La miel silvestre
Cuento › Naturaleza
Tengo en el Salto Oriental dos primos, hoy hombres ya, que a sus doce años, y a consecuencia de profundas lecturas de Julio Verne, dieron en la rica empresa de abandonar su casa para...
Cuento › Naturaleza
Tengo en el Salto Oriental dos primos, hoy hombres ya, que a sus doce años, y a consecuencia de profundas lecturas de Julio Verne, dieron en la rica empresa de abandonar su casa para...
Cuento › Clásicos
Estoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que amaneció....
Cuento › Clásicos
Estoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que amaneció....
Cuento › Hadas y duendes
Cuando niña, siempre fantaseaba con un mundo lleno de grandes emociones. Gracias a las locas historia de mi abuelo. Mis padres siempre lo recriminaban por que me llenaba la cabeza...
Cuento › Animales
Cada mañana iba detrás de la cerca que servía de linde a los grandes terrenos del zoológico y me paseaba a lo largo de las gruesas alambradas, para ver si distinguía alguno de...
Cuento › Clásicos
Erase una vez un abuelito y una abuelita vivían solitos en una casita. Cada día el abuelito se iba a trabajar en el campo, y mientras sembraba arroz cantaba: "Un grano, y de él miles."...
Cuento › Clásicos
Había una vez un noble que vivía en una gran mansión, no lejos de Samarkanda. Rodeando la mansión había árboles frutales en extensos campos y jardines, cuajados de rosas y otras...
Cuento › Clásicos
En medio del bosque vivían tres chanchitos que eran hermanos. Cuando se hicieron suficientemente grandes, su madre los envió a que conocieran el mundo. Apenas se fueron, los chanchitos...
Cuento › Príncipes y princesas
Un pintor había pintado una vez dos niños muy traviesos, que solamente para esa ocasión se habían quedado quietitos, el brillo de sus ojos delataba la vivacidad de sus travesuras....
Cuento › Príncipes y princesas
...Y la Cenicienta se casó con el hijo del rey. Unos meses más tarde falleció el monarca; los cortesanos alzaron al príncipe sobre un pavés, y un heraldo gritó desde el balcón...
Cuento › Príncipes y princesas
La mujer del leñador se levantó esa mañana muy temprano, pues quería ir al bosque a recoger moras para hacer una tarta para su querido marido, ya que era su postre favorito. Así...
Cuento › Amor
Aquel día habÍa sido especial para Cristina, tenía toda la felicidad del mundo porque había pasado su cumpleaños y los regalos habían sido muchos y muy bonitos. Estaba cansada...
Cuento › Clásicos
Al bajar del autobús, camino del colegio, Rodrigo paseaba todos los días cerca de una chabola, que estaba al lado de un viejo caserón. La chabola estaba hecha de ladrillos viejos...
Cuento › Hadas y duendes
"...Dice el mito; cuando un niño deja de ser niño, en algún bosque del mundo, muere un hada..." Esto sucedió en el bosque mas cercano a tu casa, si! tú, niño ó niña que estas...
Cuento › Miedo
Plácido, como era un niño muy pulcro, planchaba su ropa para ir a la playa. De pronto, una pulga con casco y antenas, planeó por la sala y aterrizó en la palma de la mano derecha...
Cuento › Clásicos
Esa mañana, Federico llega eufórico al colegio, recorre con su mirada el patio buscando a Valentina. Entre ellos había nacido una amistad incondicional desde los primeros grados....
Cuento › Amor
Esta es la historia de un par de hermanos que vivieron juntos y en armonía por muchos años. Ellos vivían en granjas separada pero un día? Cayeron en un conflicto, este fue el primer...
Cuento › Clásicos
... Una pareja de recién casados era muy pobre y vivía de los favores de un pueblito del interior. Un día el marido le hizo la siguiente propuesta a su esposa: "Querida yo voy...
Cuento › Hadas y duendes
En la India, había una familia muy pobre que carecía de todo y pasaban muchas necesidades, mientras que a su vecino no le faltaba de nada y vivía en una casa magnífica rodeada de...
Cuento › Clásicos
Entre más envejezco, más disfruto de las mañanas de sábado. Tal vez es la quieta soledad que viene con ser el primero en levantarse, o quizá el increíble gozo de no tener que...