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Música prenatal

Música prenatal

La música es una herramienta que ayuda a generar sentimientos y estados de ánimo, y resulta muy eficaz como terapia para relajar o energizar, dependiendo del ritmo. Durante el embarazo y los primeros años del bebé, la música es muy funcional para su crecimiento porque prepara el oído, el cerebro y el cuerpo para integrar y coordinar reacciones físicas y mentales. Además, es un excelente pretexto para la convivencia entre los padres y el futuro bebé.

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Las investigaciones han demostrado que los bebés escuchan cuando están dentro del útero, que ciertos ritmos los calman y que, una vez que nacen, “reconocen” o reaccionan ante las piezas musicales que escucharon durante su estancia en el vientre de mamá.

 

La música es capaz de cambiar el ritmo cardiaco, los intervalos en la respiración y las emociones, por lo tanto, siempre se recomienda que las futuras mamás recurran a piezas suaves y armónicas, como la música clásica o barroca, por ejemplo, si su idea es contagiar al bebé de un sentimiento de calma y tranquilidad. Los ruidos estridentes pueden generar en el nonato hasta episodios de taquicardia, que según los especialistas, se puede relacionar con el estrés fetal. Algunos estudios científicos concluyen que poner música a los bebés que aún están dentro del vientre, y en sus primeros años de vida, ayuda a construir puentes neuronales en los que viajan los pensamientos y la información; otros aseguran que la música estimula las ondas alfa del cerebro y se crea un sentimiento de calma en el recién nacido.

 

Los bebés pueden recordar lo que escuchaban cuando estaban en el vientre; eso se nota cuando el recién nacido tiene reacciones ante los ritmos o canciones específicas que eran parte de su rutina antes de nacer. También se ha encontrado que son más relajados, lloran menos, se alimentan y duermen mejor.

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El oído del bebé prácticamente se encuentra formado desde la semana 25 del embarazo, y es cuando empiezan a escuchar las funciones corporales de su madre como los latidos del corazón, los movimientos intrauterinos, la voz materna, los sonidos que se encuentran en el medio ambiente y la música. Es hasta la semana 33 que el sistema auditivo del bebé empieza a identificar diferencias como voces femeninas y masculinas, familiares y no familiares.

 

La voz materna, la mejor herramienta

 

Los estímulos durante la etapa prenatal son básicos. Aunque existen discos que están creados específicamente para la estimulación de los bebés, la voz materna es mucho más efectiva que todo lo que pueda haber en el mercado. Tu voz le transmite confianza y, sobre todo, placidez, lo que ayuda a que el vínculo madre-hijo se fortalezca.

 

Las canciones de cuna que canta mamá crean una preinmunización. Estas canciones pueden ir desarrollando la memoria del bebé y contribuyen a fortalecer el lazo afectivo entre madre e hijo, lo que resulta muy benéfico para su crecimiento físico y para el desarrollo de la percepción.

 

Con las canciones maternas, los bebés prácticamente toman sus primeras clases de lenguaje porque las inflexiones de la madre tienen una frecuencia más rica que el lenguaje oral. Estos cantos también familiarizan al futuro bebé con tonos, sonidos y palabras del lenguaje de su cultura, y el entorno en el que se va a desarrollar.

 

 Ya sea que recurras a los discos que están elaborados específicamente para los bebés, hagas una selección de tu música favorita para escucharla con el bebé, o decidas cantar las canciones de tu niñez, se recomienda que lo hagas a diario y de preferencia a una hora específica, ya sea mientras realizas tus ejercicio prenatales, durante el baño o antes de dormir. La idea es crearle al futuro bebé una rutina natural.

 

La música y los niños

 

Si durante la gestación tu bebé tuvo una rutina de música, es muy conveniente que continúes con esos estímulos durante los primeros tres años de vida y, posteriormente, aprovechar la oportunidad en la escuela para que reciba cursos de música porque le ayudará a mejorar ciertas habilidades mentales y físicas, como la memoria y la coordinación.

 

Frances Rauscher, profesora asociada en Psicología en la Universidad de Wisconsin Oshkosh, realizó un estudio para ver hasta dónde aumentaban las habilidades de los niños después de tomar dos años de clases de música, y encontró que los pequeños tuvieron mejores calificaciones en comparación con otros grupos, los cuales recibieron instrucción en otras materias. El área donde más destacaron fue en Matemáticas, especialmente en Geometría porque, según la investigadora, se necesitan de las mismas habilidades que se usan en la música para resolver problemas matemáticos, y los niños se acostumbraron a contar intervalos de tiempo y a mover sus manos en cierto espacio.

 

Las canciones infantiles también son un elemento necesario para la educación porque ayudan, tanto a padres y maestros, a introducir conceptos básicos como colores, números, figuras y otros conocimientos. Pedagógicamente, la música resulta más atractiva porque fomenta la retención, la coordinación y el aprendizaje; ayuda a los pequeños a ubicar varios conceptos al recordar ciertas canciones o piezas musicales.

 

Ya sea durante el embarazo o en los primeros años de tu bebé, recuerda que la música, más que una herramienta para aumentar la inteligencia o percepción de tus pequeños, es una excelente acompañante para convivir y fortalecer el vínculo familiar, porque finalmente, la atención y el cariño son por mucho, la mejor manera de asegurarle a tus hijos un crecimiento feliz y saludable.

 


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Fuente:

Frances Rauscher, profesora asociada en Psicología en la Universidad de Wisconsin Oshkosh

Fecha de actualización: 28-02-2011

Redacción: Lola García-Amado

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