Cómo actuar ante una madre tóxica

Cómo actuar ante una madre tóxica
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Alguna vez todas nos hemos sentido manipuladas, controladas o criticadas y en ocasiones todavía muchas de nosotras no reconocemos la toxicidad o el abuso al que estamos sometidas en nuestras relaciones familiares, de amor o de amistad. ¿Por qué? Porque no hay agresión física.

Sin duda, esto es un grave error que tenemos que solucionar cuanto antes, porque una relación tóxica puede aparecer en diversas formas: abuso físico, mental, verbal o emocional. Y reconocerlo es el primer paso. La toxicidad está cada vez más presente en nuestra sociedad y en muchas más relaciones de las que podemos imaginar.


Por eso es importante saber reconocerla. Cuando sucede esto, nos sentirnos recriminadas o incluso llegamos a ser objeto de burla ante ciertos comentarios hirientes que han podido llegar a la intimidación. Debemos frenarlo siempre. Además, en algunas ocasiones nos sentimos también abucheadas por nuestra forma de ser o de actuar. Y esto no tiene porque pasar solamente con nuestra pareja o amigos, ya que nuestro entorno familiar es el que más nos conoce, queramos o no, y puede llegar a ser muy tóxico si no lo paramos a tiempo.


Aunque pueda resultar extraño, nuestros padres pueden ser personas tóxicas que hieren consciente o inconscientemente nuestros sentimientos y es muy difícil saber diagnosticarlo y sobre todo aceptarlo, ya que desde que somos pequeños la mayoría de nosotras tiene una visión especial hacia su entorno familiar pues son ellos quienes siempre, a pesar de todo, velarán por nuestra seguridad y nos protegerán siempre. Pero por desgracia esto no es siempre así.


Reconocer a una madre tóxica


Identificar que tu madre es alguien con la que tienes una relación tóxica dado su carácter es algo fundamental. Para ello, existen algunos signos que tienen en común las madres con este tipo de personalidad:


Te controla. Es probable que ese control se deba a una inestabilidad familiar, emocional o económica que haya podido sufrir tu madre a lo largo de su vida, por lo que intentará controlar cada detalle de tu vida sin importarle lo que tú quieras hacer.


Proyecta sus deseos en ti. Normalmente la madre tóxica que ha dejado de lado “sus sueños” por ti, deseará que cumplas todo lo que ella en su día no pudo hacer. No importará si ese sueño es importante para ti o no y si realmente quieres hacerlo, pero ella intentará que así sea, por mucho esfuerzo que esto le suponga.


No deja que tomes decisiones. Muy relacionada con la anterior. Si proyecta sus deseos en ti y necesita que los cumplas tú porque simplemente ella no pudo, indirectamente está prohibiéndote elegir lo que tú realmente quieres. “Tienes que hacerlo sí o sí”.


Se muestra hostil. Tu madre considera que debes ser tratada de malas maneras o incluso faltarte el respeto. Sientes que la mayor parte del tiempo está enfadada contigo o siempre te hace sentir mal con sus críticas y comentarios. En ese momento debes poner fin a la situación y alejarte.


La relación con mi madre es tóxica, ¿qué puedo hacer?


Debemos ser conscientes de que hay que intentar romper siempre ese vínculo de toxicidad, estableciendo unos límites y sobre todo ser conscientes de por qué hacemos lo que hacemos. ¿Realmente es nuestra voluntad o la de nuestra madre?


Unido a ello están nuestras propias necesidades. Cuando logremos identificar y a su vez definir nuestra voluntad, estaremos capacitadas para dejarle claro a nuestra madre qué es lo que realmente queremos y deseamos nosotros, y no ella. Es una tarea algo complicada, por lo que debemos tener valor y la suficiente fuerza para dejarlo claro y después no caer en el chantaje, por mucho que nuestra madre lo intente.


Si tenemos que lidiar con una madre tóxica es fundamental establecer una serie de límites para frenar su comportamiento y actitud. Es cierto que ella, dado su carácter, hará todo lo posible para que esto no se haga efectivo, pero debemos ser valientes, sacar nuestra fuerte personalidad y, aunque de manera civilizada, explicarle que las cosas no siempre van a ser como ella desea. Somos personas adultas y quieran o no, tenemos intereses distintos a ellas.


Está claro que debemos dejarle claro que la queremos y que siempre lo haremos, pero que su comportamiento no es el adecuado, que nos hieren sus comentarios y que la situación debe de cambiar por el bien de ambas.


Si por el contrario no conseguimos que el carácter de nuestra madre cambie en absoluto, a pesar de los años que llevamos intentando que la situación mejore, probablemente la única opción viable sea un poco de distanciamiento.


Apartarse o guardar cierta distancia con ella será lo mejor, ya que lo único que consigue con su forma de ser es perjudicarnos y lograr que perdamos el sentido que tenemos de nosotras mismas y, por consiguiente, reducir nuestra autoestima.


Lo más importante es rodearse de personas positivas que nos acepten tal y como somos, que nos aconsejen siempre de manera adecuada, sin querer hacernos nunca daño.


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