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Reposo tras la amniocentesis

Reposo tras la amniocentesis

A lo largo del embarazo son muchas las pruebas de control a las que una mujer se le propone someterse. Entre ellas las pruebas que identifican el factor de riesgo de una enfermedad concreta que, si salen elevadas, indican la necesidad de someterse a auna amniocentesis. 

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Índice

Como decíamos, cuando las pruebas de exploración -como el triple screening del primer trimestre- revelan un alto riesgo, es necesario practicar una prueba de diagnóstico que dé un resultado definitivo sobre la presencia o no de una patología o anomalía. Entre las pruebas de diagnóstico, la más habitual es la amniocentesis.

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¿En qué consiste la amniocentesis?

La amniocentisis consiste en el análisis de las células fetales que hay en el líquido amniótico donde se baña el bebé. Para ello es necesario recoger una muestra de este fluido. Esto se lleva a cabo introduciendo una fina aguja en el saco amniótico, mediante un pinchazo en la pared abdominal de la madre.

El médico utiliza el ultrasonido para encontrar un espacio seguro para hacer la punción y elegirá una zona lejana al feto y a la placenta. Una vez elegida, se aplica un antiséptico en la zona de la punción y se introduce una larga y fina aguja a través del útero de la paciente y dentro del saco amniótico, para extraer de 10 a 20 ml de líquido amniótico. Se saca la aguja y posteriormente se realiza una revisión de la frecuencia cardiaca del bebé. Este procedimiento lleva pocos minutos y las pacientes suelen requerir reposo durante 24 a 48 horas.

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Como se puede intuir, el análisis del líquido amniótico es una prueba invasiva y, como tal, conlleva un riesgo de aborto de entre el 0,5 y el 1%, según las estadísticas.
 

¿Para qué sirve la amniocentesis?

- Pruebas Genéticas: al examinar las células encontradas en el líquido amniótico se realiza el conteo y descripción de los cromosomas del bebé (cariotipo) para comprobar si existe alguna enfermedad genética o mutación cromosómica como síndrome de Down.

- Pruebas de maduración pulmonar: a partir de la semana 32 de embarazo, en el líquido amniótico se puede analizar la maduración pulmonar; lo cual es muy importante de determinar cuando existen condiciones maternas que hacen necesario adelantar el parto.

- Sensibilización del factor Rh: cuando existen condiciones de incompatibilidad por el grupo sanguíneo y factor Rh entre la madre y él bebe, el estudio permite determinar el grado de severidad de esta condición y ayuda a los médicos a decidir el tratamiento.

- Infección: permite diagnosticar una posible infección del líquido amniótico o del útero. 

- Tratamiento: si acumulas demasiado líquido amniótico durante el embarazo (polihidramnios), se podría realizar una amniocentesis para drenar el exceso de líquido amniótico del útero.


¿Hay que hacer reposo tras la amniocentisis?

El proceso de la amniocentesis, aunque debe realizarse con sumo cuidado, no lleva mucho tiempo. Ni requiere de ingreso hospitalario.

La actividad normal no aumenta el peligro de aborto espontáneo. No es necesario por lo tanto el reposo en cama, aunque el sentido común lleva a desaconsejar evidentemente el ejercicio duro después de una prueba de estas características. No obstante serán pocas las mujeres que se sientan con ganas de realizar una actividad frenética después de una amniocentesis.

Tras un examen de diagnóstico la mayoría de las mujeres están preparadas físicamente para volver al trabajo, pero la experiencia recomienda pasar relajada las 48 horas siguientes.

Después de la prueba es normal tener calambres uterinos, semejantes a los de la menstruación. Aunque puede ser también síntoma de aborto espontáneo, su aparición aislada, sin otra señal, no suele implicar un riesgo de pérdida fetal.

El momento de máximo peligro está entre los 8 y 10 días después de la punción. El aborto se manifiesta con hemorragias abundantes, dolores abdominales, pérdida de líquido, contracciones, ausencia de movimientos fetales, etc. Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas se aconseja ponerse en contacto médico con urgencia.


Glosario

Hemorragia

Definición:

Pérdida de sangre hacia un órgano interno (el tubo digestivo, la cavidad abdominal), o hacia el exterior (herida arterial).

Síntomas:

Según el volumen y la velocidad con la cual se produce el sangrado, puede producir distintas manifestaciones en las personas, desde taquicardia, sudoración, palidez cutánea, hasta shock.

Tratamiento:

Detener la hemorragia. Si es externa, se hará mediante presión directa en la herida, con posterior vendaje y desinfección de la herida. Si es interna, requerirá tratamiento quirúrgico.

Fuente:

Huggins-Cooper, Lynn (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed, Nowtilus.

Fecha de actualización: 12-03-2021

Redacción: Irene García

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