Dar el biberón como el pecho

Dar el biberón como el pecho
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Son de sobra conocidos los múltiples beneficios de dar el pecho. Y, aunque no siempre es posible, sí podemos incorporar beneficiosos aspectos de la lactancia de pecho a la lactancia con biberón

La leche materna es el alimento más completo que un bebé puede recibir. Dar el pecho conlleva un proceso de fortalecimiento del vínculo y el apego entre madre e hijo, tiene una serie de repercusiones emocionales en ambos y beneficios que van más allá de la nutrición. Especialmente en sus primeros seis meses, etapa decisiva en cuanto al crecimiento y desarrollo del bebé y el tiempo mínimo de lactancia materna que recomiendan en la Organización Mundial de la Salud.

 

No obstante, la lactancia materna no es posible siempre. Por las razones que sean, prácticas, de salud… se puede recurrir a la llamada leche de fórmula o artificial, o a la propia leche materna con biberón. Pero optar por esta vía de alimentación para tu bebé no tiene por qué conllevar que él o tú tengáis que renunciar a muchos de los beneficios que aporta dar el pecho, aunque sea en parte.

 

Cómo incorporar elementos de dar el pecho a las tomas de biberón

La lactancia, de cualquier tipo, implica más que una mera alimentación. Supone un contacto especial y estrecho con tu hijo; un momento de tranquilidad y confianza entre ambos. ¿Por qué renunciar a esto con el biberón?

 

Reserva el rato de biberón de tu hijo como harías si fuera de pecho. Poneos cómodos, abrázale y mantenlo cerca. Cuando un bebé toma pecho, puede sentir el calor corporal de su madre, incluso sentir su corazón. Al darle el biberón puedes también conseguir este contacto cercano. Todo esto no aporta más que beneficios para ambos. El niño estará más tranquilo y feliz y tú podrás disfrutar de sus tomas como un momento de tranquilidad y placer.

 

Otro aspecto importante de dar el biberón como el pecho es alimentar a tu hijo a demanda. Puedes evitar regular los horarios de tomas de tu bebé. De igual forma que sucedería con las tomas de pecho, dale biberón cuando notes síntomas de hambre -sin tener por qué esperar al llanto- y déjalo cuando notes que está satisfecho. No fuerces las tomas.

 

También puedes probar a cambiar de lado en cada toma o incluso en la misma y puedes intentar que sea un grupo reducido de personas los que alimentan al bebé, máximo dos o tres personas. Esto ayuda a la formación de un vínculo sano y a acostumbrar al bebé a vivir su alimentación como algo placentero e íntimo.


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