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Incontinencia fecal posparto

Incontinencia fecal posparto

Tras la gestación el cuerpo de la mujer cambia y en algunas ocasiones se pueden presentar problemas para controlar sus esfínteres, dando lugar a situaciones embarazosas. Pueden aparecer durante o justo después del embarazo e, incluso, tras pasar un par de años. Pero no os preocupéis porque se pueden tratar o desaparecen naturalmente.

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La pérdida de control de los esfínteres puede llegar a ser muy vergonzosa para algunas mujeres. Muy pocas son capaces de reconocer y hablar de este problema debido a que vivimos en una sociedad donde las apariencias y la belleza están a la orden del día. Sin embargo, lo más importante es pensar que es un problema común y que existen diferentes soluciones.


¿Qué es la incontinencia fecal?


Para definir a la incontinencia fecal, es necesario conocer un poco más nuestro cuerpo. La zona que está debajo de nuestro ombligo y en medio de las caderas se denomina área pélvica. En su base, se encuentran unos músculos que recubren la parte inferior de la pelvis, se llama suelo pélvico, que se encarga de sostener la vagina, vejiga y el recto. Si estos músculos son incapaces de controlar a estos órganos, se le conoce como “incontinencia”.


En el embarazo, el suelo pélvico sufre muchos cambios a causa de una mayor presión sobre esta zona. La incontinencia que se puede desarrollar puede ser de la orina o de heces fecales. No obstante, también puede aparecer el estreñimiento y, como consecuencia, los vasos sanguíneos se pueden ensanchar y brotar las hemorroides.

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Al finalizar el parto, los músculos quedan dañados y en algunos casos se tiene que recurrir a cirugía, aunque no siempre se corrige la función intestinal. La mitad de las mujeres que se operan siguen teniendo pérdidas de gases y de heces fecales.


¿Por qué se produce?


- En este caso, se produce por traumatismo obstétrico. Puede ser porque el parto haya sido difícil, haya habido desgarro o daños en el esfínter anal.

- Lesiones en músculos tras operaciones quirúrgicas sobre el recto o el ano.

- Problemas digestivos.

- Estreñimiento prolongado y diarreas graves.


Soluciones


- Si decides hacerlo de forma natural, existen diversos ejercicios que pueden ayudar a volver a fortalecer los músculos del piso pélvico.


1- Ejercicios de Kegel: consisten en una serie de contracciones de los músculos de la zona. Con 10 minutos al día es suficiente para ejercitar estos músculos. En este vídeo puedes ver cómo debes hacerlos.

 

 

 

2- Existen ejercitadores del suelo pélvico como el Epi-No, las bolas chinas o los conos vaginales.


- Acude al endocrino o nutricionista para que te elaboren una dieta con alimentos o medicinas que contribuyen a que las evacuaciones se normalicen.


- La fisioterapia obstétrica también es muy buena. Siempre que se pueda, se recomienda empezarla ya en el embarazo.


- La biorretroalimentación es una terapia no dolorosa que utiliza sensores especiales y una pantalla que visualiza los músculos, con el fin de que el terapeuta pueda ayudarte a mejorar el funcionamiento de los músculos para controlar el paso de los gases y heces fecales.


Por último, los investigadores siguen buscando la forma de controlar los esfínteres para resolver esta complicación lo antes posible. Para ello, siguen estudiando nuevas inyecciones y formas de estimulación eléctrica. No olvides visitar a tu médico para que te recete el mejor tratamiento adecuado a tu situación.


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Fecha de actualización: 28-04-2017

Redacción: Irene García

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