¿Cómo ayudar a mi hijo en su comportamiento?

¿Cómo ayudar a mi hijo en su comportamiento?
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El primer grupo social al que pertenece el niño es la familia, que transmite normas, valores y patrones de conducta apegados a sus principios, costumbres, tradiciones y a la sociedad. El comportamiento infantil responde de acuerdo al carácter, temperamento y personalidad de cada niño como individualidades que son, aunque podemos encausar, orientar o corregir aquellos comportamientos no adecuados.

Cuando hablamos de comportamiento o conducta, nos referimos a las acciones que realizan los niños y van acordes al entorno o ámbito social en el que se desenvuelven, de manera consciente o inconscientes, voluntarios o involuntarios, que involucran aspectos psicológicos, genéticos, culturales, sociales y económicos.


Si los niños se desenvuelven en una familia donde las relaciones son cordiales, aprenderán a ser felices y se adaptarán fácil y rápidamente a situaciones nuevas y a los cambios de rutinas, tendrán buen carácter y aceptarán de buen agrado las correcciones que se hagan a sus comportamientos cuando estos no sean los correctos. Deben existir normas sencillas y claras sobre lo que es correcto y está permitido, así como las consecuencias de no cumplir con ellas, no debemos saturarlos con muchas reglas; estas deben ser las necesarias y adecuadas a su edad  para que los niños sepan qué esperamos de ellos y aprendan autocontrol (Daniel Goleman: Inteligencia emocional “habilidad para controlar nuestras emociones”).


Cuando por el contrario los niños se desenvuelven en una familia en donde no existe una buena comunicación y los padres están más preocupados por resolver otros problemas y dedican más tiempo al trabajo que a la atención de los niños y estos solo escuchan gritos y se les reprime por todo lo que hacen, aprenderán que para llamar la atención de sus padres solo tienen que hacer lo que no está permitido para conseguir un poco de atención de papá o mamá.

 

Antes de asumir que el niño presenta un mal comportamiento, sería importante observar si su conducta no es resultado de un malestar físico o si no está cansado, incómodo, aburrido, si tiene hambre o sed, si le desagrada la persona o el lugar. También habría que revisar si le explicamos cómo debe comportarse o actuar ante cierta situación o si lo que le estamos pidiendo está acorde a su edad o etapa de desarrollo.


Podemos corregir el comportamiento inadecuado de los niños y erradicarlo si no le damos tanta importancia y no caemos en provocación o chantaje; cuando recompensamos una buena acción, caerán en cuenta que es preferible portarse adecuadamente que recibir algún tipo de sanción, y que además lograrán la atención y que   reconozcamos sus logros, reforzando de esta manera las conductas positiva. Tendremos que ser pacientes, tolerantes, constantes y coherentes para lograr la conducta deseada. Evitemos los castigos corporales, ya que a futuro pueden generar comportamientos agresivos y si abusamos de estos se generaría “abuso infantil”.


Cuando se presenta un comportamiento conflictivo en la adolescencia, etapa de cambios físicos y psicológicos que generan un desequilibrio emocional, se hace más complicado erradicar estas conductas si no hacemos lo correcto para orientarlos y lo primero será indagar cuál es el motivo que  está generando esa agresividad, miedos, inseguridades, aislamientos, falta de apetito o su poca tolerancia a la frustración.


Si el adolescente se desenvolvió en un ambiente familiar con violencia, poca comunicación, sin  normas y límites claros y precisos, su conducta conflictiva será el resultado, por lo que debemos generar primero un clima de confianza, tener una escucha activa, ser pacientes, entablar diálogos mostrando interés y empatía para saber qué es lo que está afectando la relación hijo-familia-sociedad. No dudemos de ser necesario consultar a especialistas en conducta.


Para prevenir conductas conflictivas en los adolescentes, será importante estar orientado e informado primeramente sobre los cambios que estará presentando física y emocionalmente, establecer una comunicación asertiva y escucha activa para aconsejarlos y entenderlos, dedicarles tiempo de calidad para saber qué les inquieta y estar presentes cuando ellos lo necesitan. No olvidemos que una mala o poca orientación puede hacer que nuestros adolescentes incurran en comportamientos y problemas no deseados (adicciones, ITS, embarazos no deseados, anorexia, bulimia, depresión).


Si en la infancia se establecieron normas y límites acordes a su edad, será el momento de adecuarlos ahora a la etapa de la adolescencia, para lograr su autonomía y el autocontrol de sus emociones, dejándolo que realice actividades que para él son importantes y satisfactorias, así como ceder algunas veces a ciertas peticiones bajo su responsabilidad y con conocimiento y aceptación de las consecuencias de sus actos. De esta manera estaremos orientándolo a un desarrollando y comportamiento responsable que fortalecerá su autoestima mejorando así las relaciones y comunicación familiar.


Tener una comunicación constante con los profesores de nuestros hijos facilitará su aprovechamiento escolar y sus relaciones con sus compañeros, atendiendo oportunamente a  cualquier cambio fuera de los parámetros establecido, tanto en casa como en la escuela.


Como padres no siempre sabemos cómo orientar a nuestros hijos y tratamos de educarlos como nos educaron a nosotros o lo que pensamos es lo mejor para ellos, olvidando que no siempre lo que para nosotros es lo mejor, para ellos lo es, debemos tomar en cuenta que son otros tiempos y que ellos son individualidades. Los valores no cambian, solo se adecuan.


No impongamos nuestra voluntad y justifiquemos que lo hacemos por su bien, recordemos que la comunicación asertiva entre padres e hijos, sin importar la edad, dará como resultado un buen comportamiento.

 

 


Fuentes:

ROSEMOND, John K. “Porque lo mando Yo” Editorial Libra (1992)

TIERNO, Bernabe. “La Educación Inteligente”. Ediciones: Temas de Hoy. Planeta de libros, España.

TIERNO,Bernabe.”Psicología práctica de la vida cotidiana hoy”. Ediciones: Temas de Hoy. Planeta  de libros, España.

SPITZ, René. “El primer año de Vida del niño”. Fondo de Cultura Económica, España

TERRE CAMACHO, Orlando. “Estimulación multisensorial del niño de 0-6 años de vida. Edit. Libro Amigo, Lima,Perú (2003)  

Redacción: Edgar Corona

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