¿Es el veganismo una dieta sana para bebés y niños?

¿Es el veganismo una dieta sana para bebés y niños?
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Cada vez más son las personas que se apuntan al estilo de vida del veganismo, dieta que renuncia a ingerir cualquier producto de origen animal por motivos éticos. Sin embargo, en el embarazo, la lactancia y la etapa de alimentación infantil hay que saber adaptar una buena dieta vegana para que no influya en el crecimiento de tu hijo. 

El pasado año saltaron las alarmas al conocer el caso de Chiara, una niña italiana de dos años. Fue hospitalizada en estado grave a causa de una deficiencia de vitamina B12. Al igual que sus padres, la pequeña también seguía una dieta vegana. Lo cierto era que esta dieta no había sido diseñada ni por un dietista o nutricionista ni se tomaba ningún suplemento. Sin embargo, originó una gran polémica y desencadenó la propuesta de Elvira Savino –parlamentaria de Italia–de sancionar a las familias que aplicasen esa dieta.
 

Por esta razón, muchos padres se cuestionan si este estilo de vida es saludable para bebés y niños. La respuesta es sí, pero hay que saber cómo sustituir las proteínas y vitaminas de origen animal y, por supuesto, no debe faltar la visita al nutricionista para que os diseñe la dieta adecuada y una revisión cada 3 o 6 meses por si existiera alguna insuficiencia.
 

En el embarazo y lactancia también es posible seguir una dieta vegana. Como se ha dicho, el cuerpo necesita una serie de compuestos (proteínas, nutrientes, minerales, vitaminas, ácidos grasos…), y le da igual que esos compuestos los ingieras por un bistec o una ensalada.
 

¿Sabes cuál es la alimentación más adecuada para tu hijo?

¿Sabes cuál es la alimentación más adecuada para tu hijo?

La preocupación principal de un padre (sobre todo en los primeros años de vida de un bebé) es que su hijo coma y se desarrolle adecuadamente. ¿Cuánto debe comer un recién nacido? ¿Cómo introducir la alimentación sólida? ¿Cómo lograr que coma de todo (incluso verduras y pescado? Estas son algunas de las dudas más importantes que acucian a los padres, pero aunque parezca complicadísimo, lograr que tu hijo siga una dieta sana y variada no es tan difícil.

Igualmente, muchas madres se llegan a plantear el hecho de renunciar de forma momentánea al veganismo. Es una decisión muy compleja porque muchas personas que deciden optar por este estilo de vida lo hacen por motivos medioambientales y políticos. Por ejemplo, para luchar en contra del abuso que sufren muchos animales no humanos para nuestra alimentación o para conseguir una alimentación más sostenible, puesto que el sector ganadero es el que genera más gases de efecto invernadero y es uno de los causantes de la degradación del suelo y de los recursos hídricos.
 

No obstante, la mujer debe estar abierta a seguir una dieta ovolactovegetariana durante el embarazo y lactancia si los resultados de los análisis no son los esperados.
 

Por otro lado, la Vegan Society ofreció una lista de nutrientes y alimentos que no podían faltar en una dieta vegana:
 

-Proteínas
 

Cereales integrales (harina y pan integral, arroz integral), frutos secos (almendras, nueces de brasil, avellanas, anacardos), semillas de girasol y calabaza, legumbres (guisantes, lentejas, judías), harina y leche de soja, tofu.
 

-Carbohidratos
 

Cereales integrales (trigo, avena, cebada, arroz), pan integral, pasta y otros derivados de harina, lentejas, judías, patatas, fruta y frutos secos.
 

-Grasas
 

Frutos secos y semillas, aceite de frutos secos y semillas, margarina vegana, aguacates.
 

-Ácidos grasos esenciales:
 

Ácido linoleico (grupo omega 6): Aceite de girasol, de maíz, de prímula natural y de soja.
 

Ácido alfa-linolénico (grupo omega 3): Aceite de semillas de lino, semillas de calabaza, nueces, soja y canola (colza).
 

-Vitaminas
 

Vitamina A: Zanahorias, espinacas, calabazas, tomates, verduras de color verde oscuro y margarinas veganas.
 

Vitamina B: Frutos secos, cereales integrales, avena, muesli, legumbres, extracto de levadura (Marmite), verduras de hoja verde oscuro, patatas, setas y frutas deshidratadas.
 

Vitamina B12: Alimentos fortificados como extractos de levadura, leche de soja, margarinas veganas, hamburguesas vegetarianas. Alimentos fermentados (tamari, miso y tempeh) y algas marinas (hijiki, wakame, espirulina).
 

Vitamina C: Frutas cítricas (naranjas, limones y pomelos), cerezas, frambuesas, verduras de hoja verde oscuro y patatas.
 

Vitamina D: Exposición moderada a la luz solar, algunas leches de soja y margarinas veganas fortificadas.
 

Vitamina E: Frutos secos, semillas, cereales y harinas integrales y aceites vegetales.
 

Ácido fólico o Vitamina B9: Germen de trigo, verduras de hoja verde oscuro (brécol, espinacas, berros), levadura y extractos de levadura, frutos secos, guisantes, habas, naranjas, dátiles, aguacates, cereales integrales.
 

- Minerales
 

Calcio: Melaza, semillas, frutos secos, algarroba, legumbres (granos de soja, tofu, judías, soja fermentada o miso), perejil, higos (secos), algas marinas, cereales (avena, por ejemplo), leche de soja fortificada.
 

Hierro: Semillas, frutos secos, legumbres, miso, cereales, frutas deshidratadas, melaza, algas marinas, perejil, verduras de color verde oscuro, utilizar potas y sartenes hechas de hierro.
 

Cinc: Germen de trigo, cereales integrales (pan integral, arroz, avena), frutos secos, legumbres, tofu, proteína de soja texturizada, miso, guisantes, perejil y brotes de soja.
 

Finalmente, si decides que tus hijos sigan con la dieta vegana no te olvides de consultar su alimentación diaria con un nutricionista, proporcionarle especialmente el suplemento de la vitamina B12 y llevarlo a revisión cada seis meses.


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