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Movimientos fetales en la semana 36

Movimientos fetales en la semana 36

Con 36 semanas el feto mide una media de 48 cm desde la coronilla hasta el talón. El espacio del útero se estrecha y el líquido amniótico se va reduciendo. El bebé está apretujado y ha adoptado ya una postura recogida, con los miembros doblados contra su cuerpo.

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Indice

 

Disminución de los movimientos del bebé por falta de espacio

Debido a la falta de espacio la actividad fetal empieza a disminuir levemente a partir de la semana 34. El pequeño ya no puede estirarse con tanta libertad y, además, en esta fase aumentan los periodos de sueño fetal.

La mayoría de las gestantes, a estas alturas, ha aprendido los patrones de movimiento de su bebé y conocerá los cambios de frecuencia e intensidad. A partir de ahora comprobarán cómo van decreciendo los movimientos fetales de forma gradual, especialmente cuando el niño ha encajado la cabeza en la pelvis y la fecha del parto está próxima.

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Movimientos fetales en la semana 36

Movimientos fetales en la semana 36

Con 36 semanas el feto mide una media de 48 cm desde la coronilla hasta el talón. El espacio del útero se estrecha y el líquido amniótico se va reduciendo. El bebé está apretujado y ha adoptado ya una postura recogida, con los miembros doblados contra su cuerpo.

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Gemelos

En el caso de los embarazos gemelares, los bebés que comparten útero suelen encontrar una postura y asentarse en ella mucho antes que los bebés que están solos. Lógicamente cuentan con menos espacio donde acomodarse, por lo que es común que haya menos movimiento que en un embarazo único ya a partir de la semana 32.


Movimientos fetales típicos de la semana 36

Durante este tiempo el tono muscular del feto está desarrollándose de manera increíble, lo que permitirá al pequeño realizar movimientos más complejos. Igualmente el desarrollo de los músculos flexores de las extremidades contribuirá a que el bebé pueda adoptar la conocida posición fetal al final del embarazo.

El número de células musculares aumenta hasta la semana 38 aproximadamente, y a partir de entonces éstas crecerán y se expandirán en respuesta al ejercicio, incrementando la masa y la fuerza. El movimiento dentro del útero por lo tanto es esencial, ya que ayudará al bebé en la coordinación de sus miembros y en el fortalecimiento de huesos y músculos.

Uno de los comportamientos típicos, descubierto con la observación mediante ultrasonidos, es el de chuparse el dedo. Con este gesto el feto practica el reflejo de amamantar. Así aprende a coordinar esta actividad con los movimientos respiratorios, lo que le permitirá alimentarse cuando nazca.

Otro de los movimientos característicos de esta etapa es el hipo. Ya desde hace mucho tiempo, el bebé hipa dentro de la barriga de su madre, pero ahora, debido al mayor contacto con la pared del útero, estos pequeños espasmos serán más evidentes. El hipo, al igual que el del resto de personas, es una contracción corta y repentina del diafragma. No se sabe qué hace a un feto hipar, pero lo que está claro es que estas hipadas intrauterinas, son frecuentes y seguidas y provocan que el feto estire sus extremidades al compás de éstas, lo que será perfectamente apreciable por su madre.


¿Cuándo buscar atención médica?

Aunque los patrones de comportamiento fetal varían a medida que el embarazo avanza, durante el último trimestre, un descenso significativo de los movimientos o la ausencia de ellos puede indicar que algo no marcha bien y es necesario actuar.

Si estás preocupada por la inactividad de tu bebé, deja aquello que estés haciendo. Tómate un zumo de fruta, o alimentos que contengan azúcar. Túmbate y relájate. Concéntrate en los movimientos de tu bebé y cuéntalos. Deberías sentir al menos 4 o 5 en una hora o 10 en las dos horas siguientes. Si no sucede así, acude a tu médico urgentemente.


Fecha de actualización: 17-04-2020

Redacción: Irene García

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