. El pequeño no entiende por qué no puede tener todo lo que quiere al momento, y se enfada enseguida. Al no saber canalizar ese enfado, grita, llora, patalea, se tira al suelo… y lo hace tanto en casa, como en la calle, para disgusto de sus padres.


Todos estos cambios que se producen entre los 2 y los 3 años están causados por un crecimiento mucho más rápido de su cerebro que en los 2 años anteriores de vida.


Su mundo social también se amplía. Siente interés por las personas que no conoce y empieza a crear las primeras amistades, unidas más bien por intereses. Deja el juego en paralelo para pasar a jugar con los otros niños, lo que favorece su integración social y le permite empezar a entender cómo funcionan las normas sociales básicas y conceptos como el perdón, dar las gracias, los turnos, el respeto, etc. Pero, como decíamos, el control de las emociones no es su fuerte, por lo que aparecen los mordiscos, arañazos, empujones… y deberás tratar de enseñarle que no se pega.


Otro cambio importante a esta edad es el control de esfínteres. Aunque hay niños que lo logran antes de los 2 años, la mayoría lo hace entre los 2 y los 3 años. Para saber si tu hijo está preparado, debes observar si se muestra interesado por cómo hacen pipí los adultos, hace sus necesidades con regularidad, puede subirse y bajarse solo la ropa, el pañal permanece seco al menos dos horas, avisa cuando se hace pis o caca, etc. Si lo notas preparado, debes empezar el entrenamiento. La mejor forma es explicarle lo que vais a hacer, comprarle un orinal y tenerle sin ropa por casa para que, cuando sienta ganas, puede ir al orinal para hacerlo allí. Si notas que tiene ganas, dile de sentarse en el orinal. Cuando consiga hacer pis dentro, felicítale y muéstrate muy feliz. Si se hace pis fuera o se lo hace encima, no le regañes; dile que no pasa nada y que pronto lo logrará. Es un aprendizaje que puede llevar días o semanas según el niño, pero que requiere de mucha paciencia por nuestra parte.


¿Cómo educar y criar a niños de 2 a 3 años?


- La paciencia es el mejor aliado para las rabietas. Intenta descubrir cuándo y en qué ocasiones surgen las rabietas para prevenirlas (si el pequeño está cansado, si tiene hambre, si no acepta bien irse del parque…) y no le digas que “no” a todo por costumbre. Valora si lo que te pide es factible, como quedarse 5 minutos más jugando, antes de negárselo.


- El niño quiere desarrollar su autonomía y su independencia, permíteselo dejando que haga él solo todo aquello que pueda, como comer, empezar a vestirse, bañarse… y dejando que tome pequeñas decisiones como elegir qué fruta comer de postre. Esto le hará sentirse especial e importante y favorecerá su comportamiento (si él ha elegido qué comer de postre, es más probable que se lo coma sin rechistar).


- Las normas y límites aportan seguridad al niño y le permiten saber lo que está bien y lo que está mal, así que no dudes en empezar a imponer normas adaptadas a su edad. El niño debe conocer bien estas normas y las consecuencias por incumplirlas.


- Fomenta el vínculo padre-hijo jugando con él a menudo y haciendo actividades divertidas que te permita conocerlo mejor y pasar tiempo juntos.


- El ejemplo es fundamental para conseguir que el niño haga algo. Si tú no gritas, él no lo hará.


- El amor y la disciplina positiva son mucho más eficaces que los castigos o los gritos, así que no dudes en alabar su buen comportamiento cuando lo realice y en enseñarle mediante el amor.


Fuente:

Asociación Española de Pediatría.

Redacción: Irene García

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