Los miedos de Julia
Cuento › Miedo
Había una vez una niña que se llamaba Julia. Julia tenía miedo de muchas cosas; tenía miedo en la oscuridad, tenía miedo de quedarse sola, también tenía miedo cuando...
Cuento › Miedo
Había una vez una niña que se llamaba Julia. Julia tenía miedo de muchas cosas; tenía miedo en la oscuridad, tenía miedo de quedarse sola, también tenía miedo cuando...
Cuento › Risa
Erase una vez un niño llamado Pablo que vivía con su madre en una pequeña cabaña situada en el bosque, a las afueras del pueblo. Como eran muy pobres, la madre de Pablo tenía...
Cuento › Aventuras
Juan era un pastorcillo que desde muy pequeño cuidaba de su rebaño de ovejas. De tarde en tarde iba al colegio y solo había aprendido a leer despacio, escribir mal y un poco...
Cuento › Príncipes y princesas
Un rey adoraba tanto la música que buscó por todo el mundo el mejor instrumetno que hubira, hasta que un mago le entregó un arpa. la llevó a su palacio, pero cuando tocó el músico...
Cuento › Aventuras
Érase una vez una familia muy pobre que vivía en una pequeña choza situada a las afueras de la aldea. Cada vez que la madre se iba a trabajar y dejaba a su hijo solo le decía: ¡No...
Cuento › Hadas y duendes
Érase una vez una viuda que tenía dos hijas. La mayor se parecía tanto a ella, tanto en sus facciones como en su temperamento, que todo el mundo que la veía la confundía con su...
Cuento › Miedo
Érase una vez una niña llamada Patricia a la que le encantaba irse a jugar lo más lejos posible de su madre. Su madre siempre le decía: Patricia, no te vayas muy lejos. Pero Patricia...
Cuento › Animales
Periquín tenía su linda casita junto al camino. Periquín era un conejito de blanco peluche, a quien le gustaba salir a tomar el sol junto al pozo que había muy cerca de su casita....
Cuento › Clásicos
Yo no sé si esto es una historia que parece cuento o un cuento que parece historia; lo que puedo decir es que en su fondo hay una verdad, una verdad muy triste, de la que acaso yo...
Cuento › Clásicos
La figura del gato subiendo y bajando las escaleras se hizo repetitiva hasta el hartazgo. Durante tres o cuatro oportunidades observé, en la confusión propia de una noche como esa,...
Cuento › Clásicos
Medio año después los dos amigos habían cambiado de manera de pensar. La llamarada de un gigantesco sol habla dado paso a la suave oscuridad del espacio, pero las variaciones externas...
Cuento › Clásicos
Marta vivía, como han vivido muchos de los niños de los cuentos, con su madrastra. Esta madrastra se llamaba doña Policarpa del Pésimo-Carácter y con esto está dicho que era mujer...
Cuento › Clásicos
Había una vez un molinero pobre que tenía una hija muy hermosa. Un día sucedió que tenía que ir a hablar con el rey, y para parecer más importante le dijo: - Tengo una hija...
Cuento › Animales
Había una vez un oso, un osito con la piel de lana color azul celeste, que vivía con un niño rubio, muy blanco, de pupilas muy verdes y sonrisa clara, tan clara, que parecía un...
Cuento › Clásicos
Muy temprano, antes de meterse en el obrador donde desaparecía el tiempo y pintaba horas y horas, a Gregorio le gustaba subir a la azotea de su casa. Era una mañana de un azul que...
Cuento › Clásicos
Jamás hubo lugar más espléndido ni época más propicia que la que vivía la hermosa ciudad de Daduiz. No había ciudadano triste ni comida ajena; todo cuanto daba el mundo era dado...
Cuento › Animales
Había una vez, hace ya mucho tiempo, un matrimonio que tenía siete hijos y ninguna hija. Esto era siempre motivo de pena para aquellas buenas gentes, porque les hubiera encantado...
Cuento › Clásicos
Había una vez dos compadres guechos, uno rico y otro pobre. El rico era muy mezquino, de los que no dan ni sal para un huevo. El pobre, iba todos los viernes al monte a cortar leña...
Cuento › Clásicos
Cuando ya eso se había vuelto insoportable -una vez al atardecer, en noviembre-, y yo me deslizaba sobre la estrecha alfombra de mi pieza como en una pista, estremecido por el aspecto...
Cuento › Hadas y duendes
Entre mis paisanos criticones y apreciadores de hechos, es muy válido el de que mis padres, a fuerza de bravos y pegones, lograron asentar un poco el geniazo tan terrible de nuestra...