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Insomnio por malos hábitos

Insomnio por malos hábitos

Muchos niños tienen problemas para conciliar el sueño porque no siguen unos hábitos correctos durante el día y antes de acostarse. Es importante marcar unas rutinas desde el principio para ayudarle a dormir solo y a descansar bien.

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Indice

 

Malos hábitos de sueño en el bebé

Hasta el 90% de los casos de insomnio infantil están relacionados con los malos hábitos del bebé. Además, el insomnio es algo bastante frecuente que encontramos en 3 de cada 10 niños de 6 meses a 5 años, una situación que puede llegar a ser insostenible para los niños y los padres ya que no dormir las horas suficientes causa irritabilidad, agresividad, mal comportamiento, problemas de aprendizaje, cansancio por el día, etc.

En los primeros meses de vida los bebés comienzan a experimentar periodos nocturnos de sueño y van estableciendo ciclos de sueño/vigilia/ despiertos. También van asociando ciertos hábitos con la noche, como el baño, la oscuridad, el silencio, etc. Por lo tanto, el sueño nocturno es un proceso fisiológico (el hipotálamo va creando esos ciclos) y social.

En torno a los 6 meses los bebés dejan las tomas nocturnas porque ya no necesitan alimentarse tan a menudo y empieza, al menos algunos, a dormir del tirón toda la noche.

Pero si no se crean esos hábitos o rutinas antes de acostarse es probable que aparezcan diversos problemas como no querer dormir solo, excesivas demandas a los papás durante toda la noche, no querer irse a la cama, etc.

Este tipo de problemas pueden estar causado por algún trastorno del sueño, pero en la mayoría de los casos el insomnio infantil está provocado por la adquisición de unos malos hábitos o la falta total de estos.

 

¿Cómo enseñar a dormir al niño?

Esta situación se puede reconducir, solo hay que seguir unas recomendaciones muy sencillas que conseguirán que el pequeño aprenda a dormirse solo:

- Establecer una rutina que habrá que seguirse todas las noches: baño, cena, cuento en la cama y a dormir.

- La habitación tiene que estar a oscuras (se puede dejar una luz tenue si le da miedo la oscuridad total) y en silencio.

- El ambiente tiene que ser agradable: ni mucho frío ni mucho calor, la ropa de cama tiene que ser cómoda, el pijama también etc.

- Existe un momento del día biológico propicio para que los niños se vayan a la cama: de 20 a 21 horas.

- Deja al niño en la cuna o la cama, léele un cuento o cuéntale una historia, dile “buenas noches” y vete de la habitación.

- Si llora vuelve a entrar, quédate con él y cálmale, pero no le cojas si no es necesario.

- Hay que repetir cada día los mismos pasos, en ese orden y a la misma hora.


Fecha de actualización: 22-06-2020

Redacción: Irene García

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