Ecografía en 3 dimensiones

Ecografía en 3 dimensiones
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Esta nueva técnica permite a los futuros padres conocer de una forma muy aproximada los rasgos de su bebé y observar expresiones faciales como la sonrisa o el llanto semanas antes del nacimiento.

La ecografía tradicional

 

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda que en el embarazo normal se realicen 3 ecografías. La primera en el primer trimestre, entre las 8 y las 12 semanas. Sirve fundamentalmente para conocer si la gestación está correctamente situada en el interior del útero; para evaluar si evoluciona de forma satisfactoria y para datar con exactitud el tiempo del embarazo. Así se consigue hacer un cálculo bastante aproximado de la edad del embrión, lo que puede ser de gran ayuda en fases posteriores del embarazo, cuando nos enfrentemos a problemas como el parto prematuro, el embarazo prolongado o la sospecha de un crecimiento fetal retardado, por citar algunos ejemplos.

 

La segunda ecografía se debe realizar en torno a las 20 semanas. En este momento, por un lado ya son detectables una parte importante de las posibles malformaciones que tienen expresión ecográfica, y por otro, no se ha cumplido el tiempo en el que se puede optar por una interrupción legal del embarazo, que es a las 22 semanas. Por lo tanto, es el mejor momento para tratar de detectar problemas que pongan en serio riesgo la salud del futuro recién nacido.

¿Qué significan las siglas de una ecografía?

¿Qué significan las siglas de una ecografía?

Cuando una mujer se queda embarazada conceptos como ultrasonido, movimientos cardiacos fetales, amniocentesis doppler, que seguramente antes le sonaran a chino, pronto formarán parte de su vocabulario habitual en las conversaciones con su pareja, otras embarazadas, la matrona o su ginecólogo. Lo que no evita poner cara de póker al recibir la primera fotografía del bebé de manos del doctor y escucharle decir señalando una mancha gris o amarillenta incomprensible a los ojos de una futura mamá: “Mira, aquí está tu bebé de 8 semanas. ¿Ves? El embrión se ha implantado correctamente en el útero”.

 

La tercera se recomienda en torno a las 34 semanas. En ella se busca descartar las posibles malformaciones que no tenían posibilidad de diagnóstico previo. Además se valora el tamaño del feto, y se estudian el líquido amniótico y la placenta. Del líquido amniótico podemos calcular la cantidad. Tanto el exceso como el defecto de líquido amniótico son alteraciones que pueden ayudarnos a detectar ciertas patologías. De la placenta se valora fundamentalmente su situación y su grado de envejecimiento. 

 

ECOGRAFÍA PRIMER TRIMESTRE


-Conocer el número de embriones


-Detectar si se ha implantado correctamente el embrión


-Descartar cualquier patología en el útero y en los ovarios


-Detectar la edad gestacional en función de la última menstruación

 

ECOGRAFÍA SEGUNDO TRIMESTRE


-Descartar posibles malformaciones en el feto


-Determinar la localización de la placenta


-Valorar la cantidad del líquido amniótico


-Reconocer si el feto crece y se desarrolla adecuadamente

 

ECOGRAFÍA TERCER TRIMESTRE


-Conocer la posición del feto y de la placenta; así como su grado de maduración


-Valorar el tamaño del feto


-Evaluar la cantidad de líquido amniótico

 

La ecografía en 3 dimensiones

 

La ecografía en 3 o, incluso, en 4 dimensiones es, en líneas generales, la ecografía tradicional en 2 dimensiones tomada con un número suficiente de imágenes desde varios planos distintos de la misma estructura. Así, realizando un tratamiento posterior de estas imágenes, se obtiene la ecografía en 3 dimensiones. Cuando el ecógrafo es capaz de proporcionar esas imágenes en 3 dimensiones en tiempo real, es decir,  en el mismo momento en que estamos realizando la ecografía, entonces se habla de ecografía en 4 dimensiones.

 

La verdadera novedad, al margen de lo vistoso que resulta, es el excelente trabajo que se puede realizar después de la exploración, sin necesidad de que la paciente esté presente. Estudiando las imágenes desde distintos ángulos, se puede realizar un análisis más detallado de todos los hallazgos obtenidos.

 

Aportaciones de las nuevas ecografías

 

En términos globales no se ha demostrado, por el momento, un aumento en las tasas de diagnóstico de alteraciones fetales. Es evidente que añade mucha información a la exploración ecográfica, fundamentalmente en lo que se refiere al estudio de la cara, de las extremidades fetales y de la columna pero, un ecógrafo experto no ve aumentada su capacidad de diagnóstico.Sin embargo, lo beneficios son muy evidentes en lo que atañe a la docencia de los profesionales en formación, así como en la comprensión por parte de los pacientes de posibles patologías diagnosticadas. El hecho de ser capaces de obtener unas imágenes tan aproximadas del futuro bebé, facilita muchísimo la explicación de los hallazgos, proporcionando una comunicación más fluida con la paciente.Además, algunos aspectos del desarrollo fetal se pueden seguir con mayor precisión, especialmente, como hemos recalcado antes, en los movimientos y expresiones de la cara y las extremidades. Bien es verdad que debido a que el procesamiento de las imágenes requiere un cierto tiempo, los movimientos no se ven de forma continua, sino con saltos. Dependiendo de la potencia del equipo, la rapidez de procesamiento de imágenes variará, proporcionando una imagen en movimiento más real.

 
Pero, sobre todo, la mayor aportación de esta nueva técnica es el acercamiento del feto a los padres. Los futuros papás son capaces de identificarse más con el bebé mucho antes del nacimiento, al conocer de una forma tan aproximada sus rasgos físico, e incluso, de comportamiento. Por ejemplo, a partir de la semana 26, con la ecografía en 3D, los padres pueden comprobar cómo el feto se comporta prácticamente igual que un recién nacido; se ríe, se rasca, llora, se lleva las manos a la boca...  Aunque no siempre se consigue plasmar la cara del futuro bebé con las nuevas ecografías; depende de la postura que éste adapte en el momento de tomar las imágenes. También es importante la cantidad de líquido amniótico. Cuanto más avanzado esté el embarazo, el feto está más pegado a la placenta y es más difícil conseguir la nitidez necesaria para poder apreciar los rasgos del niño.¿En qué casos se realiza? Por el momento, en nuestro país no existe un protocolo de utilización de la ecografía en 3 dimensiones. Cada centro, en función de su disponibilidad, tanto de ecógrafos como de personal capacitado para su utilización, seguirá sus propios criterios. En general, cuando en una ecografía de 2 dimensiones se detecta una patología de la superficie corporal o del hueso, se completa el estudio con una ecografía en 3 dimensiones. Pero, no se utiliza como primera exploración de forma rutinaria. Desde la llegada en 2003 de la ecografía en 3D a España, cada vez son más los centros privados que las realizan a petición de los padres, deseosos de ver la cara de su bebé. Eso sí, el precio suele doblar al de la ecografía tradicional.

 




 


Fuente: Dr. Ramón Usandizaga, ginecólogo y obstetra. (Col. Nº 40469)

Redacción: Lola García-Amado

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