¿Cómo afecta la música al cerebro?

¿Cómo afecta la música al cerebro?
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La música es un elemento esencial en el desarrollo y aprendizaje tanto de bebés como de niños. De hecho, numerosos estudios han demostrado que todos aquellos bebés que nacen escuchando música y moviéndose al ritmo de ésta gozan de un mejor sistema sensorial creando más enlaces en las conexiones neuronales del cerebro.

Desde incluso antes de nacer los bebés ya pueden escuchar música. La audición es el primer sentido a despertar y es con el sonido del latido de nuestro corazón con lo que primero ellos experimentan. A partir de la semana 16 ya son capaces de oír los sonidos externos y a partir de la 20 cuando comienzan a reaccionar sobre ellos. Cinco semanas después, aproximadamente, es decir, en la semana 25, los bebés ya son capaces de diferenciarlos.


Por tanto, resulta fundamental que susurremos y hablemos a nuestro bebé mientras está en nuestro vientre porque a pesar de que no entenderá las palabras que le decimos, resultará muy beneficioso para él. Con captar la musicalidad, el tono y el sentimiento que ponemos cuando lo hacemos será suficiente. Y además de estas dulces palabras que les transmitimos cada día, debemos ser conscientes de que existen otras formas de comunicación entre madre e hijo, y una de ellas sin duda es la música, un instrumento maravilloso que permite captar nuestro estado de ánimo y, por supuesto, contagiar al feto nuestro bienestar.

¿Afecta la raza al embarazo?

¿Afecta la raza al embarazo?

Aunque en nuestro país todavía hay pocas parejas interraciales (a pesar de que la población inmigrante ha aumentado considerablemente en los últimos años), en otros países como Estados Unidos -donde estas uniones son muy habituales- son comunes los estudios sobre si el hecho de que el padre y la madre sean de diferentes orígenes étnicos puede influir en el embarazo, o si unas razas son más propensas que otras a contraer determinadas enfermedades gestacionales. Pero, ¿cuánta verdad hay en esta afirmación?


La estimulación musical temprana motiva y fomenta los vínculos entre ambos y ayuda a regular las emociones por ambas partes. Además, ésta aporta otros grandes beneficios puesto que las audiciones y el contacto con nosotras aumentan la actividad inmunitaria, el bebé nace más relajado, con los ojos y las manos abiertas, llora menos, y también duerme y se alimenta mejor. También es capaz de concentrar su atención durante más tiempo y aprender de una forma más rápida.


Escuchar música durante el embarazo será muy bueno para el feto también porque estimula la frecuencia cardiaca en él y, además, esta actúa poniendo en marcha resonancias vibratorias que activan millones de células cerebrales favoreciendo el desarrollo del cerebro. Pero ¿cuál es la más adecuada cuando estamos embarazadas? Tras haber estudiado durante años sobre las reacciones que tenía el feto en relación con la música, el investigador inglés Michele Clements llegó a la conclusión de que era la música barroca, y en especial los sonidos armónicos de Vivaldi y de Mozart, los que calmaban y relajaban a los bebés.


No obstante, y a pesar de que las investigaciones recomienden este tipo de música por su efecto relajante, también resulta muy beneficioso mezclar ésta con otro tipo completamente distinto, es decir, alternar la música clásica con algunas canciones que tengan más ritmo y movimiento para despertar diferentes sensaciones en el feto, ya que resulta muy positivo tanto para él como para nosotras escuchar la música que más nos gusta o apetece en ese instante porque nos pone en sintonía con él.


Algunos expertos aconsejan que susurremos a nuestro bebé o incluso le cantemos cuando todavía no ha nacido ya que, sorprendentemente, los bebés no son solamente capaces de reconocer la voz de la madre, sino que al nacer además también podrán ser capaces de recordar los tonos y las melodías que han escuchado mientras estaban en el vientre materno. Será maravilloso comprobar cómo nuestro hijo reconoce nuestra voz al escuchar de nuevo las canciones que le cantábamos cuando todavía no había llegado al mundo.  


Es probable, además, que ésta sea una de las experiencias más maravillosas del mundo y por eso, para no perder esta costumbre tan especial, deberíamos ponerle algo de música cada día. A medida que vaya creciendo, como decíamos, la música irá creando más enlaces y conexiones neuronales en su cerebro. De hecho, son numerosos los estudios que demuestran que los niños que participan plenamente en actividades musicales no solamente mejoran su memoria, atención y concentración, sino que también mejoran las capacidades motrices y de razonamiento complejo.


Por tanto, escuchar música durante la infancia ayuda a los cerebros de los niños a crear determinados patrones. En la medida en que más patrones cerebrales se puedan formar en las edades más tempranas, mayores posibilidades de mejorar el desempeño de los niños tanto en actividades intelectuales como físicas. Además, asociar algunas melodías que ha escuchado desde bien temprano a determinadas tareas que debe realizar cuando ya empieza a ser algo más mayor le ayudará a reproducir con mucha más facilidad la tarea que está haciendo o que debe hacer.


Entonces, ¿ponemos algo de música?


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