Dieta para diabetes gestacional

Dieta para diabetes gestacional
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La diabetes gestacional es una alteración del metabolismo que se produce por primera vez durante el embarazo. Se traduce en una insuficiente adaptación de la insulina que produce la gestante, aumentando los niveles de azúcar en la sangre.

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¿Sabes qué es la preeclampsia? Tras este nombre tan raro se esconde una enfermedad bastante común entre las embarazadas, sobre todo después de la 20ª semana. Esta dolencia se caracteriza por un aumento de la presión sanguínea, cuyas causas se desconocen, y que si se trata a tiempo no tiene por qué tener graves consecuencias ni para la madre ni para el bebé. Por eso, conocer sus síntomas es esencial para evitar sus posibles complicaciones

Si la diabetes gestacional no es tratada, el feto puede recibir mucho azúcar en la sangre y tener un peso por encima de lo normal, lo que puede dificultar el parto. Los bebés de las madres con diabetes gestacional pueden tener dificultades para respirar, poco azúcar en la sangre e ictericia durante las primeras semanas después del nacimiento.

 

El tratamiento es única y exclusivamente una dieta baja en hidratos de carbono y azúcares que proporcione unas 1.800 calorías diarias repartidas adecuadamente en cada comida. Los objetivos del tratamiento alimentario en los casos de diabetes gestacional son la normalización de los niveles de glucemia (concentración de azúcar en sangre), el adecuado crecimiento del bebé y su bienestar.

 

Los hidratos de carbono son azúcares que se encuentran en los alimentos, algunos de ellos pasan rápidamente al torrente sanguíneo elevando bruscamente los niveles de glucosa, y los otros pasan en forma más lenta y con un proceso metabólico más complejo.

 

Por lo tanto, los alimentos que se deben suprimir son los hidratos de carbono de rápida absorción: azúcar, bombones, chocolate, bollería, gaseosa, helados, refrescos con gas, etc.

 

Los hidratos de carbono que sí se pueden ingerir son los de lenta absorción, pero en cantidad moderada: pan, galletas, arroz, patatas, legumbres, pasta.Incluye comidas con mucha fibra.
 

La dieta debe ser completa y variada, es decir, aportar cantidades suficientes de hidratos de carbono, proteínas y grasas así como también de minerales, especialmente el hierro y calcio (minerales de mayor requerimiento durante la gestación). Los alimentos que no están restringidos y deben ser fundamentales en la dieta son: frutas, verduras, carnes blancas, pescados… La mejor manera de cocinarlos es a la plancha, cocidos o al horno. Evita las grasas y las frituras.
 

La distribución de las calorías durante el día debe ser: 20% en el desayuno, 5% a mediodía, 30% en la comida, 15% en la merienda y 30% en la cena. El obstetra o la nutricionista te enseñarán a calcular las porciones que debes comer en cada una y cómo equilibrar las comidas. Lo normal es que te proporcione una dieta tipo para cada día de la semana.

 

No te saltes ninguna comida. El azúcar en tu sangre permanecerá más estable si tu dieta se distribuye de manera equilibrada a lo largo del día y de forma consistente de un día a otro.

 

El obstetra chequeará también periódicamente la glucemia (puedes hacerlo tú misma en casa con un medidor de los que usan los diabéticos) y te aconsejará realizar ejercicio regular. Esta es una herramienta fundamental, ya que facilita el aprovechamiento de los azúcares.


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Para calcular semanas de embarazo y parto se añaden 280 días (40 semanas) al primer día de la última menstruación de la mujer. Con esta información se puede hacer el seguimiento adecuado del embarazo y preparar la llegada del bebé.


Fuente:

Huggins-Cooper, Lynn (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed, Nowtilus.

Fecha de actualización: 03-12-2010

Redacción: Lola García-Amado

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