¿Cómo puedo ayudar a mi bebé a sentarse?

¿Cómo puedo ayudar a mi bebé a sentarse?
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En torno a los 4-5 meses los bebés comienzan a querer estar más tiempo sentados, viendo el mundo, y ya no les gusta pasarse todo el día tumbados. Por eso, es bueno que lo coloques más rato sentado, pero siempre respetando una postura ergonómica y sin forzar su desarrollo.

Sentarse es uno de los primeros hitos motrices que logra un bebé, previo a poder gatear o andar. Pero para lograr este hito, el bebé necesita fortalecer la musculatura de su tronco y cuello. Primero tiene que conseguir mantener su cabeza erguida, y luego girarse de boca arriba a boca abajo. Todos estos movimientos le permiten ir avanzando en su control y fuerza muscular, para así lograr permanecer sentado unos segundos, sin apoyo, hacia los 5 meses. Gradualmente irá aumentando su seguridad y fuerza y, hacia los 8 meses, la mayoría de los bebés ya consigue estar sentado todo el tiempo que quiera sin caerse hacia los lados.


No obstante, antes de que consiga sentarse solo, sin ayuda, ya puedes irle colocando algunos ratos sentado en tu regazo, la silla de paseo o la trona para que pueda fortalecer la musculatura de la zona y cambiar su posición ya que, con 3 o 4 meses, estar tumbado todo el rato no es suficiente para él.


No hay ningún inconveniente ni es malo que le tengas sentado en tu regazo o la silla de coche durante algunos cortos periodos de tiempo, pero no debe estar así mucho tiempo ni debes forzarle a estar sentado si no quiere. Y es que, aunque es bueno estimular al bebé y ayudarle a explotar sus habilidades, la libertad es la máxima que debes seguir siempre en su desarrollo. Cada niño tiene un ritmo diferente y unas capacidades innatas, y consigue más o menos rápido diferentes hitos de desarrollo como sentarse, gatear, ponerse de pie, andar, hablar, etc. Recuerda que nunca debes forzarle ni obligarle a hacer algo que no sea capaz de hacer solo. En concreto, obligarle a sentarse cuando aún no pueda o no quiera puede causar daños en su musculatura dorsal, lo que puede afectar a sus movimientos futuros. También puede hacer que el niño se encorve y adopte una postura poca natural y forzada que dañe la espalda.

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No obstante, una cosa es forzar y otra estimular o ayudar. Lo que sí puedes hacer es darle libertad y un espacio amplio para que pueda moverse y practicar él solo, así como seguir estos consejos y juegos:


- Colócale, desde los 4 o 5 meses dependiendo de su desarrollo, algunos ratos sentado en tu regazo mirando hacia ti. Muévele hacia arriba y hacia abajo y cántale y sonríele mientras lo haces.


- También puedes colocarlo mirando hacia fuera para que pueda ver el mundo y lo que ocurre a su alrededor. ¡Verás qué cotilla es!


- Asimismo puedes, desde los 4 o los 5 meses, colocarlo algunos ratos en la hamaca o la silla en un ángulo más recto, ya no hace falta que esté casi siempre tumbado.


- No lo sientes entre almohadas o cojines muy mullidos ya que pueden forzar su postura. Una buena elección es el cojín de lactancia.


- En cuanto lo notes incómodo o molesto, cógelo y cámbiale de postura.


- Es importante que lo coloques algunos ratos boca abajo, en un suelo o gimnasio de bebés, para que pueda practicar solo y fortalecer su musculatura.


- Hay juegos muy beneficiosos para fortalecer los músculos de espalda, cuello y brazos, a la vez que muy divertidos, como moverlo “al paso, al trote, al galope” o jugar a “aserrín, aserrán”.


- En el agua, puedes colocarlo sobre una hamaca o asiento de baño si ves que se sostiene bien solo y está a gusto para que pueda jugar e interaccionar mejor en la bañera. ¡Verás cómo le gusta!

Foto: Freepik.com


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