Parto eutócico y distócico

Parto eutócico y distócico
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El parto o nacimiento es la culminación del embarazo que se produce cuando el bebé sale del útero materno. Es uno de los momentos más especiales para los padres quienes deberán estar preparados para las diferentes opciones que se les pueden presentar.

 

El nacimiento del bebé es una de las mayores alegrías para los padres que están esperando a su niño pero dar a luz también supone inquietud y plantea una serie de dudas sobre cómo finalizará todo el esperado proceso.


Es importante conocer las dos posibilidades de parto ante las que se puede encontrar la madre para que llegada la hora esté lo más tranquila posible y el alumbramiento termine de la forma más idónea.


Tipos de parto


Según su finalización, el parto se puede clasificar en:


- Parto eutócico: es el parto normal que se produce al terminar la gestación (entre 37 y 40 semanas). Se inicia de manera espontánea y se desarrolla y finaliza sin ningún tipo de complicación. El feto se encontrará en posición cefálica flexionada y su expulsión será por vía vaginal. No es necesaria la intervención quirúrgica y al finalizar la madre y el bebé se encontrarán en perfectas condiciones.


Este parto natural es el que menos riesgos conlleva tanto para la madre como para el bebé por no precisar de ninguna intervención. El médico se basará en los latidos del corazón y en la frecuencia de las contracciones a la hora de asistir a la parturienta. El parto natural se puede llevar a cabo con anestesia o sin ella. Dar a luz sin calmantes permite a la madre participar del alumbramiento en todo momento y evitar los riesgos que puedan surgir pero las mujeres que quieran un parto eutócico sin epidural deberán estar preparadas para afrontar el dolor que supone. Con la preparación y las técnicas de relajación adecuadas la madre podrá enfrentarse al malestar de manera óptima. El parto en cuclillas o en el agua son dos buenas opciones que ayudarán a la futura mamá en el proceso.

Nueva Estrategia de Atención al Parto

Nueva Estrategia de Atención al Parto

El Gobierno ha impulsado una Estrategia de Atención al Parto Normal del Sistema Nacional de Salud para promover un proceso más natural y en el que la mujer tenga más participación. La intención es humanizar la atención al parto e incorporar una mayor calidez a la hora de dar a luz, favoreciendo la confianza, la seguridad y la intimidad.


Aunque es la mejor opción, esto no implica que no puedan surgir algunas complicaciones: el parto puede alargarse más de lo esperado o el nacimiento puede adelantarse o retrasarse con respecto a la fecha prevista.


El parto natural con anestesia es igual que el anterior solo que se emplean medicamentos o calmantes que ayudan a la madre a aliviar el dolor.


- Parto distócico: este tipo de parto se produce cuando hay complicaciones que requieren la intervención médica para que el alumbramiento se lleve a cabo de la mejor manera posible. Las dificultades que surgen pueden ser de origen fetal, materno o de los anexos fetales como pueden ser el cordón umbilical, la placenta o el líquido amniótico. 


Las distocias maternas pueden ser de tipo mecánico o dinámico. Hablamos de distocias mecánicas óseas cuando la dificultad surge por la propia posición de los huesos de la pelvis de la madre que impiden que la cabeza del niño tenga el espacio suficiente para salir. En las distocias mecánicas también encontramos las que surgen en las partes blandas, es decir, en el útero o canal del parto.


Las distocias dinámicas se refieren a las que intervienen en el proceso normal del parto por una anomalía en la propia actividad contráctil uterina.


Aparte de las distocias maternas, existen las distocias del estado fetal. Estas se refieren a la propia posición del feto. Si el niño se encuentra en una postura oblicua o transversal será necesario que el médico practique una cesárea. También está la posibilidad de que el bebé venga de nalgas o en posición podálica. En estas últimas dos opciones aún cabe la posibilidad de un parto vaginal aunque la cesárea suele ser la opción más viable. 


Otra de las distocias más comunes es el tamaño fetal. Cuando el bebé es  más grande de lo que debería se produce una desproporción con la pelvis materna lo que dificulta en gran medida su salida al exterior. Otras distocias comunes son las propias malformaciones del feto o el riesgo de pérdida del bienestar fetal que se puede deber a un prolapso del cordón umbilical, un desprendimiento de la placenta o la rotura del útero. 


En cualquiera de las dificultades del parto distócico, el médico considerará y valorará cuál es la mejor opción para que la madre y el bebé culminen el proceso con el mayor bienestar posible y que las consecuencias sean mínimas.


Para mayor tranquilidad de las madres que hayan sufrido un primer parto de estas características, hay que decir que esto no implica que los siguientes se vayan a desarrollar de la misma manera.

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