Síndrome de hiperestimulación ovárica

Síndrome de hiperestimulación ovárica
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Aunque son pocos los efectos secundarios que las técnicas de reproducción asistida provocan en el cuerpo de la mujer, más allá de los emocionales o psicológicos, existen algunas complicaciones derivadas de los tratamientos hormonales administrados, cuyas consecuencias pueden ser desde leves hasta muy graves, llegando a poner en riesgo la vida de la paciente.

La ovulación en la reproducción artificial

 

En términos generales podemos afirmar que en el proceso de ovulación natural, una mujer libera un óvulo en cada uno de sus ciclos menstruales. Ahora bien, durante el transcurso de un tratamiento de reproducción asistida, especialmente en las fecundaciones in vitro (FIV) e Inyecciones de esperma intracitoplasmática (ICSI), es necesario, con el fin de multiplicar los óvulos y poder extraerlos para fecundarlos en el laboratorio, estimular su ovulación mediante la administración de hormonas.

 

Este proceso se lleva a cabo bajo un minucioso control ginecológico y no reviste molestias, pero en algunas ocasiones, el organismo de la mujer que se somete a estos tratamientos hormonales puede reaccionar con una sobreestimulación óvarica y como consecuencia producir un desmesurado número de óvulos, lo que conlleva una serie de efectos adversos que pueden poner en riesgo no solo el éxito del tratamiento de reproducción asistida sino también la salud de la mujer. Es lo que se conoce con el nombre de síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO).

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Piluca se llama como su madre, tiene un año y nació con síndrome de Down. Sus padres, Piluca y Pedro, supieron que su segunda hija tenía trisonomía 21 en el mismo momento en el que su pequeña llegó al mundo. Su reacción inicial al recibir la noticia fue la esperada en una situación como ésta. Según Down España el 80% de las familias reconoce haber experimentado sentimientos de protección, rechazo, tristeza, frustración, inseguridad, rabia y vergüenza. Y es lógico. Estos padres ven cómo se desmorona la idea que durante nueve meses se habían hecho de un hijo perfecto.

 

A pesar de que la incidencia de esta complicación es baja, afectando a un 10% de las mujeres que se someten a una FIV, conviene conocer sus síntomas y estar alerta para poder actuar lo antes posible si se presenta.

 

Síntomas del síndrome de hiperestimulación ovárica

 

Los síntomas del SHO varían según la gravedad, y suelen presentarse unos días después de la administración de la inyección de hormona gonadotropina coriónica (hCG). Son:

 

-          Dolor o molestias en el vientre

 

-          Distensión o hinchazón abdominal

 

-          Aumento repentino de peso

 

-          Retención de líquidos

 

-          Náuseas y/o vómitos

 

-          Vértigo

 

-          Dificultad para respirar

 

-          Disminución de la micción

 

Ante cualquiera de estos síntomas debe consultarse con el especialista médico.

 

Tratamiento

 

El tratamiento del síndrome de hiperestimulación ovárica dependerá de la gravedad de este, que puede clasificarse como leve, moderado o grave. Para ello se valorarán los síntomas y los resultados de varias pruebas médicas que incluyen ecografías transvaginales con las que se observa el tamaño de los folículos.

 

Los casos leves son relativamente frecuentes cuando se induce la ovulación y no suele ser necesario un tratamiento médico, si bien se aconsejan algunas medidas para aliviar las molestias, como reducir la actividad física, descansar con las piernas en alto, mantenerse muy hidratada bebiendo gran cantidad de líquido, tomar medicamentos para reducir el dolor y/o las náuseas, etc. En las situaciones menos graves, los síntomas no duran más de una semana a menos que se produzca un embarazo. Si tiene lugar la gestación irán remitiendo gradualmente, pero pueden alargarse hasta 3 semanas, sin que el embarazo se vea afectado.

 

Sin embargo, cuando se presenta un síndrome de hiperestimulación ovárica severo debe acudirse inmediatamente al médico. Estos casos excepcionales requieren hospitalización y control intensivo, ya que el SHO puede desembocar en complicaciones potencialmente mortales (coágulos de sangre, acumulación excesiva de líquidos en el abdomen, insuficiencia renal, etc.). Durante el tratamiento probablemente se suministre hidratación por vía intravenosa, se extraiga el líquido retenido en el abdomen, se administren fármacos para evitar la formación de coágulos, etc.

 

Factores de riesgo

 

Existen una serie de factores que aumentan la probabilidad de sufrir esta afección. Entre ellos están:

 

• Ser joven. Las menores de 35 años tienen más posibilidades de producir un mayor número de óvulos durante estos tratamientos, pues las mujeres de menor edad suelen presentar mayor número de folículos.

 

• Tener antecedentes de síndrome de hiperestimulación ovárica.

 

• El tipo de fármacos administrados. Aunque el debate aún está abierto, se cree que algunas hormonas inyectables aumentan la posibilidad de desarrollar el SHO frente a otras.

 

• Tener síndrome de ovario poliquísitico. Se ha observado un mayor riesgo de desarrollar síndrome de hiperestimulación ovárica con ovarios poliquísticos.

 

• Tener un nivel de estrógenos alto.

 

Imagen: www.freedigitalphotos.net


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