Las proteínas en los bebés

Las proteínas en los bebés
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Las proteínas son los nutrientes constructores esenciales para el crecimiento y la regeneración de las células y tejidos de nuestro cuerpo, por lo que son imprescindibles en la dieta de cualquier persona y, sobre todo, en la de los más pequeños

Los requisitos nutricionales de un bebé son elevados y, por lo tanto, debido a su rápido crecimiento, necesita más proteínas, calcio y determinados nutrientes que en cualquier otro momento de su vida. Las proteínas corporales constituyen más de la mitad del peso del cuerpo humano sin líquidos, y resultan imprescindibles para el crecimiento de los niños y el mantenimiento del organismo de los adultos. 

 

Los componentes básicos de estas grandes moléculas orgánicas son los aminoácidos; algunas de estas unidades fundamentales de las proteínas pueden ser sintetizadas por el organismo en el hígado, los llamados aminoácidos no esenciales; sin embargo, otros deben ser aportados necesariamente en la dieta, los denominados esenciales, entre los que destacan la isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano, valina e histidina (para el lactante).

 

Para que una dieta sea equilibrada y cubra las necesidades nutricionales de la infancia debe aportar un 15% de la energía total en forma de proteínas.

 

¿En qué alimentos se encuentran?

 

La mayoría de los alimentos contienen proteínas en proporciones variables, aunque las de mejor calidad se hallan, principalmente, en la carne, el pescado y los huevos. Las legumbres son ricas en esta molécula y, aunque de menor calidad, mezcladas con cereales dan una proteína excelente, sin grasa ni colesterol. 

¿Cómo se comunican los bebés?

¿Cómo se comunican los bebés?

Los gestos y sonidos son las únicas armas de que dispone un bebé para transmitir sus necesidades y emociones. Por eso, comprender qué significan los signos faciales de los recién nacidos es fundamental para entenderlos, puesto que, sólo llorando, los bebés pueden expresar miedo, enfado o dolor. Para lograr discriminar sus sentimientos en cada momento, se ha llevado a cabo un estudio pionero en España sobre la comunicación gestual y prosódica del neonato

 

Los alimentos de origen animal aportan gran cantidad de aminoácidos esenciales; sin embargo, en los de origen vegetal encontramos una menor calidad debido a su escasez de  algunos de estos aminoácidos.

 

La “proteína patrón”, denominando así a la albúmina por su calidad, se encuentra en el huevo, otra excelente fuente proteica.

 

¿Cuáles son las principales funciones de las proteínas?

 

- Hay proteínas que colaboran en la defensa del organismo, los anticuerpos, protegiéndole ante infecciones o agentes extraños.

 

- Su función estructural es primordial ya que muchas proteínas forman  parte de las estructuras corporales, como la queratina del pelo, piel y uñas; o el colágeno de los huesos y tendones.

 

- Son esenciales para el crecimiento y para cubrir necesidades energéticas, cuando el aporte de carbohidratos y grasas no es suficiente.

 

- Actúan como catalizadores biológicos, acelerando la velocidad de las reacciones químicas del metabolismo.

 

- Algunas proteínas transportan iones o moléculas específicas de un órgano a otro, y otras están implicadas en la regulación de la actividad celular.

 

¿Qué inconvenientes pueden ocasionar?

 

Una deficiencia de proteínas, junto con la falta de energía, puede dar origen a una forma de malnutrición proteico-energética denominada “marasmo”, caracterizada por la pérdida de grasa corporal y el desgaste muscular. Además, la carencia de determinados aminoácidos esenciales puede causar serios problemas de malnutrición y otras enfermedades.

 

Sin embargo, una aportación excesiva de proteínas en la dieta puede ser perjudicial para los riñones, debido a las sustancias tóxicas producidas en su combustión.

 

Proteínas en las etapas del niño

 

Las recomendaciones nutricionales de proteínas deben responder a las necesidades y a la edad del niño, por lo que la cantidad de proteínas variará dependiendo de la etapa en la que se encuentre el pequeño. Según la Dra. Mar Matachana, médico nutricionista y dietista, se pueden diferenciar las siguientes etapas:
 

 

En el lactante

 

Para el lactante la leche de su madre va a constituir el alimento natural e idóneo, ya que le proporcionará los aminoácidos esenciales y es capaz de cubrir sus necesidades, tanto nutritivas como afectivas, al menos durante los seis primeros meses de vida, asegurándose un crecimiento, desarrollo y maduración adecuados. La leche secretada en los primeros días después del parto se conoce como calostro, que tiene más proteínas, mayor proporción de minerales, y menos grasa y carbohidratos, conteniendo, además, algunos factores inmunológicos específicos.

 

Respecto a las proteínas en la leche materna, se encuentran en una proporción adecuada, por ejemplo, la  caseína está en baja proporción siendo más digerible para el lactante, o las proteínas del suero, como beta lactoglobulina, lactoalbúmina, etc. son las inmunoglobulinas que protegen al bebé.

 

Hacia los cuatro o los seis meses de edad, el niño necesita una alimentación diferente, ofreciéndola en cantidades crecientes y sólo un alimento distinto cada vez. Las proteínas deberán incluirse hacia el sexto mes, en forma de proteínas animales de pollo y, posteriormente, de vacuno. El pescado puede introducirse a partir del noveno mes, dada su capacidad alergizante, al igual que ocurre con la yema de huevo que se empezará a dar hacia el décimo mes, siempre cocida. Podrá ofrecerse el huevo entero cuando el bebé haya cumplido un año de edad.

 

Las legumbres, que tienen proteínas vegetales, de peor calidad que las animales por la falta de algún aminoácido esencial, se introducirán en la alimentación del bebé entre los 18 y los 24 meses, en pequeñas y progresivas cantidades, para evitar flatulencias y favorecer su digestión.
 

 

En los niños de 1-3 años 

 

A partir del año varía la cantidad de proteínas que hay que proporcionarle con respecto a su etapa anterior, de tal manera que hay que ir aumentado los gramos durante este periodo; así al año necesitará aproximadamente 15g/día, y a los 3 años, 30g/día. Para hacernos una idea, un filete de 100g aporta 20g de proteínas.
 

 

 


Fuente:

González, Carlos (2012), Mi niño no me come, Ed. Temas de hoy.

Redacción: Lola García-Amado

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