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Monitorización fetal semana 38

Monitorización fetal semana 38

A partir de la semana 38 de embarazo, y hasta que des a luz, tendrás que ir todas las semanas al médico para que te hagan las monitorizaciones en las que se comprueba el bienestar fetal por si fuera necesario adelantar el parto.

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Índice

 

¿Qué son los monitores fetales?

La monitorización es una prueba que se realiza a todas las embarazadas desde la semana 38 hasta que dan a luz. Se realiza una vez por semana con un monitor fetal o cardiotocógrafo que registra el ritmo cardiaco del bebé y las contracciones del útero materno para ver si el parto está cerca, si el bebé se encuentra bien, etc.

Generalmente se realiza mediante una monitorización externa, colocando unos sensores sobre el abdomen de la mamá. Estos sensores detectan los latidos del feto y las contracciones, obteniendo un resumen de los mismos ya que no es tan preciso como la monitorización interna, en la que se coloca el sensor en la tripa conectado a un catéter que va a la cabeza del feto. La monitorización interna es mucho más precisa, pero rara vez se realiza ni antes del parto, ni durante el mismo.

Para hacerte los monitores, te colocarán en una camilla tumbada boca arriba y te pondrán una especie de correas o cintas elásticas que llevan unido un transductor. Una de ellas la colocarán más arriba, para registrar el ritmo cardiaco, y la otra un poco más abajo, para registrar la actividad uterina y si hay alguna contracción muscular. El análisis dura unos 30 minutos, aunque puede durar un poco o menos según los valores que se vayan registrando.

La prueba dura unos 20-30 minutos y está controlada en todo momento por el ginecólogo o la matrona.

Es una prueba rutinaria e indolora, lo único que puede resultar aburrida, así que si te dejan llevar acompañante, no lo dudes y ve con tu pareja o alguien para que te haga compañía ese rato.
 

¿Cuándo se llevan a cabo los monitores fetales?

En la mayoría de las clínicas privadas los monitores se realizan cada semana desde la semana 37 hasta el parto. En las clínicas públicas suelen hacerse desde la semana 40, aunque depende de cada centro.

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También se monitoriza al bebé durante el parto para comprobar que éste se encuentra bien en el proceso y que no surge ninguna complicación que obligue a acelerar el parto.
 

¿Cómo se interpretan los resultados de los monitores fetales?

Los resultados nos indican el bienestar fetal dentro del útero, especialmente lo relativo a su oxigenación. Si detecta que hay problemas, se programa el parto para evitar complicaciones mayores.

La línea superior marca la frecuencia cardiaca del bebé, que debe estar entre 120 y 160 latidos por minuto, que pueden verse alterados cuando el bebé se mueve (aumentan) o si está dormido (son más bajos). Así que no te asuste si su frecuencia está en 130 y, de repente, sube a 160.

De hecho, lo que buscan los médicos es notar que el bebé se mueve, por eso se recomienda haber comido algo dulce un rato antes de acudir a monitores o beberse un zumo para que la glucosa llegue al bebé a través del cordón umbilical y esté más activo.

En cuanto a la actividad uterina, los médicos valoran si hay muchos picos (subidas y bajadas) que indican irritabilidad uterina o si se producen en ese rato contracciones fuertes (por encima de 80). Eso puede indicar que el parto está cerca, aunque es cierto que muchas mujeres pueden experimentar pródromos de parto durante semanas.

En resumen, esta prueba es importante sobre todo para valorar el bienestar fetal, pero en cuanto a saber si queda o no poco para el parto, no siempre se acierta porque el momento en el que empieza el parto es algo desconocido que aún no se sabe bien por qué ocurre.


Fuente:

SEGO

Fecha de actualización: 12-03-2021

Redacción: Irene García

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