Cómo introducir el pescado en la alimentación del bebé

Cómo introducir el pescado en la alimentación del bebé
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El pescado es un alimento que se introduce en la alimentación del bebé a partir de su décimo mes de vida. Es un alimento muy saludable que aporta muchos nutrientes a nuestro organismo. A los pequeños, en un principio, les suele gustar la textura, pero les echa un poco para atrás el sabor. No obstante, a continuación detallaremos las mejores formas para conseguir que el pescado forme parte de su dieta.

Para comenzar, debes consultar con el pediatra el momento adecuado para introducir el pescado en la dieta de tu hijo. Por regla general, es a partir de los 10 meses cuando puede empezar a ingerir pescado blanco (merluza, bacalao, lenguado) y a partir de los 18 meses, pescado azul (sardina y atún).


El pescado puede ser fresco o congelado, pero se recomienda más la segunda opción puesto que tiene los mismos valores nutritivos que el fresco y se puede impedir el contagio del parásito del Anisakis. Además, es recomendable para su primer acercamiento que sean pescados muy fáciles de limpiar, como es el caso de la merluza o el lenguado, para impedir que exista el riego de que el niño se atragante con una espina.


Para su preparación, es necesario que se empiece hirviendo pequeñas cantidades de pescado blanco sin espinas ni piel, hervido y triturado. El puré se puede combinar con puré de verduras o un puñadito de arroz. Otra alternativa para eliminarle un poco su sabor es combinándolo con leche (materna o de fórmula), cereales y una cucharadita de aceite de oliva. Igualmente, existen casos en que los bebés prefieren el pescado desmenuzado antes que triturado en puré. En estos casos, el pescado cocido en seguida es fácil de comer.

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Respecto a su cocción, es mejor que esté hirviendo durante cinco minutos en poca cantidad de agua para que siga manteniendo el mayor número de nutrientes. El agua utilizada en su cocción no se debe de utilizar para la preparación del puré porque el pescado segrega sustancias como el potasio y otras sales minerales que aún no son recomendables porque podrían sobrecargar los riñones del bebé.


Por último, al ser un alimento nuevo para vuestro bebé, es primordial que se empiece a introducirlo en las comidas del mediodía para ver las reacciones del bebé por si existiera una posible reacción alérgica, como diarrea, vómitos o aparición de granitos. Si fuera vuestro caso, tenéis que asistir al pediatra inmediatamente. Pero no os preocupéis, porque hay bebés que al principio no aceptan algunos alimentos y al final, consiguen tomárselos sin problema.

Una vez que crezca, es esencial que siga comiendo pescado ya que es un alimento muy beneficioso. Contiene vitaminas A, D complejo B y minerales, principalmente fósforo. A algunos niños no les gusta comer pescado por sus espinas o por el sabor. En estos casos, puedes recurrir a diferentes trucos como mezclárselo con otros ingredientes que sí le gusten y hacer, por ejemplo, hamburguesa de atún o croquetas de merluza. Puedes probar diferentes pescados y presentaciones (el pescado rebozado suele gustarles, aunque no hay que abusar). O presentárselo de manera atractiva y divertida.


Sea como sea, es esencial que tu hijo coma pescado 3 o 4 veces por semana.


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